En Bolivia, automotrices tributan 45% en los ‘Okm’


Oferta. Desde Imcruz identifican un ligero decrecimiento en el mercadoOferta. Desde Imcruz identifican un ligero decrecimiento en el mercadoInfluye el volumen, la política para el mercado interno y los impuestos. En Bolivia se paga un 45% más del costo real de una vagonetaGary Rojas Jordán / EL DEBEREl mismo impuesto que paga el importador de cigarrillo, tabaco, bebidas y cerveza, lo abona el importador de vehículos al país: el Impuesto al Consumo Específico (ICE). Según Luis Encinas, gerente de la Cámara Automotor Boliviana (CAB), en Bolivia, dependiendo de la cilindrada, la utilidad del rodado, la capacidad, el combustible y las unidades que ingresen, el comprador paga por el ICE hasta un 20% del valor FOB (libre a bordo) del vehículo.Es decir, si el rodado cuesta $us 10.000, el impuesto suma otros $us 2.000. A eso se añade el Gravamen Arancelario (10%), el IVA para importaciones (14,9%) y el servicio de almacenamiento y despachante de aduanas, estos suman alrededor del 45% en tributos, de acuerdo con el presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, José Alberti.Erick Saavedra, gerente general de Toyosa en Bolivia, asegura que traer un vehículo de Japón a Iquique durante un mes puede costar entre $us 600 y 800. Pero ingresar por tierra desde Iquique a La Paz o Santa Cruz en al menos una semana tiene un costo que oscila entre $us 700 y 1.000.Hasta aquí, el auto que en fábrica costaba $us 10.000 ya vale cerca de $us 15.000. A este precio se añade, por último, la facturación por el IVA, que paga el cliente final. Saavedra asegura que los vehículos que ingresan a Bolivia vienen con un chasis reforzado, la caja y neumáticos con mayor soporte que en los países de la región y una diferencia en la seguridad, suspensión y emisión de gases.Javier Arze, gerente de la marca Suzuki en Imcruz, explica que, además de esta adaptación, los precios en Bolivia se encarecen por tres factores: los volúmenes de compra y la capacidad de negociación de precios con la fábrica; la estructura arancelaria de cada país, así como los tratados comerciales que implican (o no) preferencias arancelarias y, por último, la estructura de transporte y logística, como distancias y tiempo, entre otros.Adolfo Ibáñez, gerente de la marca Nissan en Nibol, indicó que para importar los modelos Versa y Sentra del año, los impuestos equivalen a un 19,5% del costo final; para furgones, hasta un 25%; minibuses, un 35% y vagonetas hasta un 35%, el modelo que más se vende, dependiendo de la cilindrada.Encina identifica al menos cuatro componentes que provocan una importante diferencia de precios: los costos de importación que incluyen el flete y la logística de embarque y transporte; los costos de nacionalización donde se adhieren los impuestos de cada país, la ganancia que cada concesionario o importador decida según el mercado y los tratados comerciales que tenga el país importador con el fabricante.Argentina y Chile, opuestosLas seis vagonetas son comparables. Con algunos filtros, accesorios y adaptaciones de más, pero, al final, son similares: de cinco puertas, motor 2500 cc, a gasolina, tienen caja automática secuencial y la garantía de cinco años que logísticamente otorga el concesionario, pero que el pago lo hace el comprador.En Bolivia por el Toyota RAV 4 (4 x4) 2016 el usuario paga hasta $us 35.000 (la automotriz paga al menos un 45% por el gravamen, el Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto al Consumo Específico). Entretanto, en Buenos Aires (Argentina) por el mismo vehículo pagan $us 49.800. A 1.400 km de distancia, en Santiago de Chile, erogan $us 30.740; en Brasil, $us 48.300; Paraguay, $us 34.500 y en Perú $us 35.000.Dinero cotizó precios de cinco marcas de vagonetas (SUV) que tienen mayor participación en el mercado boliviano, según un estudio realizado por la Autoridad de Empresas en 2013: Suzuki, Toyota, Nissan, Kia y Hyundai. Y se lo amplió a seis países de la región: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Perú y Paraguay. La diferencia del costo de un vehículo entre un país y el otro varía de un 10% a más de un 50%.En 2015, 11 automotrices argentinas produjeron internamente unos 500.000 vehículos. Marcas como General Motors, PSA (Citroën y Peugeot), Volkswagen, Toyota, Renault, Fiat, Mercedes Benz, Honda y Ford se fabrican en el país del tango.Gustavo Dalmasso, coordinador de Abeceb, una entidad de análisis estadístico argentino, aseguró que en 2015 las 11 fábricas vendieron al menos 644.000 unidades nuevas y para este año prevén una cifra similar. Sin embargo, más de un 50% de los autos que vende Argentina se van a Brasil, un país que demanda más de un millón de vehículos al año, pero que, debido a la recesión económica sus ventas se redujeron hasta un 25%.De acuerdo con Dalmasso, la falta de competitividad en las factorías argentinas, la carga impositiva que se mantiene de hasta un 20% para los autos de alta gama y la inflación aún no controlada encarecen los precios de los vehículos medianos con respecto a otros países de la región.En Chile pasa algo diferente. De acuerdo con Abeceb, ese país tiene los autos más baratos de América Latina y registra la segunda mayor venta de vehículos cero kilómetro per cápita precedido solamente por Argentina. Por cada 10.000 habitantes, en Chile se venden 226,5 vehículos nuevos; mientras Argentina comercializa 230,6 unidades.Según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), durante el primer semestre, en el país vecino se vendieron 140.147 unidades nuevas, un 1,4% más que en 2015. Mientras más alto el volumen, la concesionaria tiene más ‘cintura’ para negociar costos.Un estudio de precios en el mercado automotriz en la región realizado por la revista especializada Motorbit identificó que Chile tiene los vehículos más económicos en la categoría de vagonetas, con un precio promedio de $us 15.730. Mientras que el país más caro en esta categoría es Ecuador, con un promedio de $us 32.323 y Argentina, con un valor de $us 31.314.Ligero bajón en ventasEn Bolivia, según Encinas, existen 183 marcas, de las cuales 14 tienen al menos un 80% de participación del mercado.Durante el primer semestre, el sector sintió un bajón en sus ventas, debido a la desaceleración económica. Sin embargo, están respondiendo con propuestas más agresivas. Así lo aseguraron desde Autosud. Desde Nibol destacan que mantuvieron sus ventas con la introducción de al menos siete nuevos modelos. “Hay un ligero decrecimiento por el impacto del precio del petróleo”, indican desde Imcruz. En Toyota hablan de un descenso de hasta un 30% de las ventas en algunos modelos.Sobre el control fronterizo, desde la Aduana Nacional indicaron que ellos realizan todo lo que está a su alcance y recientemente realizron operativos incautando dos camiones sin documentación legal