El Rey Juan Carlos y el príncipe heredero saudí, la foto de la vergüenza

El Rey Juan Carlos y Salman, la foto de la vergüenza

El Rey Juan Carlos saluda al príncipe heredero de Arabia Saudi, Mohamen bin Salman. REUTERS

Hay fotografías que pueden arruinar la imagen de una persona, o al menos deteriorarla bastante. Y cuando los protagonistas forman parte de una institución, la dañan de un modo severo. Es lo que ocurre con la instántanea en la que se ve este domingo al Rey Juan Carlos y al príncipe heredero de Arabía Saudí, Mohamed bin Salman, saludándose sonrientes al haber coincidido los dos en el Gran Premio de Fórmula Uno de Abu Dabi. En las circunstancias actuales, ésta sólo puede calificarse como una fotografía de la vergüenza que nunca debiera haberse producido.

Salman, auténtico hombre fuerte del Reino del Desierto, está señalado por toda la comunidad internacional por los serios indicios que le apuntan como responsable intelectual de la muerte del periodista Khashoggi en la embajada saudí de Estambul. Un caso que ha conmocionado a todo el mundo y que ha provocado reacciones de indignación de dirigentes internacionales que exigen una investigación transparente y la depuración de responsabilidades.

La semana pasada, los servicios de Inteligencia de Estados Unidos concluyeron su informe en el que apuntan muy directamente al príncipe Salman. Pero Trump se apresuró a respaldar a su gran aliado en Oriente Próximo y no piensa imponer ninguna sanción a Riad para no ver amenazadas las millonarias inversiones norteamericanas en Arabia Saudí. «Podría ser perfectamente que Salman conociera los planes para matar a Khashoggi, o podría ser que no», declaró con enorme cinismo un Trump que entiende la realpolitik de un modo que asusta.

En Arabia Saudí intentan que la gravísima crisis que ha desatado el asesinato del periodista no vaya a más. Y Salman inició días atrás una gira por varios países árabes para recabar su apoyo. El sábado estuvo en Bahréin, el pequeño reino cuya Monarquía sobrevive gracias al apoyo incondicional y a los tanques de Riad. También tiene previsto participar dentro de unos días en la Cumbre del G-20 en Buenos Aires. Será éste un foro embarazoso en el que el heredero estrechará la mano de mandatarios de las principales potencias mundiales. También participará el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Será la Cumbre del G-20 más complicada en mucho tiempo. Mientras, como si no pasara nada, el heredero saudí ha disfrutado este domingo del campeonato de Fórmula Uno en los Emiratos Árabes, donde se ha encontrado con un viejo amigo, el Rey Juan Carlos, quien ya había causado cierta polémica al asistir junto a su hija la Infanta Cristina.

Pero el monarca emérito no ha debido hacerse esa foto, que era tanto como evitar acudir al palco de autoridades del circuito Yas Marina de Abu Dabi para no coincidir allí con el príncipe Salman. Cabe pensar que en Zarzuela esta imagen va a producir un enorme enojo por cuanto daña mucho la imagen de la Monarquía española, que se ve ligada de un modo tan frívolo con la Corona saudí en el momento en el que ésta está señalada por toda la comunidad internacional.

Don Juan Carlos ha mantenido a lo largo de su reinado una relación muy estrecha con las familias reales árabes que ha resultado muy beneficiosa para los intereses de España. Eso es algo que cabe reconocerle. Pero si abdicó la corona porque varios escándalos echaron por tierra la imagen de ejemplaridad que debe tener un Rey, no es de recibo que ahora que su hijo y sucesor, Felipe VI, está intentando reflotar el prestigio de la institución monárquica, él actúe con esta frivolidad tan irresponsable. El Rey Emérito está obligado a guardar ciertas formas y a tener visión de Estado y sentido de la oportunidad. Y desde luego ahora mismo no es oportuno fotografiarse con el heredero saudí en un acto de estas características. No ayuda nada así a la Corona.elmundo.es / España/ Eduardo Álvarez