Laboratorio cristalizaba cocaína desde hace un año en hacienda de Santa Cruz


Delito. Romero niega presencia de cárteles y exhorta a jueces y fiscales.

Un laboratorio de cristalización de cocaína  de gran dimensión operó casi un año camuflada en una propiedad agrícola en la jurisdicción del municipio de Cabezas, a 90 kilómetros de nuestra capital sobre la carretera a Camiri.

imageInstalaciones. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, llegó hasta el laboratorio y observó cómo sellaban la droga.



La cristalizadora funcionaba a casi 20 kilómetros de la carretera en una hacienda agrícola. Todo quedó descubierto después de que agentes de Umopar encontraran casi 30 paquetes de clorhidrato de cocaína enterrados en una especie de caleta en la localidad de Guapuricito, donde también había una propiedad agrícola con cinco vehículos, maquinaria  sembradoras, cosechadoras, tractor, camión grúa y otros objetos.

En este lugar fueron detenidas cinco personas, tres del interior, una de Santa Cruz y la otra ciudadana colombiana.

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El laboratorio estaba instalado dentro de la propiedad alambrada en una extensión de unas cuatro hectáreas. Constaba de al menos 10 ambientes considerados de gran magnitud y estaba provista de un área de depósito de químicos y líquidos, donde se encontró gran cantidad de turriles metálicos. Asimismo disponía de áreas de laboratorio de sustancias sólidas y líquidas, depósito de químicos sólidos, de embalaje y sellado, de ensayo y separación de precursores químicos, área de reciclaje propio de sustancias como éter sulfúrico, acetona y todos los precursores más conocido como ‘el muerto’.

La cristalizadora tenía un ambiente para la denominada discoteca de purificación de la droga, reactores, calentadores de agua, generadores de corriente eléctrica, motores portátiles y extensas instalaciones de cañerías para el agua y cables para el fluido eléctrico. Según las investigaciones, en el laboratorio trabajaban al menos 15 personas de forma permanente.

En el lugar los policías encontraron una camioneta, un jeep y dos motocicletas.  En proximidades del laboratorio Umopar encontró una pista clandestina dentro de la misma propiedad agrícola, pero que al parecer ya no era utilizada por los traficantes. 

El ministro de Gobierno,  Carlos Romero, junto a autoridades nacionales de la Policía y de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico arribó al lugar en helicóptero. Quedó sorprendido por las grandes instalaciones y la tecnología empleada por bandas de narcotraficantes. 

Romero, haciéndose eco del presidente Evo Morales,  pidió a los jueces y fiscales actuar con todo el rigor de la ley para sentar precedentes dentro de la lucha contra el narcotráfico. Negó la existencia de cárteles de la droga en Bolivia como asegurara en pasados días la canciller de Colombia durante el encuentro de la OEA.

Señaló que los cárteles toman territorios y que en Bolivia no ocurre ese fenómeno. Sin embargo, afirmó que hay gente extranjera involucrada en actividades del narcotráfico, pero que tampoco se puede estigmatizar a todos los ciudadanos colombianos.

Abandonan una casa en Santa Cruz

Tras la captura de cinco personas en la hacienda agrícola de Guapurucito, Umopar, encabezada por el fiscal José Parra, allanó una casa en Santa Cruz ubicada en la calle dos del barrio San José Obrero. Aquí vivía la colombiana detenida en la propiedad  Guapuricito. Sin embargo, el inmueble fue abandonado en completo desorden, pues los narcos lo desmantelaron antes de la intervención policial. Parra dijo que la cocaína que se halló enterrada en una caleta de la hacienda en Guapurucito tenía el sello de exportación de un toro.

En la hacienda se encontró una selladora electrónica y su par en el laboratorio al igual que los mismos envases de cocaína.

Para el fiscal existe una relación directa entre las evidencias de la hacienda y el laboratorio. Incluso una motocicleta era para la cristalizadora y otra para la propiedad. Una vagoneta tenía un doble fondo y peajes de retenes de Bulo Bulo y Santa Fe, lo que confirma que la pasta base era traída de Chapare.  Los vehículos incautados tenían rayadas las partes laterales, evidencia de que eran usados para ingresar al laboratorio por caminos en medio del monte.

El Deber, Santa Cruz