Ismael Schabib Montero*En febrero del 2003 cuando un grupo de personas armadas intentó asesinar al Ex Presidente Sánchez de Lozada, disparando desde edificios adyacentes al palacio de gobierno y después que efectivos del Regimiento Escolta Presidencial repelieron el ataque, se armó todo un lío; algunos medios de comunicación salieron en defensa de los sediciosos.Las FFAA justificaron su actitud argumentando que actuaron dando cumplimiento al Artículo 208 de la anterior Constitución Política del Estado que a la letra dice: “Las Fuerzas Armadas tienen por misión fundamental defender y conservar la independencia nacional, la seguridad y estabilidad de la República y el honor y la soberanía nacionales; asegurar el imperio de la Constitución Política, garantizar la estabilidad del gobierno legalmente constituido y cooperar en el desarrollo integral del país”. Después de mucha especulación y que a alguien en el Parlamento se le ocurrió sugerir redactar una ley interpretativa del citado Artículo, el Tribunal Constitucional falló en contra de la actuación de las FFAA argumentando de que no se había dado fiel cumplimiento a la citada ley y que se habían cometido excesos…Etc. Cuando la ley es clarísima, no necesita ser interpretada por nadie. Tal vez esto ocurrió porque no se tuvo la correcta percepción de lo que había ocurrido en la “Plaza Murillo” donde murieron más soldados que sediciosos. Murieron más inocentes que culpables. Este debió ser un punto de partida para el análisis. ¿Excesos?Resulta que en la actualidad estamos ante una situación peor, porque al Sr. Presidente Morales, que se jacta de no cumplir la ley porque “le mete nomás…” se le ha ocurrido mantenerse en el poder violando la Constitución Política del Estado vigente que en la parte referida a Disposiciones Complementarias, en el punto II de la Primera disposición dice “Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del computo de los nuevos periodos de funciones”. Y todavía más, esta redacción obedeció a un acuerdo con la oposición, los testigos están ahí.El gobierno le pidió al TC que interprete esta ley, y fallaron como ya sabemos. No es que los del TC sean unos ignorantes, es algo peor, en vez de apegarse a la ley han ido contra ella, una ley que está redactada en forma muy clara no necesita ser interpretada por nadie, una vez más. Cumpliendo el libreto de los gobiernos de la ALBA el Poder Ejecutivo, que es el poder absoluto en Bolivia, primero preparó el terreno, hizo que el TC aparezca prestigiado mediante la anulación de leyes arbitrarias y ordenando la reposición de autoridades que habían sido removidas injustamente, como el caso de Joaquino, el Alcalde Potosí, hecho que causó complacencia; pero todo estaba fríamente calculado, ese TC tendría la misión de “interpretar” la ley en cuestión para la re-reelección del Sr. Morales. Así como antes de una elección fraudulenta primero sacan encuestas favorables a ellos con anticipación, que después convalida el Órgano Electoral con los resultados anticipados por Morales, se cumple la encuesta.Como se ve estamos ante un gobierno, que como otros de su tipo en Latino América, no sólo que no teme irrespetar la ley, sino que sabe a priori como vulnerarla y engañar a la opinión pública nacional e internacional. Este gobierno quiere perpetuarse en el poder como si fuera su dueño, cero democracia. ¿Se lo vamos a permitir? Porque ese es el otro 50% del problema. Alguna gente hace lo que le conviene sin medir consecuencias, porque otros lo permiten.*Vicealmirante de la República de Bolivia