El Irán post acuerdo nuclear sigue siendo una gran amenaza


Leah Soibel*

Hace 25 años, un 17 de marzo, pero de 1992, 22 personas perdían la vida en Buenos Aires. A las 14.45 horas, un furgón cargado de explosivos estallaba en las puertas de la Embajada de Israel en Argentina. Hasta la fecha, es el peor ataque sufrido contra una misión diplomática israelí en el extranjero, y el segundo peor ataque terrorista perpetrado en Argentina. Además de las 22 víctimas mortales, 242 personas resultaron heridas. Fue el preludio de un atentado aún más sanguinario en Buenos Aires, el sufrido en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), dos años después, con 85 fallecidos. Ambos ataques tienen un nexo un común, son la obra de terroristas islamistas que tenían a Israel en el punto de mira y también pretendían hacer daño a sus aliados.

Las investigaciones posteriores, tanto del atentado a la Embajada de Israel como a la AMIA, indicaron que el brazo ejecutor detrás de tanta barbarie había que encontrarlo en las células de Hezbollah que habían empezado a infiltrarse en Latinoamérica en los últimos años del siglo pasado, y que la autoría intelectual pertenece a Irán. El régimen de los ayatolás ha utilizado a Hezbollah como brazo armado en todo el mundo para la ejecución de sus amenazas y la extensión de una red de extorsión para la financiación de sus actividades terroristas en Medio Oriente. Sobra mencionar que en todo este despliegue estratégico de Irán siempre ha prevalecido un objetivo obsesivo: exhibir su antiamericanismo y erradicar a Israel del mapa. Este ha sido su discurso beligerante desde que triunfó la revolución islámica en Teherán.

Estos antecedentes son suficientes para tratar de comprender por qué Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha señalado que Irán supone la gran amenaza existencial para su país. Netanyahu ha recordado a los suyos que a Irán hay que achacarle el 80% de las amenazas a la seguridad de Israel, tanto en la propia región del Medio Oriente como en el mundo. Y no los palestinos, o el surgimiento del Estado Islámico más allá de sus fronteras. Es Irán, y acierta Netanyahu en su diagnóstico, la mayor amenaza para Israel.

Pero desde aquel atentado contra la Embajada de Israel en Argentina, y el posterior contra la AMIA, a nuestros días, ha pasado mucho tiempo y la fortaleza en términos no sólo militares, sino también diplomáticos, de inteligencia y de seguridad en Israel ha evolucionado tremendamente. Irán y sus líderes han de saber que en Israel no se van a quedar sentados, esperando de brazos cruzados a que llegue la siguiente bravuconada desde Irán o el próximo ataque terrorista con víctimas mortales. La capacidad preventiva de Israel ha sido reforzada en las últimas dos décadas, lo que ha permitido frustrar decenas de planes terroristas contra intereses israelíes dentro y fuera de sus fronteras. La traumática experiencia en el pasado también ha servido para identificar con mayor facilidad el origen de las amenazas y trasladar con mayor fuerza a los líderes políticos del mundo la necesidad de actuar frente a los desmanes de Irán.

Es cierto, sin embargo, que por mucho que haya aprendido Israel a protegerse, Irán sigue representando esa amenaza externa que no cesa, con o sin acuerdo nuclear. Por eso es importante no relajarse nunca y mantenerse vigilantes, porque la realidad es bien distinta a la que dibujaban los más optimistas con ese acuerdo firmado en verano de 2015: Irán sigue desafiando a la comunidad internacional con sus constantes pruebas de misiles balísticos, Irán sigue amenazando la existencia de Israel a través de los discursos bélicos de sus líderes, e Irán sigue utilizando a Hezbollah en el Medio Oriente y en otras partes del mundo, como en Latinoamérica, para desestabilizar, extender su influencia, financiarse en colaboración con redes criminales y perpetrar ataques.

Este Irán pos acuerdo nuclear sigue representando una gran amenaza para Occidente y necesitamos que líderes como Netanyahu alcen la voz para que no nos olvidemos del riesgo que supone relajar la vigilancia sobre este régimen.

*Directora de la agencia Fuente Latina

Infobae – Buenos Aires

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