5 reglas para ser poderosa en la cama

reglas

Deja atrás la idea de que “alguien” debe venir a enseñarte o entrenarte, ¡toma el control y prepárate para disfrutar!

1. Desuniversaliza las zonas erógenas.
No existen zonas erógenas universales. Aunque coincidimos en algunas por obviedades anatómicas, prácticamente por concentración de terminales nerviosas; o sea, capacidad de sentir. En ese caso, la lengua, el clítoris y los pezones resultan sensibles, pero no por ello disfrutables para el 100% de las mujeres. Hay quienes se sienten superexcitadas cuando les tocan las uñas de los pies o las rodillas. Sencillamente es su mapa. Así que no te cases con la idea de áreas que tienen que agradarte.

Por otro lado, hazle ver a tu chico que él también tiene su mapa personal y quizá todas sus anteriores novias lo han estimulado basándose en esos supuestos gustos globales. Tienen una gran oportunidad de descubrir sus áreas nunca exploradas.

Descubre: Pueden hacerlo con las manos o la boca, aunque una bala vibradora también es un gran juguete en las dinámicas de reconocimiento de placer, porque el estímulo es continuo y pueden variar las intensidades. Llenen su cuerpo de aceite de masaje y recorran de pies a cabeza. Te darás cuenta de que eres bastante distinta o te han desaprovechado muchísimo. ¿Quién dice que no puedes tener una explosión de placer, porque te susurren en el cuero cabelludo?

2. Kamasutrea.
Si te has colocado en “misionero”, “montada” o “de perrito”, porque son las clásicas que viste, leíste o te enseñaron, y no porque ya tengas detectada hasta qué postura te conviene, por ejemplo, cuando quieres llegar al orgasmo rápido o bien, porque sientes estímulos exactos en zonas de tu vagina o clítoris al ejecutarlas, te tengo noticias: no posees un mapa de posturas efectivas. ¡Eso es poder! Colocarte de cierto modo sólo por satisfacer o por “lógica”, que no es más que limitación cultural he- redada, es cederle a la posición o a tu chico tu potencial para sentir.

Prueba y experimenta: En Cosmo, muy seguido te damos ideas con respecto a posiciones efectivas en algunas prácticas, échales un ojo, aunque no dejan de ser recomendaciones, porque queremos que amplíes tu panorama. Sin embargo, la última palabra la debes tener tú con base en tu experiencia. Si ya reconociste tu mapa de placer, basa en ello las posturas y aprovéchate, sácate partido placentero. Sé creativa, no te vayas con la borregada de las posiciones más usadas, inventa las que a ti te funcionen.

3. Hazle un detox a tu historial sexual.
¿Te sucedieron cosas que nunca comprendiste o te lastimaron? Incluso pudo ser algo “tonto”, como haber sido enjuiciada por tus compañeras de escuela, porque te enrolaste con algún chico y trapearon con tu reputación. O saliste con un tipo que te hizo sentir horrenda o te usó, incluso con violencia. Ya estás en otro momento, eres una joven con más visión. Imagina a esa tú en ese instante y explícale lo que sucedió. Puedes, incluso, cerrar los ojos y visualizarte en esa época, o si acostumbras meditar, hacerlo como una sanación del pasado. Lo será, créeme. ¿Te ha pasado que recuerdas cómo ese ex te hizo trizas y ahora tienes mil ideas de lo que debiste haber hecho? Eso cuéntaselo a esa chica de entonces, lo mucho que debió ignorar los juicios o pensar mejor las cosas; o amarse sin opiniones externas ni culpas. Si aún no tienes una explicación para alguno de esos episodios a cuestas, date una vuelta con un terapeuta.

Investiga y con esas conclusiones, en serio, haz el ejercicio de hablarte en una especie de máquina del tiempo y dile lo mucho que aprenderá, lo bien que lo va a pasar. Verás cómo te reconcilias con esa chica lastimada que aún se asoma bajo tus sábanas.

4. Sexo-ciencia.
El cuerpo humano tiene explicaciones orgánicas, científicas. Conoce cómo funcionan tus ciclos menstruales, los órganos sexuales, su pene, sus erecciones, tus hormonas, los anticonceptivos, la neurobiología del enamoramiento y el orgasmo. Cuando comprendes cómo estás hecha y de qué están hechas tus reacciones, eliminas mitos, miedos y tonterías que has escuchado. Lee, investiga, consulta. No te quedes como tus bisabuelas con las explicaciones del boca a boca o con suposiciones. Eres parte de una generación que tiene mucho mayor acceso a la información. La ciencia puede ser muy sexy e interesante. Los “trucos” para el orgasmo del millón tienen una explicación anatómica, interésate en ello.

5. Equilibra.
Poderosa no es igual a control freak. Eso sí, aclaremos, el que te empoderes no implica que te vuelvas una controladora o inspectora de cada posición, sugerencia, fantasía o expresión de tu galán; o de ti misma. Empoderarse es ser quien se quiere ser y disfrutarse siendo quien se es dentro y fuera de la cama. Porque irte al otro extremo, al de “experta”, puede convertirte en la amante más aburrida en esa búsqueda de la perfección. Lo mejor del universo sexual es que es ilimitado y eres una fuente inagotable de nuevas sensaciones. Date permiso de probar, fallar, reconocer; ser tú. Así eres perfecta, porque eres tú. Así de simple.

Por: Elsy Reyes

Fuente: Cosmopolitan

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