Ningún policía le conocía, pero Domenico Oppedisano, de 80 años, era el jefe máximo, el capo dei capi, la vieja guardia que decidía todo desde su escondite en Calabria, al sur del país. Sus jóvenes coroneles y sicarios, profesionales, abogados, funcionarios, políticos, vivían y dominaban a su antojo Milán y su región.
La foto del capo, tomada ayer mientras era arrestado en Reggio Calabria, muestra a un anciano del estilo de Totó Riina: menudo, con surcos en la cara y el aire rural clásico de la mafia calabresa, la ‘Ndrangheta, que en las últimas dos décadas se ha modernizado hasta convertirse en el grupo criminal más poderoso, sofisticado y sanguinario de Italia.
La detención de Oppedisano puso una guinda literaria a la operación antimafia "más compleja e importante en años", según la calificó el ministro del Interior, Roberto Maroni. De los 305 arrestados, más de la mitad fueron capturados en Milán y sus alrededores. "La capital financiera del país es también la capital de la segunda y la tercera generación de la ‘Ndrangheta", explicaron los jueces de Reggio Calabria y Milán. La mafia calabresa, añadieron, "ejerce el control sistemático sobre enteros sectores económicos en Lombardía, y se ha infiltrado en las instituciones políticas locales".
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Entre los negocios preferidos para lavar el dinero negro que la ‘Ndrangheta recauda con el tráfico de cocaína, están las obras públicas, la construcción, los mercados y los préstamos. Y un objetivo principal: las contratas de las obras de la Expo de Milán 2015. En la redada participaron más de 3.000 agentes de los Carabineros y la Policía Estatal.
Los detenidos fueron acusados de asociación mafiosa, tráfico de armas y estupefacientes, homicidios, extorsión y robo, entre otros cargos. Las fuerzas del orden se incautaron de droga, armas y bienes muebles e inmuebles valorados en decenas de millones de euros, tanto en Calabria como en Lombardía.
Noticias de TV: Unitel.