Carlos Cordero Carrafa
La candorosa idea defendida por algunos voceros gubernamentales en sentido de que la elección de magistrados no es una elección política se ha caído en pedazos. La elección de jueces para los altos cargos de justicia se encuentra en su mayor punto de politización.
Cuando el señor Vicepresidente afirma que todos los bolivianos tienen el derecho a presentar su candidatura, pero que no todos ingresarán en la lista final, aquellos que hubieran ejercido como constituyentes o parlamentarios del MAS, está introduciendo un criterio de discriminación política. Los que se van es por cuestiones políticas y los que se quedan, también.
Con seguridad, muchos simpatizantes del partido gobernante, que atendiendo la convocatoria abierta realizaron su postulación, quedarán no sólo decepcionados, sino desconcertados por el anuncio vicepresidencial.
Inmediatamente, los excluidos pasarán a formar parte de la larga lista de desencantados con las decisiones gubernamentales. Guardarán silencio y rumiarán su frustración haciéndose muchas preguntas: ¿porqué los gobernantes juegan con las ilusiones de la gente? ¿Porqué en la convocatoria y en las reglas de juego no se establecieron, de inicio y de manera clara, que los ex asambleístas o ex parlamentarios del MAS (y tal vez, ex asesores y altos funcionarios), no serán elegidos candidatos a jueces? ¿Por qué, en lugar de alentarlos, los excluyen? ¿Por qué los decisores gubernamentales escuchan las voces de la ciudadanía y de la oposición legislativa, quienes desde hace muchas semanas exigían la exclusión de todas aquellas personas con vínculos políticos evidentes e inocultables?
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La respuesta a tan humanas y existenciales preguntas es que la inicial apertura y la posterior exclusión forman parte de un fino y complejo razonamiento político.
Es el momento oportuno para mostrar una faceta democrática y transparente ante la ciudadanía, frente a los organismos internacionales y delante de los medios de comunicación. Con ello intentan desvirtuar las denuncias en sentido de que el Gobierno tiene las listas definitivas de candidatos en la gaveta y desde hace mucho tiempo. De paso, es el momento preciso para deshacerse de personas incómodas al poder.
No es la primera vez que la cúpula dirigente del MAS realiza una purga de incómodos simpatizantes, militantes o afines. En las listas de candidatos a la Asamblea Legislativa, en las elecciones 2009, ya se realizó una inédita renovación de candidatos.
El tercer criterio para la purga política en la lista de candidatos a jueces es que el Vicepresidente emite una clara señal en sentido de que los candidatos que quedan, lo hacen por la gracia y voluntad del poder. Con ello tendrá, en el balance final, una militancia política domesticada, otra altamente frustrada y unos candidatos agradecidos y conscientes de quién es el que detenta el poder.
La Prensa – La Paz