El río Moreno es amenazado por urbanizaciones y ahora también por la minería

PORONGO-SANTA CRUZ

Por Mercedes Fernández y Osman Patzi

Foto: Vía Mercedes Fernández

Fuente: erbol.com.bo



El ofrecimiento de cinco hectáreas para un campo deportivo en la comunidad Las Cruces por parte de una empresa interesada en explotar minerales a cielo abierto en el municipio de Porongo, en la naciente del río Moreno, dejó más preocupados a vecinos que fueron convocados a una reunión informativa muy informal el pasado sábado 10 de abril. El delegado de la empresa Adulam Mining Corp. se presentó como un asesor legal (ver video) y no pudo responder las preguntas de los comunitarios en un encuentro al que también asistió el presidente del Concejo Municipal de Porongo, Joaquín Salazar.

La aprobación irregular de urbanizaciones que abarcan grandes extensiones en la zona ha sido permanentemente cuestionada por autoridades y activistas medioambientales debido a la falta de transparencia y el recelo es justificado ahora que se anuncian actividades mineras.

Una ley departamental promulgada el 10 de marzo de 2020 creó la reserva Gúendá-Urubó, en las nacientes del río Gúendá, que recibe agua del río Moreno y luego forman otro caudal con el río Piraí hacia el norte.

La intención de la convocatoria a la comunidad de Las Cruces era que acepte las operaciones de la empresa que tendría una preadjudicación de la Autoridad Jurisdiccional Minera (AJAM). No se levantó un acta del encuentro y debido a que el representante de la empresa fue evasivo y señaló que no disponía de la información técnica requerida, se comprometió a brindar detalles cuando sea convocado por las autoridades municipales.

El encuentro tuvo lugar en un salón abierto ubicado en una de las esquinas de la plaza de Las Cruces donde se reunieron unas treinta personas y el emisario llegó al lugar en un vehículo sin ningún distintivo de la empresa.

Los asistentes insistieron en conocer qué tipo de minerales se iban a explotar, así como las condiciones, el lugar preciso, la extensión y los elementos químicos que pensaban utilizar en sus operaciones, haciendo conocer su preocupación por la contaminación de acuíferos subterráneos y particularmente del río Moreno.

El asesor de la empresa se limitó a señalar que se trata de aproximadamente 20 a 25 cuadrículas, (una cuadrícula equivale a 25 hectáreas) es decir, una superficie de entre 500 y 625 hectáreas, y que su presencia en ese encuentro -cuya convocatoria se atribuye a la empresa- era parte de los procedimientos que anteceden a la consulta previa estipulada por ley.

El presidente de la OTB de Las Cruces, René Calle, dijo que se necesita otra reunión con la presencia de los delegados de todas las comunidades y con los propietarios de los predios. La frustración se hizo evidente y los asistentes exigieron que los encuentros próximos, sin fecha definida, estén presentes los técnicos de la empresa para que puedan responder las dudas, además tengan convocatorias públicas y sean abiertas para todos.

La preocupación río abajo

El efecto de cualquier actividad minera abarca una extensión mayor a la delimitada por las concesiones, en este caso siguiendo el curso del río Moreno en otras jurisdicciones municipales. El equipo de prensa que realiza este trabajo visitó la confluencia del río Moreno con el Gúendá acompañados por el concejal electo de Portachuelo, Tony Nazario, quien señaló que este río, en su curso hacia el norte, es un afluente del río Güendá.  “Esta hermosura va a desaparecer, el agua de muchas comunidades está en peligro”, afirma Nazario.

La preocupación es compartida por la concejal saliente de Portachuelo, Milixa Antelo, que lamentó el modo en que se aprueban las urbanizaciones de más de 10.000 lotes en la orilla del río. “No me opongo al desarrollo, pero debe hacerse respetando la norma y protegiendo la naturaleza”.

“La experta ambiental Sandra Quiroga indicó que este tipo de operaciones mineras tiene efectos muy graves especialmente en los acuíferos y mencionó como ejemplo el desastre en otras zonas del país, como en Potosí, tanto por la contaminación como por el volumen de agua que se emplea en la separación de los minerales.

Gabriel Algarañaz, comunario de La Cancha, en Portachuelo, sostuvo que muchos habitantes de la zona y de municipios aledaños se dejan influenciar por dádivas de empresarios, por eso buscan concienciar a los vecinos sobre los daños.

“Están convenciendo a la gente con regalos baratos, los están engañando, vamos a ser azotados por la contaminación”, advirtió.