Peligro. La reserva boliviana de Choré está afectada más de un 80%


Dramático. El avance de la actividad agrícola y la deforestación causan la erosión del suelo. Los colonos no quieren dejar el lugar mientras el Gobierno busca reubicar tres comunidades.

imageEfecto. Ante el avance de los platanales y la necesidad de contar con más superficie, los campesinos optan por tumbar los árboles. En algunos casos se aprovecha la madera, en otros se los quema o deja podrir.



El Deber, Juan Carlos Salinas C. |  Santa Rosa del Sara

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Cuando en 1966 se creó la reserva forestal Choré, que llegó a tener más de un millón de hectáreas (ha) y que en 2000 sufrió el recorte, para la actividad agropecuaria, de un poco más de 200.000 ha  para quedar con una superficie de 868.332 ha, nunca se pensó que este ‘pulmón verde’ con 213 especies maderables y un promedio de 119 árboles por hectárea agonice y apenas sobreviva, según datos de la Gobernación cruceña, en una extensión de 114.478 ha (13%). En Yapacaní ya están comprometidas unas 450.000 ha y a esto se debe sumar las que están en riesgo en Santa Rosa del Sara.

EL DEBER se trasladó hasta este municipio del norte cruceño e ingresó a la reserva boscosa y pudo comprobar que la presencia de los colonizadores,  organizados en 21 sindicatos, lentamente le han ganado terreno a los árboles y se han asentado con el propósito de sembrar arroz, frejol, soya, yuca y plátano.

En criterio de Manlio Roca, secretario de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación cruceña, con la presencia de estos colonos, la reserva, una de las más  importantes del país, prácticamente va a desaparecer y con ella su riqueza biológica y maderable.

Roca reconoció que la situación es alarmante, pues el tema tiene un componente social, económico, medioambiental y político. “Nuestro equipo ingresó a Choré de Santa Rosa. Hasta el momento no teníamos datos, pero ahora se sabe que el lugar se está destruyendo”, alertó Roca.

Para el funcionario, una opción para salvar esta reserva forestal es implementar una política integral que busque el traslado de estas personas a otros terrenos que tengan vocación agropecuaria. Pero esto, según Roca solo se va a poder realizar si el Gobierno participa y cumple con su postura de preservar la Madre Tierra y pone freno al ingreso ilegal de los campesinos a tierras forestales.

A esta opción se suma la  propuesta de Melean Espinoza, secretario general de la Central San Luis, que el 28 y el 30 de marzo de 2011, respectivamente, hizo llegar a la Gobernación de Santa Cruz y al Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras un proyecto en el que se plantea que Choré se convierta en un parque nacional.

Según Espinoza, dada la situación actual la única alternativa para tratar de recuperar esta reserva es que se vuelva un área protegida en la cual la presencia del Estado es fundamental.

“Esta es nuestra propuesta, que es compartida por las Asociaciones del Lugar (ASL), que se dedican a la actividad maderera, pero que están dispuestas a dejar su negocio para salvar Choré”, remarcó Espinoza.

Al respecto, el viceministro de Tierras, José Manuel Pinto, sostuvo que conoce la propuesta de Espinoza, pero subrayó que de acuerdo con las leyes vigentes, la prioridad del Gobierno es proteger las áreas de producción forestal permanente y en este punto no se va a permitir el asentamiento ilegal de ninguna persona. “En Choré de Santa Rosa del Sara hay tres comunidades que plantearon ser reubicadas, espero que hasta fin de mes se les dote de tierras fiscales que tengan vocación agropecuaria”, adelantó.

En detalle   

– Objetivo de la reserva. Así como el Estado asigna áreas para la colonización y asentamientos campesinos; por su alto valor forestal y la necesidad de impedir la expansión de la agricultura en dicha zona, por ser de alto valor ecológico y estratégico para el medioambiente, y la producción agropecuaria del Norte Integrado de Santa Cruz, al crearse la reserva de Producción Forestal de Choré se prohibió el asentamiento de colonos de cualquier naturaleza, así como el chaqueo de bosques con fines agropecuarios.

– Realidad. Según la Cámara Forestal de Bolivia, Choré es la tierra forestal de producción permanente más antigua del país.  Se la clasificó como tal debido a la fragilidad de sus suelos. Es decir, porque es una zona muy baja, se anega por lo menos seis meses al año, es de poca fertilidad, no es apta para actividades ganaderas, peor aún, agrícolas. La actividad forestal en la zona existe desde hace más de 50 años. En Choré llegaron a establecerse de manera absolutamente legal  17 empresas forestales, de las cuales, hasta la fecha, solo queda una.

– Recortes. Debido a presiones políticas, sociales y económicas, más que razones técnicas, el Plan de Uso del Suelo (PLUS)  declaró a la zona sudoeste, es decir, dentro de la provincia Sara, de vocación agroforestal. Esto dio lugar a que después de la marcha indígena-campesina de 2000, que concluyó en la ciudad de Montero, el Gobierno haya aprobado el Decreto Supremo 25839, que dispone que aproximadamente 212.000 ha se desmembren o desafecten de la reserva para ser dotadas a los campesinos de la zona, con la esperanza de que a partir de esa cesión se acabe con la toma de tierras.

Derrumban la esperanza verde para todo el país

image Impacto. En el recorrido hacia la reserva forestal se puede apreciar que la actividad agrícola provoca la erosión del suelo. Dentro de la zona se opta por el chaqueo para abrirse paso.

Se sabía que la reserva forestal Choré, del municipio de Yapacaní, ya estaba ‘herida de muerte’, pero se tenía la esperanza de que las otras 60.000 hectáreas (ha) que corresponden a Santa Rosa del Sara estén libres de los asentamientos o que estos sean una pequeña cantidad; pero luego de penetrar unos 100 kilómetros y de visitar nueve comunidades que están dentro de esta reserva boscosa, la última esperanza verde en esta parte de Santa Cruz inexorablemente se derrumba.

De entrada, en Santa Rosa del Sara hay un malestar generalizado. Cuando se les pregunta por los colonos y cómo llegar a sus comunidades, la respuesta es escueta, como si escupieran las palabras, y la mirada es dura y seria.

“Según hasta dónde quieran llegar, pueden tardar unas cinco o seis horas. Pero si entran es bajo su responsabilidad”, nos advirtió Antonio Rojas, un empleado de uno de los tantos aserraderos que hay en el lugar. 

Guido Vaca, presidente del Comité Cívico de Santa Rosa del Sara, nos hace un mapa imaginario en la tierra y explica que si el avance de los colonos continúa, ya no hay razón de llamar reserva forestal Choré, pues ya no quedan árboles y en su lugar hay franjas y franjas de sembradíos de arroz, maíz, frejol y soya.

Con estas advertencias partimos, en el primer día de la incursión. Nuestro objetivo es llegar a la comunidad 4 de Julio, llevamos agua y varias bolsitas de coca.

Apenas dejamos Santa Rosa del Sara, llegamos a la comunidad San Luis, donde se debe pagar Bs 1 para poder seguir avanzando.

El estado de la carretera lentamente va mejorando, cruzamos a 60 kilómetros por hora la comunidad Monte Rico mientras unas niñas corrían para ofrecernos mandarinas.

Alrededor del mediodía llegamos a Los Andes, un pueblo que va creciendo de manera acelerada, se pueden observar varios negocios que ofrecen insumos agrícolas y al costado de la carretera varias sembradoras listas para trabajar.

En la travesía se puede observar cómo los árboles han desaparecido y en su lugar hay kilómetros y kilómetros de zonas sembradas. Es cierto que se está fuera de la reserva, pero se nota que la actividad agrícola está hiriendo al lugar.

Luego de unas cuatro horas  llegamos a la comunidad 2 de Agosto, que, según la Gobernación cruceña, es la frontera donde termina lo legal y empieza lo ilegal.

Monterrey, Colonia Cinco, Comunidad Palacios, Soberanía y 4 de Junio son lugares precarios, donde la falta de recursos es una constante y el hermetismo, la regla del lugar. “No tenemos más que estas tierras y no las vamos a perder. Eso sí puede poner”, advierte José Candia, un ocupante de Colonia Cinco.

En el segundo día del recorrido llegamos a Villa Paraíso. Ahí, en la entrada, hay un cartel que indica que está prohibido el paso a las personas particulares. Nos paran, nos piden nuestra identificación y luego nos dejan seguir.

En el sindicato Aserradero Viejo varias personas trabajan y por el humo se puede inferir que hace poco terminaron de quemar unas 30 hectáreas.

“Acá todos recurrimos al fuego, que es lo más barato, pues verá, nosotros somos personas pobres”, subrayó Gregorio Guzmán.

   En el lugar  

– Trabajo. Camino a Monterrey, al lado de la carretera se puede apreciar cómo las sembradoras trabajan en la nivelación del suelo y lo alistan para la siembra del arroz, la soya y el frejol.

– Firmes. Un colono de Villa Paraíso señaló que la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) no tiene pisada en el lugar y si el Gobierno quiere que los campesinos dejen esta zona deben darles un bono mensual de $us 5.000, si no hay eso, ellos no están dispuestos a ser relocalizados en otras áreas productivas.

– Temor. En el sindicato Aserradero Viejo sus pobladores indicaron que algunos propietarios que han perdido sus concesiones forestales constantemente pasan en motos y los amenazan con armas de fuego.

– Necesidad. En las distintas comunidades que se visitó, la falta de agua potable es una de las mayores necesidades que deben afrontar los colonos. Según los campesinos, los niños son los más perjudicados, ya que el agua de los pozos les provoca distintos malestares.

– Alimentación. Lejos de los centros de abastecimiento, estas personas optan por la pesca y la caza. En las comunidades que están cerca del río Piraí tienen la posibilidad de contar con distintas variedades de peces, entre las que se destacan las pirañas.

Alertan de fuertes vientos, erosión y menos agua dulce

Impacto. Los especialistas alertan que la muerte del Choré generaría graves daños medioambientales a la región y al país. La pérdida de la humedad es otro de los efectos

Según los ambientalistas, la desaparición de la reserva forestal Choré no solo tendrá un impacto regional, sino que su efecto será nacional.

Entre los puntos negativos se destaca que la tala indiscriminada de los árboles provocará que se sienta con mayor intensidad los vientos, que a su vez dañarán la tierra hasta erosionarla impactando en las áreas sembradas, en especial las del Norte Integrado.

Desde la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) hicieron notar que Choré es una reserva de humedad que tiene gran influencia en la generación de agua dulce, elemento vital que nutre a la capital cruceña.

Según este organismo, si se opta que las más de 800.000 hectáreas pasen a ser agrícolas, el impacto se hará sentir en la capacidad productiva del agro, que verá cómo sus tierras ricas en nutrientes son erosionadas por el viento.

Al respecto, José Tarima, responsable de gestión del proyecto de conservación de Choré, dependiente de la Gobernación de Santa Cruz, indicó que uno de los efectos que ya se siente es el cambio del calendario agrícola.

“Hace unos 20 años, en agosto se podía sembrar distintos granos, pero ahora eso ya no es posible y se espera hasta septiembre para hacerlo, esto se debe a que los vientos son cada vez más fuertes y la cortina verde que antes existía cada día es menor, debido a la deforestación indiscriminada de los colonos”, remarco Tarima.

A su vez, la Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación de Santa Cruz subrayó que Choré tiene un valor fundamental, porque además de ser un banco de diversidad biológica, primer eslabón del ciclo de agua y reserva de recursos forestales, actúa como una muralla verde de protección ambiental que resguarda a la ciudad de Santa Cruz.

También se debe destacar que la reducción de la cobertura boscosa de esta reserva puede causar disminución de las lluvias, largas sequías, aumento de la velocidad de los vientos, aumento de las temperaturas y reducción de la humedad relativa que afectarían en la producción agropecuaria y calidad de vida del Norte Integrado y zona de influencia.

Sobre estos impactos ambientales, José Villalpando, responsable de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) en Portachuelo y que tiene la labor de controlar Choré, indicó que este problema tiene una arista política y hasta que no se tome una decisión de la misma magnitud no pueden hacer mucho

Villalpando reconoció que con tres técnicos es imposible realizar un adecuado control en esta reserva forestal.

“No tenemos los recursos suficientes. Es cierto que en esta área se está produciendo un gran daño y que hasta el momento no pudimos dar una solución acertada”, precisó Villalpando.

Es un problema que nos afecta a todos

Sergio Ruiz / Especialista

Choré es una de las principales reservas de bosques que tiene el país. Su daño no solo ya se siente en el departamento, sino que su alcance es nacional e internacional.

En la vida cotidiana, los constantes chaqueos afectan a nuestra salud eso ya lo estamos sintiendo, no es algo que va a suceder en el futuro.

El viento que nos ensucia en agosto, que nos daña la piel y la vista, es el resultado de contar con menos árboles que protejan la ciudad.

El impacto no es solo medioambiental, sino también económico, pues no se debe olvidar que en el Norte Integrado se encuentra el mayor productor de alimentos del país y cualquier variación ambiental daña de manera directa la productividad del lugar.

Cuando digo que este no es un problema de Santa Cruz, debo precisar que no son solo las autoridades las que deben encontrar una solución, sino también somos nosotros, la sociedad civil, que debe tomar conciencia y trabajar de manera activa para que estas malas prácticas en lo posible sean cada vez menores.

En este tema también hay un impacto mundial, pues la desaparición de una reserva de la magnitud de Choré sin duda que afecta a la estabilidad ambiental de los demás países que nos rodean.

  Cifras del tema  

Sindicatos

70

Esta es la cantidad de organizaciones establecidas en Choré,  del municipio de Yapacaní. Exigen  la dotación de estas tierras.

Impacto

25.000

Según la Gobernación cruceña, esta es la cantidad de personas que están asentadas en la reserva forestal. La mayor cantidad está en Yapacaní.

Tiempo

45

Esta es la cantidad de años que tiene Choré. Llegó a contar con más de un millón de hectáreas. Era la reserva con mayor densidad del país.