Los sucrenses fueron los primeros en silbarle al presidente Morales. Fue el 6 de agosto de 2006 y con toda la emoción que tenía encima, “se mandó” un discurso de varias horas, mientras miles de personas lo esperaban bajo el sol para desfilar. A alguien se le ocurrió “meterle nomás” con la desfilada sin esperar al jefazo y para más yapa, ni bien se asomó frente al gran público, en la plaza de Sucre, una persistente silbatina fue el recibimiento. El Primer Mandatario se puso furioso y les hizo saber a los sucrenses que “eso” no se iba a quedar así. No pasó mucho y se produjo “La Calancha”, que más allá de la represión, fue un acto de humillación contra los sucrenses. Lo de Savina fue una revancha que dolió aún más que las rechiflas y por supuesto, mucho más que los lamentables sucesos del 25 de mayo de 2008. El rencor ha sido mutuo en todos estos años y eso quedó demostrado este sábado durante el acto de inauguración de los Juegos Bolivarianos, cuando una multitud de sucrenses le impidió a Evo Morales pronunciar su discurso. Veremos cuál es el precio de esa demostración.
Bajo el Penoco – El Día