Iglesia exhorta a limpiar rencores y ansias de venganza tras el conflicto

INVITA AL CAMINO DE LA CONVERSIÓN

Monseñor René Leigue, arzobispo de Santa Cruz. Foto/captura



El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, llamó este domingo a la conversión en este tiempo de Adviento para estar limpios de toda mancha de maldad, que no haya rencores, odio, ni ansias de venganza ni mirarse mal entre nosotros.

Sostuvo que los bolivianos necesitamos un momento de verdadera conversión para encontrar la paz y la unidad, allanando los caminos para que el Señor se quede entre nosotros.

“Qué lindo sería que nosotros saquemos estas esas cosas malas y negativas de nuestro corazón y dejemos a un lado. Eso es una verdadera conversión”, dijo en su homilía dominical al puntualizar que no hay nadie que diga “yo no necesito convertirme”.

Explicó que la conversión no es mostrar una prenda elegante por fuera y por dentro estar mal, porque “a veces nosotros camuflamos nuestras cosas malas que tenemos, nos presentamos bien bonito delante de los demás, amable, pero por dentro a veces estamos tramando cosas malas”.

Recordó que el profeta Juan, cuando tenía encuentro con la gente de todo nivel, los llamaba a convertirse con estas palabras: ¡Raza de víbora, conviértanse!.

Monseñor Leigue admitió que es una palabra fuerte, pero es una forma de llamar a la conversión porque después de pasar un momento muy difícil y muy complicado, el país necesita convertirse para volver a la tranquilidad y la paz que necesitamos.

Dijo que es momento de reflexionar y preguntarse qué hemos hecho y a partir de la respuesta empezar una vida nueva y aprender de los problemas que pasamos.

Observa que algunas personas a veces no aprenden del pasado y siguen con la misma actitud y es comprensible que no sientan porque no saben lo que la gente ha vivido y no tienen la sensibilidad de decir basta y evitar las consecuencias del conflicto.

Exhortó a prepararse para recibir la Navidad y decir realmente noche de paz, noche de amor y sea el inicio de la conversión sincera, como lo hizo Juan que, en su tiempo, tuvo muchos problemas con varias autoridades pero que emprendió una vida de conversión.

Fuente: erbol.com.bo