El fiscal Marcelo Soza denunció un supuesto secuestro de su hijo de 19 años, pero este reapareció, tras haber protagonizado un accidente de tránsito en estado de ebriedad en la ciudad de La Paz.
Soza denuncia rapto de su hijo y el fiscal lo desmiente
REAPARECIÓ.
El fiscal Marcelo Soza (de gafas) junto a su hijo, después de la declaración que le tomó el fiscal asignado. Foto: EL DEBER
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El test de alcoholemia que le hicieron al hijo de la autoridad dio 0,5 grados, lo que significa que estaba ebrio. Ningún vecino recordó ver a los atacantes.
El fiscal Marcelo Soza denunció ante la Fiscalía que dos delincuentes interceptaron el sábado por la noche el vehículo en el que retornaba a su casa su hijo de 19 años, y que lo raptaron durante cinco horas y lo hirieron con un arma punzocortante en el mentón. Horas después, el fiscal asignado al caso, Harold Jarandilla, informó de que el joven solamente había bebido y que, según las indagaciones preliminares, chocó la vagoneta Ford Explorer 2010 de su padre contra un poste sin la mediación de delincuente alguno.
Según la denuncia presentada por Soza, el hecho ocurrió alrededor de las 23:00 en la zona de Sopocachi, cerca de la plaza Abaroa. Dos sujetos interceptaron al joven, abordaron el vehículo, lo redujeron y lo pasaron a la parte trasera. Supuestamente lo retuvieron durante cinco horas, porque alrededor de las 5:00 el vehículo se estrelló con un poste. La denuncia señala que le sustrajeron su celular y le quitaron sus tarjetas para ver si tenía dinero en cajeros. Le apuntaron con un arma de fuego, pero al final lo hirieron con un arma punzocortante.
Un allegado a la familia Soza señaló que en ese tiempo los delincuentes que lo raptaron le dijeron que lo iban a matar. “Tras largas horas de cautiverio, el joven forcejeó con ellos, les quitó el control del vehículo y provocó que el motorizado se choque contra un poste”.
En ese momento, ante la bulla, según la versión, los vecinos salieron a sus ventanas, lo que, para la fuente, fue determinante para que los atacantes decidan darse a la fuga.
Por la noche, el fiscal Jarandilla señaló que el hecho ocurrió cerca del domicilio del joven. “Ningún vecino vio a los presuntos atracadores y se encontró una botella de Wiski en el motorizado. La presunta víctima registró 0,5 de alcoholemia, lo que quiere decir que estaba ebrio”. “Consideramos que posiblemente el hecho no se suscitó de la forma en que nos relató. De 23:00 a 5:00, circulando en un vehículo en calidad de retenido, es poco creíble. Si la denuncia fue falsa, podríamos presentar una acción recriminatoria, que podría afectar al denunciante (el fiscal Soza)”