Quintana, admite que es el operador político del Movimiento al Socialismo (MAS) en Pando. Se considera imprescindible en esta región.
Se ha vuelto un visitante frecuente de Cobija y sus alrededores. Dice que su misión es recuperar las capacidades estatales en esta zona amazónica y territorializarlas. Admite que también hace política y que aunque el MAS pierda en diciembre, el Gobierno seguirá pisando fuerte allí.
Presencia. El ministro Quintana visita Pando cada 15 días. Dice que la gente no conocía muchos ministros antes de él
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El Deber, Roberto Navia – Cobija
– ¿Qué rol está desempeñando en Pando?
– La tarea más importante que tenemos como Gobierno es recuperar la cualidad del Estado en el territorio de la Amazonia. Es un lugar que ha vivido a espaldas del Estado boliviano y no es una casualidad que haya perdido más de 400.000 km cuadrados en Acre y Mato Grosso. Estamos pletóricos, como ciudadanos, respecto a los recursos naturales hidrocarburíferos; sin embargo, acá está la mayor riqueza del país para los próximos 100 años. Ésta es una región que tiene probablemente las mayores reservas de oro.
– Además de ministro, ¿es usted coordinador electoral de la campaña en Pando?
– Yo diría que implícitamente eso es así, desconocerlo sería menospreciar el sentido común. Cuando uno hace gestión gubernamental uno hace política. A uno lo aprecian o lo detestan por lo bueno o malo que hace y es obvio que la oposición tiene que detestarnos. Cuanto más a uno lo detestan quiere decir que se está en el camino correcto.
– ¿En qué consiste el trabajo que desempeña acá, respecto a la campaña electoral?
– La mayor responsabilidad que tengo como ministro de la Presidencia es recuperar las capacidades estatales y territorializarlas. Ésta es la región menos estatal que tiene el país. Acá se han sobrepuesto actividades ilegales a las legales. El año pasado se han producido en Cobija 29 ajustes de cuenta, asesinatos a sangre fría en plena vía pública, y ningún medio hizo escándalo. Con la protección del sistema político del departamento se mataba como matar moscas, frente a niños. Vaya a pasear por las calles, a ver cuántos tienen papeles, y a mí me acusan de haber protegido camiones. Éste era el santuario del narcotráfico, por eso los ajustes de cuenta, en las narices de Leopoldo y su camarilla.
El mío es un trabajo de articulación, recuerde que una de mis funciones es la de coordinar con el gabinete. Cuando llego a una comunidad, yo soy el portavoz del Presidente; escuchamos los pedidos de la gente, caminos, salud, ítems; lo que yo hago es tomar nota y se llama a los otros ministros para que se ejecute todo esto.
– ¿Con cuánta gente se desplaza?
– Somos un equipo extremadamente modesto, somos los parientes pobres del gabinete, pero muy eficaces.
– ¿Cuántos?
– ¿Quiere reírse? Tres. Uno de seguridad, otro de comunicación y mi persona.
– Pero su despacho cuenta con más personal…
– Mi despacho tiene 149 funcionarios.
– ¿Con qué frecuencia viene a Cobija?
– Por lo menos cada 15 días.
– ¿Es Pando la zona más floja para la campaña del MAS?
– Yo diría la menos estatal, pero, además, es una región donde se ha cultivado una suerte de fidelidades prebendales, hay una cultura política que funciona sobre la base de la intimidación, del miedo, de la prebenda, y eso no sólo fue con Leopoldo, esto viene de muchos años. Hace 71 años esto no se llamaba Bolivia, era un territorio de colonias, era el patio trasero del Estado.
– ¿Qué pasa con su ministerio cuando usted está fuera de La Paz?
– Tengo dos viceministros. Sacha Llorenti, que es el de coordinación con movimientos sociales, y el viceministro Chávez, que es el de coordinación gubernamental. Uno no es imprescindible, pero no puede dejar de ser imprescindible en esta región. Acá se tiene que trabajar para la gente.
– Eso de recuperar el norte amazónico, ¿pasa por un triunfo del MAS en estas elecciones?
– Yo diría que trasciende. Lo electoral es un accidente político. Lo que tenemos que construir acá es una responsabilidad de Estado. Los gobiernos podemos pasar, los alcaldes pueden pasar, son accidentes políticos transitorios. Pero no se puede dejar que un territorio carezca de Estado.
– ¿Qué pasa si el MAS no gana?
– No pasa nada si no ganamos las elecciones acá, porque seguiremos recuperando las instituciones públicas, fortaleciendo a los municipios, invirtiendo en desarrollo productivo. En esta región la economía política estaba basada en la prebenda. Acá el voto de la gente cuesta Bs 100, Bs 200, eso no es Estado. Mi papel es desmantelar el temor para que la gente sienta certidumbre de que aquí no sólo hay un Gobierno, sino un Estado.
– Se dice que aquí usted se juega su destino político.
– Yo no tengo futuro político. Mi mayor aspiración es volver a la academia. Yo soy un investigador, profesor de universidad; antes de ingresar a la arena política me dedicaba a la investigación en temas de seguridad.
– ¿Por eso no se presentó en ninguna candidatura para estas elecciones?
– No, no. Porque el Presidente me ha dado un mandato que hay que cumplirlo. Para mí el futuro político es hoy.
– Leopoldo Fernández lo ha acusado por la masacre de Porvenir. ¿Qué dice de eso?
– A Leopoldo lo único que le faltaba era declararse heredero natural del Papa.
– ¿Qué significa eso?
– Que quiere santificarse. Me parece una falta de respeto a los muertos, a los bolivianos. La declaración de un candidato a vicepresidente se supone que tiene que estar acompañada de propuestas. Porvenir es el corolario del proceso de desmantelamiento del mayor programa planificado de saqueo y corrupción de Pando. Hoy Leopoldo acusa al Gobierno de ser tirano, dictador, por Dios…
– ¿Leopoldo tiene futuro político?
– Lo que le corresponde es ser juzgado por la justicia, por corrupción, por encubrimiento al contrabando, por complicidad con el saqueo.
– ¿Cuál es el rol de ‘Chiquitín’ Becerra en este proceso electoral?
– Yo no sé cuál es su rol, sé que es el dirigente de la agrupación MAR. Hemos trabajado con ellos para la Asamblea Constituyente. Ahora no, porque para el referéndum nos comprometimos a honrar un acuerdo que no se cumplió. Una gente de MAR presionaba al Gobierno para tener una cuota de poder en la Prefectura, y comprenderá que no estamos para replicar el viejo patrón político.
– ¿Cuánto le está costando al Gobierno la campaña en Pando?
– No podría ser cuantificable en términos económicos, y si lo tendríamos que cuantificar, al Estado prácticamente no le cuesta nada comparando la magnitud de la tarea. Nos desplazamos en unas avionetitas de la FFAA de la década de los 70, unos monomotores que cada vez que nos subimos, la única certidumbre es cuando partimos y a qué hora, pero nunca sabemos si vamos a aterrizar. Ésta es una labor titánica. ¿Usted sabe cuántos ministros conocieron en el pasado esta región? Yo tengo que contener las lágrimas frente a la expresión de la gente. Sólo por el hecho de que uno esté ahí, la población siente una emoción grande porque comprende que uno atiende sus necesidades.
La cosa no es desde el escritorio. Mire, yo me paso más tiempo fuera de mi oficina, en Pando y en Beni, con menos intensidad en otros lugares del país. ¿Sabe qué hacían los ministros anteriores? Tejían sus negocios en el Palacio, cuidaban su escritorio, sus pegas, negociaban todos los días; nosotros hacemos gestión. Estamos llevando telefonía celular a las comunidades, salud, educación y caminos.
– ¿La tercera es la vencida en las urnas?
– No se trata de cábalas, se trata de un proceso. Le recuerdo que estamos cuatro años en el Gobierno. La elección es más un episodio político transitorio. Aquí lo que tenemos que construir es la raíz del Estado, no el follaje del Estado; las elecciones son parte del follaje.
– ¿No se hipoteca el futuro político del Gobierno con una derrota?
– No, en absoluto. Como fuerza política, el 2005 éramos menos del 15% en esta región, hoy somos una fuerza superior al 40%, lo que quiere decir que hemos triplicado. Acá no tenemos un solo representante en el parlamento, no tenemos un solo alcalde, un solo concejal en el departamento, y sin embargo somos la primera fuerza política. Tenemos 10, 15, 20 años, no para competir en elecciones, sino para construir Estado.
– ¿Las denuncias de contrabando lo han perjudicado?
– Yo diría que no me ha mellado en lo más mínimo personalmente, probablemente como imagen pública sí se haya deteriorado la imagen del ministro de la Presidencia, pero como ciudadano tengo la convicción de que todo lo que se hizo no tiene que ver con un acto irregular.
– ¿La mejor forma de que usted demuestre su versión no es a través de un proceso?
– Se hizo un proceso, hubo una comisión, yo fui a descargarme ante el Parlamento y ahí me pidieron un informe.
– Sobre el tema de los colonos, se sabe que muchos han retornado. ¿A qué se ha debido ello?
– Eso es natural. No hay que preocuparse de que unos retornen, porque hay también otros que llegan. Éste es el departamento que mayor porcentaje de población absorbe. Y no necesariamente van a la frontera, se vienen a la ciudad, porque acá las actividades comerciales dominan todo.
Fíjese las estadísticas del INE. Y, ojo, no vienen sólo del altiplano, la mayor población que viene es de Beni. Un asentamiento urbano de 500 personas no significa nada en comparación con la cantidad de gente que llega a esta ciudad.
PING PONG EN POCAS PALABRAS
Evo Morales: un gran líder de Bolivia de los últimos 184 años.
Manfred Reyes Villa: un candidato que tiene que conocer al pueblo, no despreciarlo.
Samuel Doria Medina: un buen empresario neoliberal que debiera entender que aquí conviven diversas economías.
René Joaquino: un buen hombre que debiera seguir siendo alcalde de Potosí.
Álvaro García Linera: un gran intelectual, inteligente, con vigor político.
Leopoldo Fernández: que sea la justicia la que responda.
Hugo Chávez: líder de un proyecto socialista de un país hermano que acompaña solidariamente al pueblo boliviano.
Obama: es Presidente, pero no gobierna el imperio.
Rubén Costas: va a ser la nostalgia del pasado autonómico, demasiado adjetivo, pocas neuronas.