
Este papel supone el regreso a la actuación de Douglas desde que, en 2010, le fuera detectado un cáncer de garganta. Estos últimos años han supuesto una particular travesía en el desierto para la estrella de Hollywood. Cuando le anunciaron la enfermedad, su hijo Cameron estaba en prisión condenado por posesión y tráfico de drogas, donde todavía continúa, y su mujer, Catherine Zeta-Jones lleva desde abril ingresada en un hospital para tratar el trastorno bipolar que padece.
Douglas no menciona a su esposa en la entrevista pero habla abiertamente de su papel, de alto contenido sexual, de su batalla contra el cáncer y del hijo de 34 años que tuvo con su primera mujer, Diandra. Cameron seguirá en la cárcel cumpliendo su condena por posesión y tráfico de drogas hasta 2018. Douglas está convencido de que el estrés por el encarcelamiento de su hijo aceleró el desarrollo de su tumor, de acuerdo con el texto de la revista.
“Desde los 13 años, Cameron fue un consumidor habitual de sustancias”, reconoce Douglas. “Cuando lo expulsaron del colegio por vender drogas es cuando me di cuenta de su problema. Él era un chaval excelente y con mucho talento, pero cuando comenzó con la heroína, las cosas se pusieron peor. Se inyectaba siete veces al día, yo estaba al tanto”, confiesa. El actor explica que su hijo recibía una asignación mensual que no le permitía costearse la cantidad de heroína y que por eso comenzó a vender cristal. Cameron fue condenado a cinco años de prisión y obligado a pasar por un proceso de rehabilitación, sus recaídas han provocado que pase temporadas en régimen de aislamiento.
“He pasado de ser un padre decepcionado, que creía que su hijo tenía lo que se merecía, a pensar que realmente la justicia es una dama ciega y escurridiza”, indica el intérprete. El actor cree que su familia tiene una propensión genética a las adicciones. Su hermanastro falleció de una sobredosis, su hermano, Joel, está en rehabilitación por alcoholismo, y el propio Douglas se sometió a tratamiento en 1992. “Fue justo después de rodar Instinto Básico, y la gente pensó que era porque era adicto al sexo, pero en realidad es porque padecía depresión, después de perder al marido de mi madre con el que estaba muy unido”, desmiente.
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En Instinto Básico el actor demostró no tener ningún pudor en rodar escenas de sexo explícito o en aparecer desnudo delante de las cámaras. En su papel como Liberace también ha rodado secuencias subidas de tono junto a Matt Damon, que interpreta a al chófer y supuesto amante del artista. Douglas confiesa haberse sentido muy cómodo. “Una vez que te das el primer beso, ya te despreocupas”, bromea.

Fuente: www.elpais.com