Los juegos irresponsables de la Corte Nacional Electoral


La Corte Nacional Electoral tiene un límite de acción, pasado ese margen incurre en avasallamiento de funciones. El último escándalo es consecuencia de su comportamiento desarticulado y excesivo.

opinion Editorial Opinión

Un factor, ciertamente, determinante que no es tomado en cuenta en su verdadera dimensión, que facilita las inconductas y delitos que se cometen en ámbito público, es el descuido o quizá la ignorancia de la población respecto de muchos acontecimientos que suceden sin que se los perciba adecuadamente. Algo que estaba a punto de convertirse en un escándalo, que se refiere a las personas excluidas del padrón electoral por falta de certificado de nacimiento y que es de exclusiva responsabilidad de los miembros de la Corte Nacional Electoral, es una reacción equivocada de los diferentes sectores de la población.



De acuerdo con las normas vigentes, las condiciones para inscribirse en el registro electoral son las siguientes: a) Carnet de identidad, donde figuran todos los datos de su poseedor. b) Huellas digitales. c) Fotografía. Tenemos entendido que todos los que acudieron a las oficinas de la Corte Nacional Electoral, llenaron esos requisitos. Este órgano no tenía ni tiene por qué exigir otros documentos. Lo que sucedió en los últimos días, es un desacierto y consiguientemente un propósito inocultable de provocar desconfianza y desorden.

Lo que han hecho los miembros del órgano electoral, es simplemente un exceso respecto de sus atribuciones. Pedir certificado de nacimiento no es ni era de su competencia, tal documento debe ser exigido por la repartición pública encargada de otorgar el carnet. Con la mentalidad de los burócratas de la Corte Nacional Electoral podía haberse llegado incluso a exigir el certificado de matrimonio de los padres de los electores, lo cual es un absurdo. Pero el sufrimiento de los ciudadanos no acaba ahí. Por razones inexplicables, en las oficinas encargadas de extender el carnet de identidad, en muchos casos han desaparecido todos los documentos.

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Lo correcto es que la Corte Nacional Electoral debe inscribir a todos lo que tienen carnet de identidad, la forma en que los ciudadanos lograron este documento, no es de su incumbencia. Otras son las autoridades y las circunstancias en las que deben aclararse las fallas que se dan en este campo. Ahora lo que falta es que la Corte Nacional Electoral explique las razones por las que incurrió en esta maniobra o exceso que, lamentablemente, fue tomado por los políticos en la proyección simple y casi siempre desorganizadora de las luchas partidarias. La responsabilidad y esto debemos decirlo claramente, no es de las personas que se inscribieron en el registro electoral, sino de las reparticiones públicas encargadas de llevar a cabo estos procesos institucionales.

A última hora hemos sido informados de la decisión tomada por el órgano electoral para que voten todos. Tal determinación demuestra que esta entidad puede resolver los asuntos a su cargo con decisiones políticas. Primero exigió un documento que no estaba dentro de su competencia y después pasó por alto todo, en el juego simple de la voluntad de los funcionarios del poder electoral. Esta conducta merece una sanción, por lo menos en ámbito de la opinión ciudadana. Tenemos derecho a perder o por lo menos disminuir el respeto que profesábamos por los encargados de organizar y llevar a cabo las próximas elecciones.