Ciudades Libres

Ricardo Valenzuela

Ricardo Valenzuela OK ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro. Es el nuevo libro publicado por Andres Oppenheimer el cual comenta Carlos Alberto Montaner en su columna dominical. Hace años publicó “Cuentos chinos” y de inmediato se convirtió en un bestseller. Su descripción del crecimiento de China, cuya economía en 1985 era del tamaño de la brasilera y hoy es la segunda del planeta, sólo superada por Estados Unidos, fue (o debió ser) una especie de aldabonazo en la conciencia latinoamericana.

¿Por qué América Latina es pobre y subdesarrollada? Pregunta Montaner. “Desde que el uruguayo José Enrique Rodó publicó Ariel en 1900 estamos explorando el tema sin encontrar una respuesta universalmente satisfactoria.”

Continúa Montaner. “Por esa discusión han pasado todas las figuras relevantes latinoamericanas, desde Octavio Paz hasta Hugo Chávez, desde Carlos Rangel hasta Juan Domingo Perón, unos armados con palabras y otros con fusiles, pero todos convencidos de conocer las razones que explican por qué los habitantes de Suiza, un país multiétnico, sin salida al mar y escasamente poblado, como los de Bolivia, tienen quince veces el per cápita de este país latinoamericano.”

Hace unos días, como poderoso flash me ciega un mensaje enviado por Kevin Lyon rezando: “Por primera vez los EU son expulsados del edén ocupado por países “totalmente libres”, para reubicarlo entre los considerados “más o menos libres.” “Si esta tendencia continúa, el éxodo de gente productiva abandonándolo en busca de pastizales más libres se acelerará.”

El mensaje era referencia a la publicación de un artículo del prestigiado periodista, John Stoosel, quien durante años se ha dedicado a señalar el destructivo proceso socializante que se desarrolla en los EU que ya lo apunta hacia una catástrofe peor que la Gran Depresión en 1929.

Días antes había visto una serie de videos del mismo autor en los que señala esta Ruta hacia la Servidumbre que transitan los EU. Pero lo más impresionante fue una entrevista que involucra al magnate Donald Trump, en la que amargamente se queja del remedo de nación que se está convirtiendo EU coartando libertades, y amenaza con abandonarlo. Son ya miles de empresas que han desertado los EU ante la pérdida de esa libertad.

Durante años he predicado el evangelio de la libertad económica y la necesidad que México tiene de abrazarla. A través de cientos de escritos, con evidencias irrefutables, he demostrado cómo a mayores niveles de libertad económica corresponden agresivos crecimientos del PIB y es cuando arriba la prosperidad y el mejoramiento de los niveles de vida. Pero también siento mis largas letanías han encontrado solamente oídos sordos.

Stoosel alza la voz de alarma con los pelos en la mano contenidos en la más reciente publicación del Índice de Libertad Económica, patrocinado por la Heritage Foundation y el Wall Street Journal. Señala los EU este año resbala dos lugares para ubicarse en el #8 y, por primera vez, Canadá obtiene mejor calificación que su vecino. Pero afirma; “No es justo lanzar toda la culpa de estos pecados a Obama, la mitad de la información utilizada para el análisis fue producto de la administración de Bush. Entonces, es un proceso en el que han participado muchos socios en la destrucción.”

En el Penthouse de esta pirámide de libertad se hospedan: Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Suiza, Canadá, EU, Dinamarca y Chile. En el pestilente y oscuro subterráneo sobreviven: Republica del Congo, Islas Salomón, Turkmenistán, Republica Democrática del Congo, Libya, Venezuela, Burma, Eritrea, Cuba, Zimbawe y Corea del Norte. Ahora, si sumamos el PIB que portan los residentes del subterráneo, no alcanza el 3% del que exhiben los huéspedes de la elegante punta de la torre. Y ¿México? A jalones llega al segundo nivel del subterráneo en #163.

Es decir, de nuevo las evidencias demuestran que libertad económica conduce hacia la prosperidad. También, que los mejores lugares para residir, con economías creciendo agresivamente, emergen en los países libres y viceversa. Una sociedad progresa cuando se le otorga libertad para adquirir propiedad, iniciar negocios e intercambiar en un ambiente de seguridad legal y política. Para educarse siguiendo las demandas del mercado no los designios del estado, para trabajar en lo que cada quien decida. Donde gobiernos no controlen los mercados laborales, no sean los que planeen la forma que la economía se desarrolle, no regule exageradamente.

El Director del centro de análisis de la Heritage Foundation, ante la pregunta de Stoosel ¿Cómo es posible que China ubicada en el lugar #140 genere crecimientos sostenidos del 12%? Desenfunda una respuesta que los mexicanos deberíamos de reflexionar profundamente.

“China tiene una economía compleja,” inicia. “En sus costas han establecido ciudades-estado modelo Hong Kong que son regiones armadas de una gran libertad económica, esquemas legales basados en British Common Law, y ello les ha permitido generar caudales de prosperidad. Pero viajando hacia el interior encontramos la vieja China pobre con su estado controlador. Si comparamos los crecimientos de esas regiones tan disímbolas, nos daremos cuenta que más del 95% del impresionante PIB de China se produce en esas ciudades libres que no ocupan más del 1% de su territorio.”

Al finalizar la lectura del documento de inmediato provoco una conferencia telefónica con Kevin Lyons y Michael Strong, dos miembros de mi círculo libertario en los EU. Ambos son Doctores en economía y Kevin también en derecho internacional. Ambos educados bajo el cobijo de tres premios Nobel, pero además, creadores de un apasionante concepto que bautizaron como: Ciudades Libres.

Habiendo demostrado la relación libertad económica= prosperidad, surge la pregunta lógica ¿Por qué sólo unos cuantos países caminan esa ruta? La respuesta no es tan lógica pero si clásica; la feroz resistencia de parte del establecimiento mercantilista de las naciones y lo que Godofredo Rivera llama Coaliciones Perversas. Los grupos del establishment mundial tienen pavor de perder sus cotos de poder y las herramientas, en forma de leyes esclavizantes, con las que durante siglos, como vampiros, han succionando la sangre del pueblo.

¿Cuál ha sido el retoño de estas actitudes? Los Telmex, las Televisas, las TV Aztecas, los Pemex, las CFE, el sindicato de maestros, de electricistas, un sistema educativo que produce abogados y humanistas mas no ingenieros o especialistas en informática. Un país en el cual ese pequeño grupo tal vez no pueda afirmar como Luis XV, el estado soy yo, pero si afirman, “el estado somos nosotros.” Un país mediocre.

Sin embargo, los Dres Lyon y Strong han encontrado la fórmula mágica para cruzar al campo minado de las burocracias y sus coaliciones perversas abriendo senderos de libertad para países que, al rechazarla, han perdido los primeros 200 años de sus independencias. Ellos han resuelto esta problemática con esa criptonita para el establishment: Ciudades libres.

Desde que Milton Friedman provocara mi primera visita a Hong Kong en los años 80, convertido a la religión de la libertad económica inicié mi largo peregrinar en busca de esa tierra prometida; Ese Edén de libertad, de prosperidad, de los sueños alcanzables, un lugar para exploradores y visionarios; zonas libres para México.

Visualizaba un Hong Kong en el desierto de Altar, en los valles de Sinaloa, en las Cuatro Ciénagas de Coahuila. Estudié, leí todo lo disponible, visité zonas libres en todo el mundo, conocí a los grandes expertos. Sin temores al rechazo expuse mis ideas ante empresarios, políticos, intelectuales para siempre encontrar la misma respuesta: “En México eso es imposible, es atentar contra la soberanía nacional, se tiene que modificar la constitución y eso es un sacrilegio. Tiene que ser aprobado por un congreso que fue instituido para lo contrario, encadenar a los mexicanos. Es atentar contra los intereses de la familia.”

Cuando el cansancio me invadía, recordaba los pensamientos de hombres especiales como Seneca: “No es que no nos atrevamos porque las cosas son difíciles, las cosas son difíciles porque no nos atrevemos”. Henry David Thoreau: “Aquellos que diligentemente caminan hacia la dirección de sus sueños, se encontraran con ellos en los momentos más inesperados”.

Después de más de 20 años navegando en ese océano de los imposibles, de los navegantes que no van mar adentro para no perder de vista la seguridad de las playas. Pensé colocar a mi sueño la etiqueta de cancelado y resignarme a nunca atestiguar el México tantas veces dibujado en mi mente desde la primera visita que hice a Hong Kong.

Fue cuando el destino me colocara en el camino de Michael Strong y Kevin Lyon recibiendo una invitación para reunirme con ellos en Phoenix. Luego de las introducciones, pasaba yo a informarles prácticamente la decisión de abandonar mi sueño ante la problemática enunciada por todos los elementos consultados; “el gobierno nunca lo permitiría.”

Al estar exponiendo mis frustraciones, noto una ligera sonrisa en la cara de mis nuevos amigos. Cuando doy por terminada mi perorata, Kevin Lyon me afirma con asertividad: “Nosotros tenemos la solución para tu problema y se llama Ciudades Libres.” Le reviro preguntando, ¿te refieres al concepto de Charter Cities de Paul Romer? Algo que conozco muy bien pues ha sido la exitosa estrategia que ha hecho de China la economía #2 del mundo en solo 30 años. “No”, replica Kevin, “Charter Cities requieren eso por lo que estás a punto de abandonar tu sueño, autorización del gobierno. Nuestro concepto de Ciudades Libres, no lo requiere.”

Completamente sorprendido le pregunto ¿Qué son las ciudades libres?

Inicia Kevin. “Desde 1958 México es parte de un compromiso internacional conocido como, The New York Convention of Arbitration, lo que obliga a los signatarios a respetar la libertad de sus miembros, cuando así lo decidan, para utilizar sistemas jurídicos internacionales en zonas privadas que especifican y definen el concepto de arbitraje. El sistema de arbitraje privado es más efectivo, más barato y más rápido que los sistemas judiciales gubernamentales y se puede edificar a la medida.”

¿Confuso? Momento:

Tomando como base ese acuerdo internacional, ellos implantan estructuras contractuales que estipulan cómo las relaciones comerciales, laborales, civiles, pueden ser gobernadas por el sistema legal que mejor se acomode a proyectos que se pretenda desarrollar. Es decir, bajo ese esquema, en una región geográfica constituida como propiedad privada en forma de Sociedad, pueden establecer una estructura legal tipo Hong Kong, Singapur, Dubái etc. sin necesidad que sea autorizada por el gobierno, pues ello se ampara en el acuerdo de 1958 y se respeta. Ciudades Libres.

En los EU muchas empresas deciden ser legalmente incorporadas en Delaware porque ese estado ofrece el mejor esquema legal para negocios. Pero muy pocos expertos saben que ese tipo de cacería por el mejor sistema legal, se puede llevar a cabo a nivel mundial y es lo que las grandes empresas internacionales han hecho durante años. Ellos identifican el mejor conjunto de leyes internacionales para construir el esquema legal de las Ciudades Libres y privadas.

En otras palabras, en México se pueden construir “oasis privados” de libertad económica cobijados por sistemas legales importados, desde Hong Kong, Singapur o Dubái, armados con sus propios tribunales privados en donde jueces, importados o nacionales entrenados, dirimen las diferencias en arbitraje. Se pudiera describir como un club privado en el cual sus socios se comprometen a respetar una serie de reglas estipuladas en algo similar a una pequeña constitución. Quien no lo haga, es enfrentado en tribunales privados dentro de la ciudad y al momento que el juez dicte sentencia, su ejecución es obligatoria y se cuentan con los medios para forzar su cumplimiento.

¿Es esto una zona libre? No porque las zonas libres deben ser autorizadas por sus gobiernos y ya puedo visualizar esta discusión en el congreso mexicano con participación de Noroña y Cia. La Ciudad Libre no requiere esa autorización, se asemeja en un 90% a las verdaderas zonas libres y es totalmente privada. Todos los servicios son privados desde policía, agua, energía, hasta recolección de basura.

Dame ejemplos le solicito: “Si en la ciudad libre alguien requiere crédito para construir un hotel, lo puede fondear con un banco extranjero utilizando contratos basados en legislación Hong Kong evitando lo que tanto teme la banca extranjera, el sistema legal mexicano. Si una empresa de tecnología quiere establecerse, su comportamiento puede ser regido por la misma estructura legal de las grandes áreas tecnológicas de Singapur. La misma legislación financiera, estilo Hong Kong, puede ser utilizada para los bancos operando en la ciudad libre.”

Pero ¿Lo va a permitir el gobierno mexicano? Pregunto yo ahora. “Debe hacerlo respetando el compromiso internacional que adquirió. Ahora, un gobierno que combata regiones que no ocuparán el 1% de su territorio generando el 90% de su PIB, me parece que no es un gobierno que trabaje para su pueblo.” ¿No serán cuentos chinos como los de Oppenheimer? Pregunto en plan de broma. Me responde Michael; “no, los verdaderos cuentos chinos son los de esa nación creciendo al 12% debido a sus zonas libres. Esos cuentos que serán la historia económica del futuro.”

Si México despierta ante esta posibilidad, no será por iniciativa de un gobierno que nunca le ha permitido esa libertad, será liderado por una nueva ola de creativos empresarios que, además de entender la posibilidad de su histórica aportación, se darán cuenta son también proyectos exageradamente rentables. Si en el norte de México, como en la costa de China, florecieran las ciudades libres, en pocos años podemos ser el milagro del siglo XXI.

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