Los cruceños y el idioma

MANFRED

Manfredo Kempff Suárez

Digo en una nota escrita para El Diario de La Paz, que los cruceños – los orientales en general – hemos quedado separados de un plumazo por la Constitución para asumir cargos en la administración pública, desde el momento en que se exige hablar cualquiera de las 36 lenguas oficiales existentes en el país, más el español. Esto vale, en teoría, para postular a la Defensoría del Pueblo, Contraloría, Aduana, Impuestos Internos, Banco Central, ministerios, gobernaciones, alcaldías, etc.

Los cruceños de Santa Cruz de la Sierra sólo nos expresamos en español y nada más. Con mis muchos años de vida no recuerdo haber oído hablar el guaraní en la ciudad y ni siquiera en el campo. En las provincias se habla, ciertamente, algo de guaraní, chiquitano, guarayo, y de ahí para adelante el resto de las lenguas han pasado a tener carácter casi familiar, desde el momento en que sólo las utilizan núcleos tan reducidos de personas que en algunos casos el idioma puede terminarse con una peste de gripe, con un surazo.

Entonces seamos serios en este disparatado asunto del lenguaje y entendamos que cuando la Constitución habla de idiomas oficiales del Estado Plurinacional se refiere al español, aimara y quechua. Lo demás es adorno. El guaraní siempre ha simbolizado a los pueblos cambas, pero lo utiliza muy poca gente. Y ya hemos visto que las otras lenguas lo que requieren es de una urgente protección para que no desaparezcan en cuestión de breve tiempo.

Los únicos cruceños que podrían terciar en las selecciones para optar a cargos públicos, serían entonces, los que han llegado de las zonas andinas y echaron raíces en nuestra tierra. Porque los nacidos en Santa Cruz si dominaran el guarayo, chiquitano, bésiro, sirionó o zamuco, no irían hasta La Paz a rendir examen. Y si fueran, ¿quiénes serían los que certificarían el conocimiento de esas lenguas? ¿Quiénes de la comisión examinadora de la Asamblea conocen más allá del quechua y el aimara?

En suma: los cargos importantes están hechos para quienes hablen quechua o aimara o para quienes, con influencia o sumisión, obtengan un certificado “trucho”. Como la cosa más corriente, como si no sucediera nada, a los orientales nos han dejado “out”. Si no somos muy idiotas podremos darnos cuenta también de que los cargos importantes irán a parar a manos del MAS, hablen los idiomas o tengan el certificado. Lo único que falta es que para trabajar en la gobernación o en el municipio cruceño tengamos que aprender quechua o aimara con lo que se completaría el ciclo.

 

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