La Iglesia Católica en su laberinto

Según diversas agencias de noticias consultadas, el sínodo de la Iglesia Católica Apostólica Romana, se iniciará en octubre de 2021 y se extenderá por dos años. Allí, nuevamente, será el poder omnímodo de los obispos y no del “pueblo de Dios”, el que hará valer sus resoluciones. En efecto, pese a que muchas religiosas y fieles del ala no conservadora pidieron la participación de las mujeres, ellas no podrán votar en éste.

Interrogado por la prensa sobre la aspiración de las mujeres a votar sobre las conclusiones de una asamblea general de obispos (que hace propuestas al papa), el cardenal Mario Grech – secretario general del sínodo de los obispos – dijo: “no es el voto lo que cuenta, sino el hecho de que un sínodo es un proceso que implica a todo el pueblo de Dios”.



A las palabras claramente farisaicas de Grech, se antepone un otro problema reñido con la moral, las buenas costumbres y la libertad. El diario The New York Times, este 20 de agosto de 2021, reportó que según los análisis de datos de celulares obtenidos por un blog católico conservador mostraba que sacerdotes de múltiples niveles de la jerarquía católica, tanto en Estados Unidos como en el Vaticano, usaban Grindr, la aplicación de encuentros casuales entre personas de la comunidad gay.

Sobre este punto, es preciso preguntarse si después de más de mil años de existencia, a alguien le quepa duda alguna que el voto de celibato, es una invención diabólica. Porque en los hechos, ese voto, tiene solamente como afán una inhumana represión sexual, que trae consigo la opresión eclesial, incluida claro está, la de eliminar el sexo como si habría todavía hoy un dilema ético o moral entre el bien y el mal de la sexualidad humana. Gran hipocresía es decir que Grindr constituye – como dicen otros hijos de Judas Iscariote – una amenaza, cuando en realidad es por todos conocido que el problema y la amenaza con mayúsculas, estriba en continuar con una práctica propia de Torquemada.

Lo del Vaticano y sus pestes e inmundicias no es nada nuevo, cierto. ¿Pero en el siglo XXI es permisible que una sectaria posición respecto a la vida cotidiana prive a personas de su dignidad y placer humano?.

El problema no es Grindr, ni son los votos femeninos. La raíz de todos los males en el Vaticano estriba en sus valores y costumbres medievales y oscurantistas. Quizás sin ellos, podría tener mejor suerte. Pero estamos a años luz de que un vuelco de timón suceda.

Fuente: mauricioochoaurioste.com