Orgullosa de vender curvas

Rocío Ayuso


Rebel Wilson en la presentación de sus diseños a finales de octubre en Los Ángeles. / j. Sciulli (getty)

No es fácil encontrar a alguien capaz de aceptar un papel que de entrada se llama Fat Amy. Rebel Wilson tuvo lo que hay que tener cuando lo aceptó”, decía la actriz y directora de Dando la nota: Aún más alto, Elizabeth Banks, hablando de la protagonista de su comedia. A nadie le gusta que la llamen gorda y menos en Hollywood. Pero la australiana es rebelde de nombre y de actitud. Wilson es diferente y quiere marcar la diferencia dejando bien clara su talla y su orgullo allá por donde va.

 Ahora lo hace en la industria de la moda. Cansada de no encontrar nada de su gusto en una era de cinturas imposibles, la actriz y humorista acaba de sacar al mercado su propia línea de ropa de tallas extra. “Es un mercado del que nadie se acuerda, lleno de jóvenes que son grandes pero no tienen nada cool que ponerse”, explica Wilson. Ella viste una talla 48/50, y las 30 prendas que ha diseñado para la firma Torrid llegan hasta la 60. Camisetas, vestidos, pantalones, diferentes estilos pero siempre con su huella y con un mensaje: “Debes sentirte cómoda en tu piel, da igual tu talla”. Wilson lleva la confianza pegada a su pecho. Ahí, en el sujetador, suele guardarse el papel que le refresca la memoria. Una veces escribe la palabra “confiada”. Otras, “vanidosa”. Incluso “arrogante”. “Son palabras que me recuerdan quién soy”, admite de una técnica que ya usaba antes de pisar Hollywood.

La fama la llevó de alfombra roja en alfombra roja, enseñándola que cuando se trata de vestir hay más en el armario que mallas. “Me siguen gustando los chándals, no hay nada más cómodo, pero también me gusta ir un poco más pija. ¡O rapera!”, se ríe de sus múltiples personalidades a la hora del vestir. Todas ellas las plasma en su nueva línea de ropa donde no solo presta su nombre o su fama. Abierta a nuevas experiencias, su trabajo ahora como diseñadora ha despertado en Wilson más creatividad. “El mero hecho de tocar los tejidos, de dibujar los modelos, me da placer”, se regodea alguien que en su día a día siempre añade algo propio a su indumentaria.

 

Su nueva pasión no es sólo una broma oportunista o un discurso político. Eso ya lo hizo cuando se hizo pasar por una angelical modelo de Victoria’s Secret, con alitas y todo, en los premios MTV, su protesta contra esas que se llaman modelo y tienen poco que enseñar a la sociedad. Su línea de ropa es negocio; dos tercios de las mujeres en Estados Unidos utilizan tallas por encima de la 14, la famosa 46 europea. Un mercado amplio en el que está dispuesta a trabajar duro. “En la alfombra roja la gente te juzga por la pinta que tienes. No es lo mío. Eso lo dejo para las Kardashian”, asegura de esas celebridades a las que siempre ataca. “Yo trabajo duro y no me acostumbro a que la gente me mire solo por lo que llevo”, resume.

 

Fuente: elpais.com

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