Organizaciones de prensa anuncian demandas. La prensa parece estorbarle a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Ref. Fotografia: SIN RESPUESTAS • Han pasado cuatro días y los periodistas no saben quiénes se robaron su cámara en un tiroteo.
EL DÍA
El Gobierno de Evo no explica ataque a reporteros
Organizaciones de prensa anuncian demandas y la Cámara de Diputados anuncia una investigación. Directores de medios se reúnen en el Comité.
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Cuatro días después, el Gobierno aún no ha identificado a los policías que en un tiroteo se robaron la cámara de dos periodistas de la red Unitel después de tenderlos boca abajo cuando cubrían el traslado a La Paz de un ganadero detenido en la localidad de Guarayos.
Ante esa situación, el presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Núñez, protestó por la falta de transparencia y seriedad del Gobierno que no cumple a pesar de haber prometido que devolvería el equipo incluyendo la cinta magnetofónica que registró cómo transportaban encapuchado a Nelson Vaca luego de haber sido bajado a tiros de su vehículo.
El presidente cívico indicó que el Consejo de Defensa de los Derechos Humanos denunciará el hecho ante el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Núñez se reunió este viernes con el ejecutivo de la Federación de la Prensa, Hernán Cabrera, y el representante de la Asociación de Periodistas, Hugo Salvatierra, para analizar el atentado a los periodistas de Unitel.
Para la reunión de mañana, se ha previsto cursar invitaciones especiales a los titulares de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y del Colegio de Comunicadores de Santa Cruz, a fin de emitir un pronunciamiento.
La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en la cámara de Diputados, Elizabeth Salguero, afirmó ayer que pedirá un informe sobre la agresión con armas de fuego a los periodistas.
Alerta por aumento del acoso chavista a medios
La prensa parece estorbarle a los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. La censura y las amenazas a los periodistas disparan las alarmas en la región. Hay intentos de mordaza.
EL DÍA
Lunes, 7 de Septiembre, 2009
Ocurrió el jueves en Santa Cruz, la capital del oriente boliviano. Dos reporteros de la cadena de televisión Unitel filmaban la detención de un agricultor en pleitos de tierras con el Estado. Un grupo armado lo trasladaba, maniatado y encapuchado, al aeropuerto, para enviarlo a La Paz. Los dos periodistas seguían al convoy, hasta que una de las furgonetas embistió su vehículo. Tres hombres de paisano los obligaron a bajar, los golpearon y ametrallaron la cámara, que se llevaron consigo, destrozada. Los reporteros identificaron a los asaltantes como miembros de la unidad de élite de la policía.
Se trata del más reciente de los incidentes con los medios que han jalonado el mandato de Evo Morales, cuya alergia a los periodistas es compartida por sus aliados bolivarianos. Este mismo sábado, el Gobierno venezolano anunciaba la clausura de 29 emisoras de radio -que se unirán a las 34 ya cerradas en agosto- y nuevas sanciones contra la asediada Globovisión. También el canal ecuatoriano Teleamazonas y varias radios podrían tener los días contados si prospera la cancelación de licencias exigida el domingo pasado por el presidente Rafael Correa. Y en Managua, Da Ortega arremetía de nuevo contra los periodistas, acusándolos de servir «a los enemigos del pueblo».
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agrupa a 1.300 publicaciones del continente, ha dado la voz de alarma. «En los tres últimos años se está imponiendo un patrón de acoso sistemático a los medios independientes en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y, en menor grado, Argentina», explica desde Bogotá Enrique Santos, presidente de la SIP. «Los presidentes emplean contra ellos un lenguaje agresivo y beligerante, ligándolos a complots, minando su credibilidad. Todo ello acompañado de medidas específicas para asfixiarles».
Da la impresión de que la prensa estorba al Socialismo del Siglo XXI. Los medios, afirman los dirigentes bolivarianos, responden a «intereses de la oligarquía y el imperialismo» y «tergiversan la realidad». «Hay una serie de vicios que tiene la prensa, que son un atentado a los intentos de cambio para bien de nuestra América», declaraba recientemente Rafael Correa, que ha anunciado que, desde la presidencia de turno de Unasur, propondrá un organismo regional para «vigilar» a los medios.
¿Tienen algún fundamento esas denuncias? ¿Está la prensa demasiado «politizada»?
«En Venezuela, Ecuador, Bolivia o Nicaragua vivimos un proceso de polarización extrema, y es inevitable que eso se refleje en los medios», asegura Marco Dipp, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia. Además, la falta de una oposición articulada y la fragilidad institucional han convertido a la prensa «en uno de los principales instrumentos de fiscalización del poder». Y eso tiene sus riesgos.
«Claro que hay errores y excesos», afirma Enrique Santos, pero son parte «de la dinámica de la libertad de información, de la lucha de opinión. Para eso están los instrumentos legales». Sin embargo, las acciones emprendidas por los mandatarios bolivarianos van mucho más allá de los roces tradicionales entre el poder y los medios, y apuntan a una estrategia de control de la información y limitación de la libertad de prensa.
Una estrategia que repite el mismo esquema: empieza con insultos y descalificaciones, sigue con agresiones físicas por parte de grupos de choque oficialistas (sobre todo en Venezuela, Bolivia y Nicaragua), acoso judicial, medidas de asfixia (como el reparto de pautas publicitarias o los impuestos al papel fijados en Ecuador) y el cierre de medios.
Venezuela marca la pauta. La clausura de Radio Caracas Televisión y de 34 emisoras, el acoso a Globovisión o la «ley mordaza» que el Gobierno coló en la reciente de ley de educación, generan un panorama de paulatino silenciamiento de los medios.
Rafael Correa se ha convertido en el alumno más aventajado de Chávez. Desde su programa semanal de radio, a imagen del Aló, Presidente, recomienda cosas como esta: «Apaguemos el televisor y tengamos la mente limpia. No es necesario leer periódicos». «Nunca antes un presidente había convertido a la prensa en su principal enemigo», dice Emilio Palacio, editor de Opinión del diario El Universo, en la mira del Gobierno.
Correa apuntaba maneras cuando en 2007 se refirió a una reconocida periodista ecuatoriana como «gordita horrorosa», porque le había hecho unas preguntas que le incomodaron. De los insultos pasó a los hechos y desempolvó una ley expedida durante la dictadura, en 1975, que ha servido para emprender procesos judiciales contra varios medios, algunos por «atentado contra la seguridad nacional». Al mismo tiempo, las autoridades han iniciado un proceso de revisión de las licencias de radio y televisión, como en Venezuela, y ya han advertido que van a caer «algunas vacas sagradas». Los efectos se empiezan a sentir y la autocensura, detecta la SIP, está anidando en muchos medios ecuatorianos.
En Bolivia se han registrado 90 agresiones a periodistas en los últimos nueve meses, señala Marco Dipp. «De momento no hay leyes mordaza, pero el temor es que, después de las elecciones de diciembre, se incluyan en la anunciada reforma judicial». Evo Morales ha suspendido las conferencias de prensa y sometido a escarnio público a algunos reporteros. «Sólo el 10% de los periodistas son dignos», ha dicho. El resto, miente. «¿Diremos la verdad si hablamos bien del Gobierno?», se pregunta la periodista Silvia Padilla. /El País-Madrid