Ley de vacunas: Lo bueno, lo malo y lo feo

Ante la sanción de la ley, que determinó que la vacuna contra el COVID-19 se impartirá de manera gratuita a los colombianos, aún permanecen algunas dudas y críticas.

Colombia

Vista de la aplicación de una vacuna. EFE/Etienne Laurent/Archivo
Vista de la aplicación de una vacuna. EFE/Etienne Laurent/Archivo

 



Este miércoles 9 de diciembre, durante el programa de Prevención y Acción, el presidente Iván Duque sancionó la Ley de Vacunas, aprobada por el Congreso de la República, en medio de aplausos y críticas ante los diferentes puntos que se planteaban en ella para que el país tenga acceso a la inmunización contra el coronavirus.

Según el Presidente, con esta ley, el país adquiere una capacidad moderna para enfrentar la pandemia, al hacer las adquisiciones a través de acuerdos multilaterales de Covax, pero también en negociaciones bilaterales, que se han llevado a cabo con diferentes laboratorios en varios países del mundo.

Por su parte, el ministro de Salud, Fernando Ruiz, habló en ese mismo espacio y explicó que la ley “declara de interés general la vacunación”, lo que permite la gratuidad para los colombianos. También dijo que establece “mecanismos para mejorar los esquemas de producción de medicamentos y de vacunas para atención del COVID-19”.

LO BUENO

Declarar la vacuna como “de interés general” en el país es uno de los apartes más representativos y aplaudidos de esta ley, pues con esa categorización de la vacuna, el Estado colombiano está obligado a entregar la inmunización de manera gratuita a los colombianos.

La manera que se ha planteado desde el Gobierno para vacunar a los habitantes del país también ha sido materia de discusión. Sin embargo, sobresale el apoyo, teniendo en cuenta que se tiene pensado vacunar primero a las poblaciones vulnerables al virus, es decir, mayores de 60 años (6,8 millones de personas), personas con enfermedades como hipertensión, diabetes o afectaciones cardíacas (6,4 millones) y también el personal médico (800.000 personas).

Otro aparte que ven con buenos ojos los expertos es que, con la Ley de Vacunas, el Gobierno colombiano tiene la facultad de establecer alianzas estratégicas y destinar recursos para vacunas experimentales contra el COVID-19, o cualquier pandemia que se presente en el futuro.

Además, permite que el sector privado pueda descontar sus impuestos si dona recursos al Fondo Nacional de Gestión del Riesgo, bolsa creada del Gobierno para la mitigación emergencia. Lo que quiere decir que las empresas que declaran impuesto de renta solo tengan que pagar el 50% de este si aportan a la compra de vacunas contra el coronavirus.

LO MALO

Aunque la ley esté firmada y, por ende, sancionada, esto no quiere decir que Colombia ya tenga las vacunas. El Ministerio de Hacienda dio a conocer la resolución No. 2327 de 2020, con la que se oficializa la compra a la multinacional Pfizer de 10 millones de dosis de su vacuna a un precio de 12 dólares cada una, que son las dosis seguras, por el momento.

El Gobierno, a parte de esta opción, cuenta con la participación en el mecanismo Covax-Gavi para obtener otras vacunas que se aprueben a futuro, lo que quiere decir que, la Ley de Vacunas, más allá de garantizar las dosis, lo que establece es la participación del país en los diálogos con las farmacéuticas para adquirirlas; tema que ha sido criticado por los colombianos que sienten que, mientras en otros países ya se empieza a vacunar o ya se adquirieron las dosis, Colombia sigue en una fase de diálogo con los laboratorios.

En cuanto a los acuerdos del Gobierno Nacional con las farmacéuticas para adquirir sus vacunas contra el coronavirus, está uno de los puntos más criticados de la Ley de Vacunas, que es el que mencionó la alcaldesa Claudia López en su trino, después de que el Presidente sancionara la ley, la responsabilidad de las farmacéuticas en los posibles efectos secundarios.

En contexto: Vacuna contra el COVID-19 en Colombia: Sobre la gratuidad y la responsabilidad de las farmacéuticas

Después de un debate en el Congreso de la República, se aprobó un parágrafo dentro de la ley que no se eximiría del todo a las farmacéuticas, aunque el Estado colombiano sí asumiría los riesgos de las posibles adversidades. Este parágrafo, según La FM, tiene una diferencia clave con el artículo quinto que responsabiliza a las farmacéuticas solo por acciones u omisiones dolosas o gravemente culposas.

El parágrafo se encuentra en el artículo séptimo y, según la emisora, expresa que las farmacéuticas no quedarán exoneradas de sus responsabilidades en caso de presentarse problemas de fabricación; sin embargo, también aclara que el Gobierno Nacional debe acceder a una póliza para cubrir las condenas que se puedan presentar.

LO FEO

Entonces, ¿cuándo llegan las vacunas al país? Esta es la pregunta que se hace más de un colombiano, pues, aunque en varias ocasiones el presidente Iván Duque ha mencionado que espera que la vacunación masiva se dé en el primer trimestre de 2021, no hay realmente un cronograma establecido por el Gobierno Nacional.

Este es el reclamo que ha hecho el congresista José Daniel López, quien ha solicitado respuestas al Ministerio de Salud sobre fechas de llegada de la vacuna al país, pero al no recibir respuesta decidió poner una tutela al ministro Fernando Ruiz por no dar información clara sobre las vacunas.

López expresó a través de un video que tampoco está claro cuál será la “logística y preparativos en curso para transportar y aplicar a lo largo del territorio nacional vacunas que requieren condiciones de refrigeración muy especiales (-70ºC)”.

Sin embargo, el presidente Iván Duque aseguró este miércoles durante la Cumbre de Asocapitales que se realizó en Ibagué, Tolima, que “ya se tienen unos escenarios de logística”. Además, según el calendario mundial de vacunación a Colombia las vacunas estarían llegando en marzo, pero en otros países de América Latina se esperan entre diciembre y enero.

 

Fuente: infobae.com