Autoridades de Guatemala arrestaron a dos hombres acusados de haber participado en el asesinato del popular cantante argentino Facundo Cabral, mientras autoridades buscaban a más involucrados, dijo el martes la Fiscal General.
Elgin Enrique Vargas y Wilfred Alan Stokes, ambos guatemaltecos, fueron detenidos por efectivos de la Policía Nacional, uno de ellos a unos 20 kilómetros de Ciudad de Guatemala y el otro en la capital.
"El primero es el jefe de la banda de sicarios y el segundo es uno de los autores materiales del asesinato. Elgin reclutó a este grupo de sicarios para cometer estos hechos", dijo la fiscal Claudia Paz y Paz en una conferencia de prensa.
Cabral falleció el sábado cuando el vehículo en el que viajaba hacia el aeropuerto capitalino fue atacado a tiros. El auto era conducido por el empresario nicaragüense Henry Fariña, promotor de los recitales del cantautor, quien resultó herido y permanece hospitalizado.
El presidente guatemalteco, Álvaro Colom, ha dicho que el ataque estaba dirigido a Fariña y habría sido orquestado por sicarios de la delincuencia organizada trasnacional.
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La fiscal dijo que existen otras tres personas que no han sido arrestadas y forman parte de la banda de sicarios que participaron en el asesinato.
Además hay un centroamericano señalado como el autor intelectual que contrató a Vargas y el grupo de sicarios para asesinar a Fariña, agregó.
"Los disparos son dirigidos directamente hacia el señor Fariña Fonseca y no hacia el cantante, lo que demuestra que estos sicarios y esta estructura del crimen organizado iba atrás de la vida de señor Fariña", dijo el martes Carlos Menocal, ministro de Gobernación de Guatemala.
Los restos de Cabral llegaron el martes a Buenos Aires y eran velados en el interior de un teatro. El Gobierno argentino decretó tres días de duelo nacional.
Guatemala es uno de los países más pobres de la región y padece una elevada tasa de asesinatos, con el asedio de pandillas conocidas como "maras" y fuerte presencia de cárteles de la droga mexicanos que usan su territorio para el trasiego de cocaína hacia Estados Unidos.
Reuters