Asambleísta guarayo denuncia agresiones y amenazas «por orden del Gobierno»

Roberto Urañavi cuenta con una costilla rota tras ser golpeado con palos. La disputa por la representación de la Copnag enfrenta a dos frentes con el trasfondo del uso de tierras fiscales.

Fuente: El Deber

Juan Manuel Ijurko



El asambleísta legislativo departamental en representación del pueblo guarayo, Roberto Urañavi, denuncia agresiones y amenazas por sectores afines al Movimiento Al Socialismo (MAS). Fruto de los golpes sufridos cuenta con una costilla rota. En las próximas horas sentará la denuncia penal en contra de su agresor al que, asegura, tiene identificado.

«He recibido llamadas anónimas de amenazas con trasladarme a La Paz por incitación. La policía actuará de oficio por orden del Gobierno«, detalla el asambleísta mientras se encuentra en reposo para recuperarse de las agresiones.

Al mediodía de ayer jueves se produjo un enfrentamiento entre indígenas guarayos e interculturales por validar su posición al frente de la Central de Organizaciones de Pueblos Nativos de Guarayos (Copnag). Además de Urañavi, Emilio Urazipa requirió ocho puntos de sutura en la cabeza a consecuencia de los golpes recibidos.

Los primeros querían instalar un bloqueo para reestablecer el reconocimiento pleno de la actual presidenta Cirila Tapendaba, cuyo mandato inició el 8 de febrero del 2020 y fenecería en 2025. El frente de los interculturales respalda a Julio Sierra. Cuenta con la venia de instituciones como la ABT, el INRA y una parte de la Cidob.

Urañavi exige a las autoridades el «respeto a la estructura orgánica» y pide que no se «utilice de manera política» a la institución y al pueblo indígena. El asambleísta recalca el respeto que como pueblo tienen a las diversas comunidades asentadas y a las organizaciones que puedan representarlas.

Por ello, los guarayos también claman un respeto igual por su organización matriz, la Copnag. Urañavi recuerda las condicionantes que deben cumplir sus dirigentes según establece el reglamento: «oriundo, nativo, hablante y que sepa escribir en la lengua nativa».

La defensa de la identidad guaraya se circunscribe a la Tierra Comunaria de Origen. La TCO cuenta con 1.400.000 hectáreas tituladas bajo la responsabilidad de la Copnag.

Urañavi observa un trasfondo político de las instituciones estatales para «adueñarse de las tierras». Actualmente, la TCO comprende «7 pueblos indígenas y unas 20 comunidades antiguas de interculturales», llegadas hace más de 20 años.

El asambleísta destaca la relación de convivencia armónica entre las comunidades instaladas «que se dedican a trabajar la tierra». Asegura que los comunarios allegados a «estas tierras entienden el valor de convivencia y comparten con nosotros el rechazo a los avasallamientos». Es más, Urañavi denuncia que estas mismas comunidades de interculturales también estarían siendo sobrepuestas por las nuevas resoluciones del INRA.

En opinión del representante del pueblo guarayo, el objetivo que persiguen los afines a Julio Sierra aspiran a conseguir las tierras fiscales de la TCO para comercializarlas. «A Sierra lo sacaron de la comunidad San Luis», recuerda Urañavi.