Diego Fonseca: “Lean todo el día y cada vez que puedan”


Hamsters es una crónica novelada que narra la vida de un edificio y de las personas que lo habitan

Hamsters es una crónica novelada que narra la vida de un edificio y de las personas que lo habitan

El periodista y escritor argentino Diego Fonseca está en Santa Cruz para dar una charla y dos conferencias desde hoy hasta el jueves 16 en el Centro Simón I. Patiño, mientras que el viernes 17 y sábado 18 dictará la clínica de edición Kill your darlings, en EL DEBER. Las actividades son organizadas por la Fundación Pedro y Rosa y la Universidad Evangélica Boliviana.

¿Cuáles son los beneficios que se pueden adquirir de una clínica de edición?En mi clínica trabajo sobre estructura y estilística. La edición no es un proceso que se manifieste solo al final de un texto, cuando el autor envía el manuscrito a su editor: acompaña todo el proceso.El proceso de selección de un tema, su foco, el reporteo, la escritura, están todos basados en un proceso de selección de lo representable y comunicable. Por ende, estructurar una historia desde el minuto es parte esencial de Kill your darlings. Estilizar un texto es parte del proceso, pero es secundaria a la arquitectura.¿A qué obedece el nombre de Kill your darlings?Hay una larga discusión sobre quién lo dijo primero. Chejov, Chesterton, Oscar Wilde y hasta Eudora Welty usaron alguna forma similar.Para zanjar, parece que la asignación está resuelta a favor de un profesor inglés de principios del siglo XX, Arthur Quiller-Couch, que recomendaba a sus alumnos de Cambridge que, ante la posibilidad de perpetrar cualquier pieza de escritura excepcionalmente buena, la borrasen con todo el corazón. Yo uso el fraseo de William Faulkner y el de Stephen King y ambos van a lo mismo: debes aprender a desprenderte incluso de aquello que más atesoras si eso hace mejor tu texto. Es un mecanismo de control del ego, en alguna medida.¿Qué se debe tomar en cuenta en la edición como parte del proceso creativo?Son varios concomitantes. Coherencia lógica, orden, fluidez de la prosa; intensidad dramática, ritmo.Tono. Hay algo esotérico en esto, muy parecido a la experiencia en detectar obras de arte fraudulentas. Sabes de una manera íntima, porque has incorporado cierta mirada. Pero para no defraudarte con una: razono como un lector. Si está mal a la primera lectura, decía Gardner Bostford, viejo editor de The New Yorker, está mal y lo que necesita es un cambio, no una segunda lectura.De las herramientas del periodismo, ¿cuáles resultan las más efectivas para lograr el interés de los lectores?No sé. Hay decenas de herramientas y la efectividad suele tener demasiados matices y capas. Para opiniones, colores, ¿no? En el fondo, creo, sí, que hay más probabilidades de que intereses a alguien cuando esa persona se identifique con los valores humanos más universales del texto. Cuando la ‘toques’ intelectual o emocionalmente. Cómo llegar a eso es difícil, me cuesta mucho pensarlo en sentido genérico.A mí me sucede que suelo traspolar. Creo que un texto será efectivo con el lector si es efectivo conmigo, que ante todo soy, claro, un lector. Y eso opera de una manera maravillosa, única: cada texto provoca algo distinto y demanda una aproximación distinta. Esto es creación, no funciona el one size fits all.¿Qué autores utilizás como apoyo?Decenas. Y cambian todo el tiempo. Autores de no ficción y ficción. Ensayistas, historiadores. En español y en inglés; traducidos del alemán o del francés; del ruso y hasta el italiano.El material de lectura de Kill your darlings que llevo a Bolivia tiene, hoy, 550 páginas. Ayer leí una muy buena historia en The New York Times Magazine que incorporaré. Y seguro que en la semana pondré dos más, con las que estoy indeciso. Me hice la promesa de que cuando llegue a 1.000 páginas de textos sugeribles, me detendré y empezaré a sacar una historia por cada una nueva que quiera incorporar.Pero no lo sé, quizás me traicione y lo deje crecer hasta donde sea. Mi última novela, La vigilia, tiene 97.000 palabras; el libro de materiales de KYD, el triple. No tiene por qué haber límite, si lo pienso.¿Qué recomendás al que quiere ser buen periodista?Lean todo, lean todo el día y cada vez que puedan. Lean con inteligencia. Philip Roth solía decir que por leer él entendía a quien leía con seriedad y constancia. Háganlo y, recién después, escriban. Alimenten ambos movimientos, creen una dialéctica de la producción intelectual. Los dos ejercicios, lectura y escritura, comparten un movimiento que los precede, los nutre y los sucede, y eso es pensar. Así que cuando digo escriban digo lean y cuando digo lean digo piensen.Fuente: www.eldebeber.com.bo