¿Por qué cambió la decisión del juez cruceño asignado al caso de Dirk Schmidt, quien sorpresivamente aceptó enviarlo a La Paz luego de haber rechazado esa posibilidad? El rumor que circula en el Palacio de Justicia señala que ayer martes, cerca del mediodía, el ministro de gobierno Sacha Llorenti se habría aparecido en la oficina del presidente de la Corte Superior de Distrito de Santa Cruz, donde junto a esa autoridad judicial convocó de urgencia al magistrado. Luego de increparlo duramente, el ministro habría amenazado con la destitución del juez si no procedía al traslado inmediato. Resultado: el magistrado tuvo que rehacer el escrito y Schmidt ya está en La Paz. No queremos creer que el gobierno esté manipulando de tal forma al Poder Judicial. Es una ironía, claro.
El uranio es la clave
La verdad siempre acaba por revelarse, por más que se quiera tapar el sol con el dedo. Así está sucediendo en el caso de Potosí y Oruro, donde las últimas informaciones señalan que en la zona limítrofe en conflicto, más precisamente en el cerro Pahua, existe un rico yacimiento de uranio. Justo en el lugar donde el gobierno piensa instalar una “fábrica de cemento” con ayuda de Irán. El mismo país que mantiene una tensa relación con la comunidad internacional por su polémico programa nuclear.
Círculos de control en El Alto
De la misma forma que en Cuba con sus Círculos de Defensa de la Revolución (CDR) y en Venezuela con los “círculos bolivarianos”, en El Alto ya estarían funcionando unos círculos de control político al mando de un líder gremial de apellido Rocha. La función de estos grupos sería, como en los regímenes mencionados, la intimidación física y psicológica de los disidentes, lo que incluiría ataques a viviendas y negocios de esos particulares, muchos de ellos antiguos luchadores de la “guerra del gas”. Síntoma de totalitarismo, sin duda, pero también de miedo a la creciente disconformidad entre la población alteña.
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