El rey León


penoco El prefecto Rubén Costas intentó asumir un papel de neutralidad durante la campaña electoral previa a las elecciones del 6 de diciembre. Lo que hizo en realidad fue darle vacaciones a su enorme liderazgo regional, creyendo tal vez que su lugar estaba asegurado y que nadie lo pondría en peligro. Horas antes del momento de la votación trató de revertir el enorme error que había cometido pero ya era demasiado tarde. El domingo se enteró que el MAS había alcanzado el 40 por ciento de las preferencias y ahora, al oficialismo le sobran los candidatos para hacerle frente al “león rugiente”, con serias posibilidades de tumbarle la melena. Es más, el aparente debilitamiento del liderazgo de Costas, producto de los cálculos mal hechos, ha encocorado a numerosos dirigentes políticos de chico y mediano porte, que ya se atreven a desafiarlo públicamente. Cualquier león, menos los que están enjaulados en circos y zoológicos, sabe que las garras y los dientes son para mostrarlos todo el tiempo, de lo contrario siempre habrá otros felinos sueltos dispuestos a dar el zarpazo.

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