Preocupación en Chile por el posible apoyo de Francisco al reclamo de salida al mar de Bolivia

La embajada de Chile en el Vaticano vive horas de gran tensión. Los cables diplomáticos van y vienen desde Santiago hasta Roma sin descanso. Se debe a que en el Palacio de la Moneda la preocupación por la visita del papa Francisco a Bolivia crece a diario. Cada uno de los informes que reciben desde su sede diplomática no hace más que alimentar sus sospechas: el Pontífice dará un mensaje de fuerte apoyo al reclamo de salida al mar de Bolivia. Será en julio, cuando visite la tierra de Evo Morales en su gira por América Latina en julio próximo.

En las últimas semanas y de manera «informal y confidencial», la cancillería chilena -conducida por Heraldo Muñoz Valenzuela– hizo llegar su queja y alarma por el posible «mensaje pastoral» que Su Santidad pueda ofrecer en tierras bolivianas, confirmaron fuentes vaticanas a Infobae. Tienen la convicción de que el reciente y sorpresivo acercamiento entre Bolivia y Roma se traduciría en un «respaldo directo de Francisco a los reclamos del vecino país«, informaron esos mismos voceros. La nota, enviada en el más estricto de los secretos, fue monitoreada por la propia Michelle Bachelet y su ministro de Relaciones Exteriores. En la Santa Sede, la encargada de acercarla habría sido su embajadora, Mónica Jiménez de la Jara.



En Santiago comenzaron a sospechar de la «complicidad» de Francisco con Morales desde antes de que se confirmara la visita del Pontífice al altiplano. Fue cuando el presidente de Bolivia comenzó a coquetear y a tener declaraciones a favor del actual papado. Ambos mantuvieron encuentros muy «fructíferos» y fue el líder indígena quien señaló tras uno de ellos: «De verdad quiero decirles: ahora siento que tengo un papa«. Fue luego de que se conociera la mediación del cardenal romano entre los Estados Unidos y la dictadura Cuba.

Además de información certera acerca de la próxima «homilía política» que se escuchará durante la gira de Jorge Bergolgio por La Paz y Santa Cruz de la Sierra, en Chile, creen que Morales ya está «devolviendo favores» a laSanta Sede. Los ataques y persecuciones que durante años sufrieran los obispos de la Iglesia Católica han quedado en suspenso. El gobierno de Evo también ha desalentado la práctica de rituales indígenas así como también los encuentros ecuménicos que ponía en igualdad de condiciones al catolicismo con otras formas de religión minúsculas y sectarias.

En La Moneda temen que el Papa condicione con sus palabras de apoyo a Bolivia el litigio que la administración de Morales abrió en la Corte de La Haya, donde la posición de La Paz es débil en argumentos. Chile sabe que elTratado de 1904 firmado con su país vecino es claro respecto al límite fronterizo, la soberanía y la salida al mar; y lo hará valer ante ese tribunal internacional. Un mensaje de Francisco podría no sólo resonar en el plano internacional, sino que pondría a Chile en una situación sumamente incómoda frente al Vaticano.

En la queja informal que llegó a manos de Francisco, Chile también deslizó otro disgusto. En este caso, una desazón más espiritual que política, pero que acentúa la preferencia de un estado tan influyente como el Vaticano por un país con el que están en pugna. El malhumor -también expresado por lo bajo por la jerarquía eclesiástica chilena- tiene que ver con la exclusión de Chile en la gira papal, viaje que incluye además de Bolivia a Ecuador y Paraguay. Reconocen en Chile una nación con profunda tradición y arraigue católico y se ven excluidos del cronograma vaticano. «Puede ser que parezca injusto. Quizás Chile sea el país más católico de toda la región«, admiten desde los propios pasillos de la ciudad amurallada.

Fuente: www.infobae.com