Ama Llulla, ama quella, ama Gloria

- Opinión

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Índice de los Editoriales de Periódicos

  1. El Día: La locura de Februarius

  2. El Día: Juegos, juguetes, nostalgias

  3. El Día: Soberana escasez

  4. El Día: Bolítica

  5. El Día: Ama Llulla, ama qella, ama Gloria

  6. El Día: Impaciencia con Chile

  7. Los Tiempos: “HOMBRES Y MUJERES A PRUEBA DE DUDAS”

  8. El Deber: Derecho a la protesta

  9. Cambio: El diálogo, la única vía

  10. La Prensa: Narcoepisodio que daña al país

  11. El Diario: Las contradicciones del transporte urbano

  12. El Mundo: Desmarque

  13. Opinión:

  14. Clarín, Argentina: Administración sin transparencia



El Día: La locura de Februarius


El tacú de papel

Dicen las voces del pueblo que de poetas y locos, todos tenemos un poco. La locura, sin embargo, es algo permanente, y los médicos gustan ponerles nombres que solo ellos entienden. La poesía, por su parte, es un canto a la locura que nos provocan las cosas. Pero cosa rara debe ser que nos comenten que los dioses se ponen locos. ¡Líbrenos el destino de tales desvaríos! Más los que saben nos han señalado que Februarius no es un dios sino el nombre de un mes calificado de loco y no poco. Hasta su nombre nos lleva a caminos confusos. Se afirma que significa purificación, la expiación de los pecados.
No debe extrañar por ello que Febrero que asocie con las fiestas de la Purificación de la Señora de la Candelaria, en el mundo católico, y que digan que es el mes de los dioses de la lluvia, locos como el mes de su nombre. Tláloc es la lluvia para los aztecas y no su dios, pero los hay como Chaac, dios maya; Paryania,  de los hindúes; Seth, egipcio; Heimdall, nórdico; Chuquilla, antiguo Perú; Ino, iroqués; Iskur, mesopotámico; Anansi, de África Occidental y el Caribe; Freyr, nórdico; Júpiter, romano; Mari, celta. Pero lo cierto es que en febrero loco ningún día se parece a otro. Se dice que sin lluvia de febrero no hay ni buen pan ni buen centeno, porque el agua de febrero llena el granero.
Las fiestas de la Purificación, que los romanos llamaban las Lupercales, se acompañan de lluvia, unos días más y otros menos, de tal manera que el sol de febrero tan escaso, saca al lagarto de su agujero y al oso de su osero. La locura de febrero pone tristes y alegres a los campesinos, porque si florece antes de tiempo no sirve, porque flor de febrero no ve el frutero. Con todo, se afirma que febrero es el mes dedicado a la limpieza general del año. En este mes se realiza la poda de los árboles, se limpian a fondo los establos y los campos.  Hay mucho de ritual en ello y profundo significado, porque se piensa en la purificación de las cosas y luego, luego que todo sea fiestas.
Las fiestas de las Lupercales se celebraban con el nombre de ambarvalias. Una procesión se denominaba Februatus Dies o el día de febrero. Tanto lío por un mes loco, que enero a su lado es poco. Más no cabe duda que bienvenida sea esta locura. Hemos fundado Santa Cruz de la Sierra en febrero y tenemos la fiesta de San Valentín, que dicen que es de los enamorados, aun cuando siempre se había celebrado este día el 21 de septiembre. Por eso algunos se ponen a llorar, porque cuando ya tenían las respuestas, les cambiaron las preguntas. En febrero comenzamos a perder nuestro Litoral y recién en marzo nos dimos cuenta, cuando la Guerra estaba en su apogeo.
En plena época de riesgo de dengue y malaria, febrero se pone a llover. Si es para volverse loco, como el mes que transcurre. Se suman los curichales, los pozos de las calles y los patios anegados de las casas. Pero es febrero, el mes de la purificación y de la limpieza, y ya es hora que la Alcaldía limpie los canales de drenaje para que funcionen bien. Los vecinos deben asumir su responsabilidad de la limpieza de sus hogares, evitando la proliferación de criaderos de mosquitos. Los ciudadanos deberían tener un poco de sangre en la cara para evitar arrojar basura en plena vía pública y le harían un tremendo favor a la ciudad, tan urgida de una purificación y mejor limpieza.

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El Día: Juegos, juguetes, nostalgias


Mirando de Abajo

Recuerdo las líneas de Wálter Benjamín en su visita a Moscú dedicadas a los juguetes.  Apreciaba él el arte popular y sabía que los juguetes representan lo profundamente íntimo de los pueblos.  Suelo ver, en lo que en los Estados Unidos llaman Folk Art, la adustez de los pioneros, la modestia y también candidez de los peregrinos, el dolor de los esclavos, la dicotomía de las culturas y la hibridez de las razas.  Qué puede dar mayor explicación que los objetos que los pueblos crean para que sus niños jueguen.  Nada.
Carlos Monsiváis con una colección de doce mil piezas de arte popular lo comprendía de manera similar.  En las miniaturas mexicanas se reflejan no sólo las costumbres, los gustos sino los sueños.  Monsiváis contaba con objetos relacionados a la lucha libre, ese multitudinario circo que seduce al mexicano como a ningún otro, que percibí en los cromos mínimos que venían en las revistas de Editorial Novaro, con dibujos o malas fotografías de los ídolos de entonces:  el Santo, sí, pero también Huracán Ramírez, Mil Máscaras… inmortalizados en madera, yeso, tela, papel, barro.
Coleccionar…  Lo hacían Balzac y Zola, casi patológicamente; y  la afición de Diego Rivera en arte precolombino y de Frida Kahlo en la mal llamada artesanía, fundaron un museo cuyas piezas sin ellos habríanse desvanecido.  Lo hizo Haydée Santamaría, guerrillera y creadora de la Casa de las Américas, que reunió artículos de la América toda, la simple y plebeya, que se exhibieron este año con la temática especial de Cóndor contra Toro, en homenaje a José María Arguedas.
Y es en Arguedas en quien pienso, con los mágicos zumbayllus (trompos) capaces de adentrarse en lo recóndito del alma y llevar las voces en el aire de su majestuoso giro.  Casi una invocación, también un hechizo, de los pueblos del Ande, de la historia que debe venir en algún momento justa, correcta, no disociadora; al contrario uniendo los lazos que juntan al indio con el mestizo, para impulsar la osadía de un nuevo Perú, que bien pudieron ser Bolivia, Ecuador, Guatemala, México.
Trompos que para nosotros niños no tenían las mismas acepciones, pero que entrenaban a vivir, porque el juego de trompos, sintomáticamente llamado Troya, materializaba la guerra.  En principio estaba el desafío, los participantes.  El premio para el vencedor era la destrucción o el aporreo de los que pertenecían a los rivales.  Se jugaba por “tacazos”, golpes que el ganador, sosteniendo un trompo con punta de clavo, descargaba sobre el del perdedor enterrado a medias en el suelo.  Para tal fin se disponía de otro trompo, no el que bailaba o subía a las manos, mas aquel utilizado en el momento de la punición y que llevaba no un clavo común y suave en su extremo inferior sino una “púa herrera” que por lo general partía en dos el madero enemigo, lanzando a los niños a la desesperación de perder un precioso objeto, máxime si los jugadores eran tan pobres que el trompo significaba un lujo de colores, un orgullo, un amor.
Siempre fui nulo en manualidades y torneos, a diferencia de mi hermano mayor Armando, genial y creativo.  De él venían los mejores voladores (barriletes, cometas), livianos, hechos con papel maché y pajas sacadas de las escobas de casa.  Les ponía colas entrelazadas, a veces rostros, vivos colores y era admiración verlos subir tanto en el cielo que llegaban a ser un punto, un alfiler en el espacio.  A veces tan alto que imposibilitaba rescatarlos.  Armando era el mejor jugador de bolas, de latas, que consistían en tapas de cerveza o refresco aplastadas.  Aquellas que se aplanaban con martillo valían por encima de las con piedra (estas últimas se veían mal y mostraban con claridad el origen social de quien las ofrecía al juego).  Se jugaba “a lo hombre” y “a lo mujer”, de mayor habilidad y pericia el primero.  Jugar  “a lo mujer” traía el desdén de los presentes, a no ser, como cuando jugaba Elena, que mujer fuese la participante. El estilo de las mujeres difería del de los varones.  En el agarre, la posición, la forma, el impulso.
Se jugaba con “chuis”, frijoles de formas y manchas impresionantes. Es posible que desaparecieran variedades de frijol cuando desapareció esta afición.  Los comprábamos en La Pampa, que entonces parecía hallarse en los antípodas, bajando nosotros de Cala Cala. Oí que varios no eran comestibles. Hoy mientras recorro el gigantesco bazar en que se convirtió la Pampa, ya no veo a las campesinas sentadas con canastas llenas de “chuis”.  Se los empujaba en el juego con el pulgar, casi como lo hacían las niñas con las canicas.  De éstas, las princesas sin duda se llamaban lecheras, de tonos lechosos completos, cuyo valor era el de muchas bolas normales.  Había “paradas”, “t’ijchos”, “toyotas” (las bolas más grandes), y las pequeñitas cuyo nombre no recuerdo y que caían perfectas cuando se ponían “orejas” o “unis”, vocablos específicos de algunas estrategias de la competencia.
Los zumbayllus de nosotros eran trompos a secas, y había maestría en manejarlos.  “Cordelais” se decía a hacer bailar el trompo en el aire, sin jamás tocar la tierra y que terminara en la mano.  Era una sobrada para iniciar la Troya, que comenzaba con un círculo en cuyo centro descansaba el trompo del otro, y a quien había que sacar.  Mi hermana Elena poseía un trompito con rayas horizontales de color.  Era una miniatura no fabricada para juego sino para placer.  Ajustaba ella el cordel y lo lanzaba.  Apenas tocaba el piso se ponía a “dormir”.  Girando semejaba no girar.  Esos trompos, los que “dormían” y no hacían ruido eran los “sedas”, en oposición a los “rat’acos” que saltaban dando tumbos.  Yo me conformaba con hacerlos bailar.  Troya no era para mí, ni cordelais, ni seda.  Mis trompos eran modestos y duraderos, mientras Armando campeaba por la calle con su púa herrera destrozando los sueños de los demás niños, con la inocente crueldad de la edad, en un tiempo que fue frágil y se perdió sin remedio.

Claudio Ferrufino – Coqueugniot    es escritor.

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El Día: Soberana escasez


Buscando la verdad

¿Sabía Ud. que la subida de precios de los alimentos en el mundo no es una novedad, sino que había sido advertida hace varios años? No solo la FAO sino el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA), el Banco Mundial (BM) y otras entidades señalaron sobre el peligro de una crisis alimentaria mundial. Sin embargo, frente a tal panorama apocalíptico, dijeron también que la crisis podía ser una oportunidad de desarrollo para quienes hicieran bien las cosas. Para los que no lo hicieran, la crisis terminaría convirtiéndose en un gravísimo problema.
Cuando un alimento básico escasea o cuando existe en el mercado pero su precio es tan alto que no es asequible para las personas de bajos ingresos, hay una crisis alimentaria. El BM acaba de informar que desde junio del 2010 a la fecha, 44 millones de personas se empobrecieron por la subida del precio de los alimentos. El FMI y el BM han sentenciado además que “los altos precios de los alimentos vinieron para quedarse” y que había que acostumbrarse a ello.
Los países que avizoraron a tiempo tal amenaza y actuaron en consecuencia, tienen hoy sus mercados bien abastecidos con su producción, y exportan sus excedentes aprovechando los altos precios internacionales. Quienes no hicieron bien las cosas y tuvieron mas bien políticas “reactivas” -aún aquellos que se equivocaron “de buena fe”- son hoy más vulnerables y dependientes del abastecimiento externo, y tienen que importar alimentos que antes producían en demasía y que ahora los deben comprar caro para subsidiarlos y venderlos barato en sus mercados, con graves repercusiones económicas y sociales.
Siendo que algunas causas que explican la subida de los alimentos a nivel mundial se tornan estructurales y es poco lo que se puede hacer frente a tales “externalidades”, resta tener la suficiente inteligencia para perjudicarse lo menos posible o -idealmente- sacar un rédito produciendo más, para lograr la soberanía alimentaria y alimentar a un mundo que padece hambre. Si el cambio climático -traducido en sequías, heladas, inundaciones y plagas- vino para quedarse también y si el cultivo tradicional ya no rendirá igual, habrá que entender de una vez que sin la biotecnología será imposible enfrentarlo con éxito.
Porque, la soberanía alimentaria más que un problema de la industria, es un problema de materia prima. En el caso del azúcar, p.ej., el problema no son los ingenios, sino cómo producir más caña. ¿Servirá de algo tener uno o dos ingenios adicionales sin caña qué moler? El productor agrícola quiere reglas claras, seguridad jurídica. ¿Qué pasará –v.gr.- si los zafreros se niegan a cortar caña fresca? ¿Se permitirá a los productores quemas controladas de su cañaveral sin declararlos transgresores de la ley para quitarles su tierra? Y, con carácter transversal: ¿tendrá el agricultor que reforestar el 40% de su tierra de cultivo, como se ha dicho? ¿Deberá respetar a la “pachamama” y no sembrar por dos años? ¿Habrá suficiente diesel, se facilitará fertilizantes, se permitirá usar semillas transgénicas, estarán los caminos expeditos? La consecuencia de la siembra de dudas, es la baja cosecha de alimentos.
“El éxito de la soberanía alimentaria empieza por entender al agricultor, pero no se lo está tomando en cuenta”, me dijo preocupado un productor a quien admiro -no solo por su sabiduría- sino por su tesón para generar alimentos para los bolivianos, contra viento y marea, sean éstos neoliberales o plurinacionales.

Gary A. Rodríguez A. es economista
y Gerente General del IBCE
 

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El Día: Bolítica


Estas ventas tendrán un valor equivalente a cinco millones de dólares. Hasta la fecha Bolivia alcanza los 14 millones de dólares en el comercio con el Sucre, establecido por los países que integran la ALBA-TCP".

Huáscar Ajata
viceministro de Comercio Interno y Exportaciones


Se dice que: El Gobierno nacional confirmó que prepara este año 14 operaciones de exportación a través de la moneda virtual denominada Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE)".


Los bancos centrales de Bolivia y de Venezuela deben resolver algunos problemas técnicos para que exista una fluidez comercial entre ambos con el Sucre. Es una alternativa a la ATPDEA otorgada por EEUU que ya no beneficia al país".

René Meyer
ejecutivo de la empresa maquitesa

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El Día: Ama Llulla, ama quella, ama Gloria


Bajo el Penoco

Ahora que corren tiempos plurinacionales y que algunos han encajado perfectamente en “el cambio”, es necesario hablar el mismo idioma cuando se trata de incidentes como el que le ha ocurrido a la Miss Bolivia Mundo, María Teresa Roca, a quien no sólo se le quitó su derecho de sucesión, luego de la renuncia (por problemas de edad) de la Miss Bolivia Universo, Olivia Pinheiro, sino que también acaba de perder la corona que ganó en un concurso de belleza que se atribuye una representación nacional. Vaya sorpresa la que nos llevamos todos. El título de “Miss Bolivia” no había sido más que un contrato privado, que entre otras cosas, obliga a la joven que lo firma a mantener la boca cerrada, olvidarse de sus derechos y a sufrir como una monja (pero con el bikini puesto) las decisiones arbitrarias de una señora que manda a su esposo a poner la cara. Los organizadores del mencionado concurso aún no habían salido de su “ama quella” por una pinche fecha de nacimiento y ahora se meten en un “ama sua” contra una jovencita que no merece semejante abuso.

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El Día: Impaciencia con Chile


Editorial

La impaciencia se está apoderando del Gobierno boliviano en torno a las negociaciones con Chile y en ese país ya son notorias las señales que consideran que en estas condiciones no vale la pena continuar dialogando. El canciller chileno, Alfredo Moreno, ha calificado como “compleja y difícil” la relación diplomática que atraviesa con Bolivia, mientras que el senador oficialista, Hernán Larraín, ha ido más lejos y ha propuesto suspender el proceso de diálogo sobre el tema marítimo, en tanto continúen las declaraciones públicas de las autoridades bolivianas, que a su juicio, son inaceptables.

La crisis política que enfrenta el presidente Morales lo ha llevado casi de manera instintiva a reavivar el tema marítimo para desviar la atención pública concentrada en la inflación y la escasez de alimentos. Ya no se trata de un lapsus como “la recuperación de Atacama” que tanto molestó a los chilenos, sino de una constante recurrencia que apunta contra Chile, país al que Evo Morales le ha exigido presentar una propuesta concreta y escrita sobre el mar para el próximo 23 de marzo, fecha extremadamente sensible para los bolivianos.

La impaciencia no le conviene a Bolivia y menos a Evo Morales. Es obvio que si el presidente recurre al tema marítimo como cortina de humo, tal como lo han hecho muchos de sus antecesores, irá en desmedro de una reivindicación histórica y legítima del país y quedará en nada lo poco que se pudo haber avanzado en el presente y en anteriores gobiernos. Lo peor de todo es que la comunidad internacional, siempre atenta a estas actitudes, podría concluir que, además de inconsistencia, la diplomacia boliviana adolece de falta de seriedad y eso naturalmente se traduce en una falta de apoyo y solidaridad, tan vitales para el país y por supuesto, de mucha incidencia sobre Chile, cuya mayor aspiración es resolver un problema haciendo que éste se vuelva invisible. Lamentablemente, Bolivia ha sido el mayor coadyuvante de esta política en los últimos años y ahora que trata de sacarlo a flote, lo hace de manera torpe e irresponsable.

Desde el punto de vista de la imagen presidencial, la chapucería diplomática tampoco es conveniente. Cada vez que Evo Morales arremete con sus plazos fatales, arengas y declaraciones hostiles hacia Chile, los medios santiaguinos sacan a relucir detalles truculentos de lo han significado estos cinco años de negociaciones, sobre todo de los alcances de diálogo entre el presidente boliviano y su colega chilena Michelle Bachelet. Se ha divulgado por ejemplo, que el Gobierno nacional estuvo a punto de aceptar la propuesta de un enclave sin soberanía en la costa chilena y recientemente se supo que también hubo tratativas sobre un canje territorial. Esto, obviamente, pone en tela de juicio la figura presidencial de Morales, supuesto defensor de la soberanía nacional, vigía de las grandes reivindicaciones bolivianas y coprotagonista de las movilizaciones antichilenas del 2003 que terminaron enterrando un proyecto energético que se constituyó en la génesis de la destrucción de la industria gasífera nacional.

¿Es posible avanzar con Chile? Obviamente que sí y la historia es testigo de que sí pueden haber progresos aunque no en los términos en los que se propuso Evo Morales, quien pretende convertirse de un plumazo en el gran libertador de Atacama, en el hombre que recuperó el mar para Bolivia, en la nueva encarnación de Eduardo Abaroa.

Cada vez que Evo Morales arremete con sus plazos fatales, arengas y declaraciones hostiles hacia Chile, los medios santiaguinos sacan a relucir detalles truculentos de lo que han significado estos cinco años de negociaciones bilaterales.

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Los Tiempos: “HOMBRES Y MUJERES A PRUEBA DE DUDAS”

Resulta significativo que el Vicepresidente considere que "el proceso de cambio requiere más que nunca de hombres y mujeres a prueba de dudas"

Hace algo más de seis meses, el vicepresidente Álvaro García Linera anunció la inauguración de "la quinta fase de la revolución democrática y cultural". Y cuando todo parecía indicar que algo había obligado a postergar el avance hacia las nuevas metas, pues no se volvió a hablar del asunto desde que entre agosto y septiembre del año pasado fracasó el plan de reestructurar a los "movimientos sociales" y al Movimiento Al Socialismo depurándolos de "traidores e infiltrados", la famosa "quinta fase" volvió a la agenda oficialista el pasado fin de semana.

En efecto, ante los asistentes a un congreso del "magisterio unificado" en Cochabamba, García Linera volvió a identificar los tres lineamientos centrales de la nueva etapa: 1) el control del poder económico, 2) el control de la mente y el pensamiento de la sociedad y 3) la regulación de las "contradicciones internas". Como corolario, puso especial énfasis en la necesidad de que ese plan sea ejecutado "por hombres y mujeres a prueba de dudas".

La fórmula para alcanzar el primer objetivo es obvia: Consiste, según la explicación vicepresidencial, en quitar el "poder económico" al sector empresarial para transferirlo "al pequeño productor, el pueblo, las organizaciones sociales, los sindicatos, los gremios junto con el Estado". Acelerar el proceso de estatización de la economía sería para ello el principal medio.

Para alcanzar la segunda meta haría falta "librar una lucha ideológica por el sentido común y los esquemas organizadores mentales de las personas". Eso significa tomar el control de lo que en términos marxistas se denomina "aparatos ideológicos del Estado", cuyos principales componentes son el sistema educativo y los medios de comunicación. "Allí está la verdadera lucha. Ahí está la descolonización, la nueva educación, el nuevo ser humano revolucionario, en la mente", dijo García Linera al dirigirse a los maestros a quienes dio la tarea de ser "los ingenieros y los arquitectos de la mente y el pensamiento de la sociedad".

Finalmente, el tercer componente -según García Linera- "comprende el enfrentamiento de las contradicciones y tensiones internas (…) como pugnas entre campo y ciudad que suelen aparecer por los precios de los productos agrícolas (…) mejores salarios y otros problemas". La serie de enfrentamientos que suelen ser franca y abiertamente alentados por diferentes instancias estatales serían, según esa lógica, "tensiones creativas para avanzar, que tendremos que saber dirigirlas, regularlas, equilibrarlas, (pero) no anularlas".

Como se ve, no hay nada nuevo en el más reciente mensaje vicepresidencial. Pero no por eso deja de ser necesario tomarlo en cuenta, porque ayuda a comprender cuál es la lógica, la racionalidad y las intenciones que guían muchos de los actos gubernamentales que sin ese marco de referencia teórico podrían parecer azarosos frutos de una improvisación.

Evidentemente, no es fácil la tarea que García Linera da a sus seguidores. Por eso, seguramente, insiste en que "el proceso de cambio requiere más que nunca de hombres y mujeres a prueba de dudas, de sufrimiento y de lucha", para, probablemente, no desfallecer ante los evidentes fracasos de la misma que se pueden observar en la ineficiencia de YPFB, medidas como el "gasolinazo", las colas por productos básicos de la canasta familiar y la corruptela que desde los inicios afecta a las actuales empresas que impulsa el Estado.

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El Deber: Derecho a la protesta

El país en su conjunto ha ingresado en una nueva semana de tensiones por la creciente espiral de protestas sociales en demanda de mejores salarios y contra el alza de precios de diferentes artículos de la canasta familiar, configurando una situación de muy difícil manejo y solución para el Gobierno central que, sin mayores perspectivas, procura el diálogo con los sectores en conflicto que han respondido a su llamado aunque sin levantar las medidas de presión.

En consecuencia, se están viendo en figurillas en Palacio Quemado puesto que los reclamos son formulados en tonos cada vez más elevados y surgen, para inquietud mayor de los gobernantes de turno, de sus propias costillas. De sus propias bases. De regiones y organizaciones que hasta no hace mucho tiempo andaban a partir de un confite con el régimen masista al que ahora cuestionan y están sometiendo a una serie de exigencias que sobrepasan la capacidad de atención como la planteada por la Central Obrera Boliviana que pide un incremento del 40% en los salarios. Una pretensión que el propio presidente Evo Morales ha rechazado de plano calificándola de ‘descabellada’. Planteadas así las cosas, el ‘vivir bien’ o ‘vivir mejor’ se está quedando en un simple eslogan porque aquellas premisas -en medio de tantas e irresueltas carencias- resultan utópicas en el tan mentado ‘proceso de cambio’ que se dice estar viviendo en Bolivia.

La protesta, en tanto, sigue ganando cada vez con más fuerza y frecuencia las calles en diferentes ciudades del país. Es un derecho, el de la protesta, consagrado constitucionalmente y del que los bolivianos hacen uso, aunque con frecuencia vulnerando los derechos de sus semejantes. El actual jefe de Estado -que por esas vueltas de la vida recibe hoy de su propia medicina- era todo un especialista en movilizaciones y bloqueos como los que a su voz de mando se montaban en su feudo de Chapare, en el trópico cochabambino. Entonces no tenían a quién quejarse los productores que, impedidos de circular libremente por días y hasta meses, veían pudrirse el fruto de sus inversiones y esfuerzos a la vera de las carreteras disciplinadamente bloqueadas por seguidores y áulicos de Morales.

Es innegable el derecho a la protesta, pero no se lo puede ni se lo debe ejercitar -sin cometer delito- pisoteando los derechos constitucionales de otros ciudadanos. Como ocurre con los paros de salud que dejan sin atención médica a los hospitales. O con el bloqueo de las vías públicas o de las terminales aeroportuarias. O con las restricciones impuestas al transporte público. Nada remedian los ‘pedidos de disculpa’ que -como si tal cosa- suelen formular los sectores movilizados por los perjuicios ocasionados durante la protesta.

Es todo un despropósito, un abuso intolerable, hacer pagar a otros ciudadanos la factura de una protesta social, cualquiera sea el motivo que la impulse.

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Cambio: El diálogo, la única vía

Dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y autoridades de gobierno abrieron ayer las negociaciones con miras a acordar el porcentaje del incremento que garantice el poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores, golpeados por un proceso inflacionario que fuera alimentado no sólo por la escasez de azúcar sino por la especulación y el agio por parte de inescrupulosos comerciantes, productores y versiones alarmistas difundidas por algunos medios de comunicación.

Durante el encuentro que se desarrolló en instalaciones del Ministerio de Trabajo, mientras la central sindical expuso una canasta familiar de 8.309 bolivianos —basado en una lista de productos—, los ministros de Estado señalaron la necesidad de compatibilizar la demanda de la COB con datos oficiales del INE, como un mecanismo para garantizar un incremento salarial responsable que permita mejorar el poder adquisitivo de los ingresos y no se constituya en un elemento que, por el contrario, alimente la inflación con las consecuencias prevenibles que ello representaría.

Tres puntos fueron puestos en la agenda durante el encuentro COB-Gobierno: la canasta familiar, la reactivación del aparato productivo y la derogación del Decreto Supremo Nº 21060 —promulgado el 29 de agosto de 1986—, aunque tal como ocurriera el pasado viernes, la cúpula sindical abandonó la reunión, aunque conoce que sólo en una mesa de negociaciones se podrá alcanzar un acuerdo que preserve los intereses laborales y del Estado Plurinacional que conformamos todos los bolivianos.

En este contexto, un ampliado nacional de la central sindical analizará hoy el tema del aumento salarial que el gobierno ratificó que será fijado por encima del índice de inflación acumulado en los últimos doce meses. Sin embargo, es de esperar que los dirigentes sindicales asuman con la responsabilidad que ello representa, una respuesta que salga por los fueros de los asalariados, no incentive la campaña política de desestabilización en la que se encuentran inmersos sectores opositores y, fundamentalmente, dé certidumbre no sólo a sus afiliados sino al pueblo en su conjunto.

"La Central Obrera Boliviana ha hecho conocer la propuesta que sería una canasta básica de 8.309 (bolivianos) y nosotros hemos hecho conocer de que esta propuesta debería ser compatibilizada con el INE, como propuesta metodológica. Esta propuesta que nosotros hemos hecho conocer ameritaba un análisis", aseguró —tras el encuentro— el ministro de la Presidencia, Oscar Coca.

Sin embargo, ¿qué posibilidades reales tiene nuestra economía para atender un incremento salarial que tome como referencia, como plantea la COB, 8.309 bolivianos de canasta familiar? El primer efecto de una medida de esta naturaleza sería un debastador golpe en contra de la estabilidad económica y fortalecería a una oposición irresponsable que no mide las consecuencias y alienta posiciones radicales en algunos sectores sindicales.

Si el gobierno accediera a las presiones y decretaria un incremento salarial por encima de las reales posibilidades económicas de Bolivia, ¿cuál sería el futuro de las políticas de industrialización de los hidrocarburos, del litio y del fortacimiento de los pequeños y medianos productores para garantizar nuestra seguridad allimentaria, en una coyuntura marcada por los  desastres naturales fruto del calentamiento de la temperatura de la Tierra?

Si ello ocurriera, el modelo económico sufriría un catastrófico golpe, porque si los recursos del Estado son usados para un incremento desmezurado de los salarios, ¿con qué recursos se industrializará el país, cómo se creará más riqueza, se apuntalará la seguridad alimentaria y se creará miles de fuentes de trabajo?

Es que a diferencia de la etapa neoliberal, la Bolivia de hoy recuperó sus riquezas naturales de manos de las empresas transnacionales y reinvierte los excedentes económicos en proyectos productivos, en políticas sociales que dinamizan la economía porque alimentan la demanda de bienes y servicios y el crecimiento.

Y cuando la dirigencia de la COB demanda la abrogación del Decreto Supremo Nº 21060, olvida que esa nefasta norma apenas tiene vigencia, porque su eje fundamental, de entregar recursos públicos a intereses privados y extranjeros, ha sido revertido en los últimos cinco años y los excedentes hoy benefician a la población en todos sus estamentos.

El gobierno del presidente Evo Morales incorporó al Poder Público a vastos sectores sociales que habían sido excluidos y criminalizados por el viejo Estado neoliberal. Hoy, quienes cumplen función de gobernantes provienen de esos segmentos poblaciones secularmente marginados.

Los datos oficiales señalan que en 2006, el Estado apenas controlaba el 12% de nuestra riqueza, y hoy el 33%. Además, este porcentaje subirá con la industria petroquímica que se instalará en Tarija, Cochabamba y Santa Cruz; y con las hidroeléctricas y termoeléctricas en Cochabamba, La Paz, Tarija y Santa Cruz, con el consiguiente fortalecimiento económico del Estado.

Por eso,  es necesario que la COB —como parte fundamental del proceso de cambios estructurales que recorre los caminos de la patria— asuma que la lucha por la liberación nacional no sólo debe ser salarialista sino la apuesta por el Estado Plurinacional, justo y solidario, el que sólo será posible si edificamos la unidad del pueblo, de los menos favorecidos.

Es necesario que la COB —como parte fundamental del proceso de cambio— asuma que la lucha por la liberaciòn no sólo debe ser salarialista sino la apuesta por el Estado Plurinacional, justo y solidario, el que sólo será posible si edificamos la unidad del pueblo.

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La Prensa: Narcoepisodio que daña al país

Es necesario restablecer la conexión de la lucha nacional contra el narcotráfico con la que libran otros miembros de la comunidad internacional.

En Barcelona, España, tal como últimamente lo informaran los más influyentes diarios del viejo y nuevo continentes, la Policía cayó sobre una lujosa y potente nave atiborrada de cocaína que habría tocado tierra en Santa Cruz de la Sierra antes de hacerlo en el puerto aéreo de la ciudad española. La tripulaban unos influyentes ciudadanos argentinos con cierto grado de vínculos sociales y comerciales en Bolivia, según se ha llegado a establecer tras las indagaciones preliminares sobre el escandaloso hecho.

El caso es que la información aludida aporta detalles reveladores sobre la forma en que ingresan y salen del país prominentes miembros de esa ?narcojerarquía? que, conectada a los carteles de México y el Caribe, contrabandea enormes cantidades de drogas con destino final en Europa. Algunos de tales sujetos se establecen en la capital cruceña, alquilan residencias, organizan fiestas en hoteles lujosos y, lo más lamentable, comprometen a muchachas inocentes que con toda seguridad, inicialmente, no tienen la menor idea del tipo de actividad de quienes las halagan circunstancialmente.

El episodio demuestra lo desprotegida que está Bolivia frente a las bandas internacionales del narcotráfico, algunos de cuyos miembros entran y salen del país como Sancho por su casa.

Cada vez que hechos como el citado adquieren resonancia informativa a escala internacional, la imagen de Bolivia se ensombrece. Recientemente, la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) confirmó la existencia de nexos de un cartel colombiano en el país, aunque descartó que alguna de esas organizaciones se haya establecido en territorio nacional.

Lo anterior es algo que el Gobierno actual debería tomar en cuenta para concebir y ejecutar después, con absoluta decisión y máxima eficiencia, todo un programa de cierre de fronteras nacionales al narcotráfico internacional. Sabemos lo dificultoso que será conseguir este objetivo de forma total, pero si las cosas se hacen con energía y eficiencia, cuando menos se lo puede reducir en cierta proporción.

Al efecto, es imperiosamente necesario restablecer la conexión de la lucha nacional contra el narcotráfico con la que libran otros miembros de la comunidad internacional. En este marco se obtiene información oportuna sobre los movimientos de los narcos de un país a otro y del tráfago que realizan, datos que muchas veces permiten la captura de las bandas de traficantes y la incautación de la ?mercadería?.

Otro de los retos es asociable a la cuestión de los cocales de Chapare. Allí ?es palmaria e incuestionable realidad? se produce coca en volúmenes sensiblemente superiores a la demanda del consumo tradicional interno, yendo a parar el excedente a las plantas clandestinas de producción de cocaína, lugares desde los cuales operadores de baja ralea de los carteles de la droga la sacan de contrabando por las fronteras de casi todos los países vecinos.

El Gobierno del Estado Plurinacional tiene que extremar recursos en procura de acabar con el mal antes de que éste dañe irreparablemente la imagen del país que, como ya se lo viene advirtiendo, corre el inminente riesgo de convertirse en un ?narcoestado?.

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El Diario: Las contradicciones del transporte urbano

Una de las fuentes de trabajo más importantes y, al mismo tiempo, de mayor rentabilidad es, en la actualidad, el servicio de transporte público urbano. Inclusive los vehículos particulares están siendo desplazados. En esa forma, los automotores de uso por la población, prácticamente han copado todas las calles y rutas a los puntos más extremos de las ciudades. A medida que pasa el tiempo, la cantidad de taxis, colectivos, buses, minibuses, “micros”, etc. aumenta y todas las vías de comunicación en las ciudades están monopolizadas por vehículos de propiedad individual, ya que no existen grandes empresas que se dediquen a esta actividad.

Debido a los altos beneficios que produce el servicio de transporte, cada día aumentan en las calles los vehículos de todo tipo para trasladar pasajeros. Asimismo, a diario son creadas nuevas rutas y aparecen motorizados de nuevas características. No obstante la saturación del transporte público, la población sigue demandando el servicio y los taxis, trufis, minibuses, etc. trabajan con gran capacidad hasta 24 horas al día. El aumento del parque automotor se acentúa debido a que algunas personas de origen rural que obtienen crecidas ganancias (en particular con la agricultura de la coca), se radican en las ciudades y llegan a la conclusión de que el mejor medio para trabajar y mejorar sus ingresos es adquirir un automóvil o un “micro”, incorporándose a las líneas de servicio sindicalizado o libre.

La oferta del transporte ha aumentado de manera muy significativa, pero lo notable del caso es que también la demanda de la población ha crecido de forma extraordinaria e inclusive los habitantes de ciudades como La Paz, Cochabamba o Santa Cruz de la Sierra utilizan motorizados para viajes de cinco o seis cuadras. En horas “pico”, todos los vehículos de uso público se encuentran llenos y es imposible encontrar atención porque no pueden dar cabida a más personas, pues no existe espacio para una más. Ese problema se agrava en días de lluvia.

El crecimiento del transporte está originando, sin embargo, entre los choferes una aguda rivalidad entre ellos y, así, pese a las ventajas que tienen, se ven enfrentados en una competencia creciente que, finalmente, les causa perjuicios, pues a la postre se ven en situación de trabajar a pérdida. En efecto, debido al ilimitado aumento de vehículos de servicio público, los choferes obtienen menos ganancias y frente a esa situación hallan como solución demandar la elevación de tarifas, para así mantener el mismo porcentaje de ganancias que obtienen a diario y que les permite gozar de un satisfactorio nivel de vida.

Actualmente los choferes ya no obtienen ganancias como hasta hace poco, pero no porque las tarifas son bajas, sino debido a la abrumadora competencia, al exceso de oferta de transporte. Es más, ese deterioro se agravará a medida que aumente el parque automotor y la víctima de esa injusta situación será la población consumidora. Por tanto, para que los choferes continúen gozando de ganancias importantes, sigan haciendo el servicio al público y no desmejoren su situación, lo que sus organizaciones deben hacer es evitar que aumenten el parque automotor y la competencia, pues, en caso contrario, sufrirán grandes perjuicios y no habrá tarifa que aguante.

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El Mundo: Desmarque

El anuncio de una semana llena de conflictos se concreta por la poca capacidad de las autoridades par negociar los problemas y por el contrario, la habilidad para generarlos cuando las situaciones pueden servir para desviar la atención de la ciudadanía que lo que hace es mirar de palco las cosas que suceden a su alrededor.

El hecho de que los evaluadores de la Central Obrera Boliviana hubieran llegado a establecer el precio de la canasta familiar en un valor que supera los ocho mil bolivianos, fue entendido como la exigencia de un salario mínimo en ese monto, lo que entre otras cosas provocó la risa del primer mandatario alentando la confortación.

La expresión del Presidente no fue otra cosa que una orden pública a sus negociadores, para ver por cuál camino llevar el diálogo con los trabajadores y en esas circunstancias, la situación quedó en un punto muerto, aunque los mismos trabadores intentaron reconducirlo sin lugar una respuesta positiva.

Si bien la posición de los trabajadores abarca a una buena parte de la comunidad, las negociaciones que se hicieron a nivel sectorial diversificaron los conflictos, no olvidemos que la COB reúne en sus filas no solo a los fabriles sino también a constructores, mineros, ferroviarios, gremialistas y campesinos por mencionar algunos.

Los maestros, a pocos días de comenzar el año escolar, están dispuestos a continuar con la negociación y no quedarán satisfechos a nos ser que se les fije un salario que pueda guardar relación con el constante aumento de los artículos de primera necesidad.

No obstante las consideraciones anteriores, creemos que el problema mayor es el relacionado con el transporte público, fue el primero en reaccionar al famoso gasolinazo y tuvo que retroceder por la decisión presidencial de volver para atrás.

Al igual que otros sectores, el de transporte ha venido reclamando su situación desde mucho tiempo atrás y las autoridades han mantenido el no rotundo, aparentemente acogiendo el clamor popular; si embargo, se puede advertir que se trata mas bien de un deseo de desmarcarse para evitar una situación que de una u otra manera, encontrará reacciones.

Lo que ha sucedido como consecuencia es que los transportistas tendrán que tomar sus decisiones como lo han anunciado y que se tendrán que atener a las consecuencias, por otro lado se ha mostrado a los movimientos de juntas vecinales como afines al gobierno y en todo caso, este tendrá que intervenir en algún momento para evitar males mayores.

Y no solo nos referimos a las autoridades a nivel nacional sino también a las regionales que debe buscar que las actividades se desarrollen con normalidad en sus distritos. En el caso de Santa Cruz no es necesario profundizar mucho para mostrar que las autoridades departamentales y municipales suelen revolver sin problema las situaciones de conflicto a nivel regional.

Hemos visto con extrañeza alrededor de ese tema que lejos de buscar resolver el tema del transporte y del tráfico en general, sobre hechos que afectan directamente a la población, la comuna ha decidido abrirse otros frentes donde no había un conflicto evidente, por lo menos con la misma magnitud, es el caso de las trancas que han colocado vecinos de algunos barrios para evitar las acciones delictivas que se hacían frecuentes.

Con seguridad la Alcaldía dirá que la delincuencia no es su problema y que debe enfrentarlo la Policía, pero sabemos que esa instancia, por el momento, tampoco es prenda de garantía. La vigilancia es reducida en el centro de la ciudad y nula en los alrededores.

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Opinión:

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Clarín, Argentina: Administración sin transparencia

Obstaculizar el funcionamiento de los controles independientes es una de las estrategias que se llevan adelante para mantener el uso arbitrario de los recursos públicos y encubrir posibles actos de corrupción.

Esta operatoria ha sido empleada por diferentes organismos de la órbita del Poder Ejecutivo y ha impedido que la Auditoría General de la Nación (AGN) -un cuerpo de control dependiente del Poder Legislativo y presidido, como lo establece la Constitución nacional, por un representante de la oposición- pueda acceder a la información indispensable para supervisar los actos de la administración pública. Un ejemplo revelador de esta actitud reticente es el mantenido por la Administración de Programas Especiales (APE), un organismo del Ministerio de Salud de la Nación que se encuentra investigado por la Justicia por las irregularidades advertidas en el reparto de sumas a las obras sociales.

Hace aproximadamente un año y medio, la Auditoría anunció que realizaría una revisión de las actuaciones de la APE, pero este relevamiento no ha podido concluirse por la resistencia de la APE a entregar información, obligando al cuerpo de contralor a recurrir a la Justicia para que por esa vía se obligue al organismo administrativo a la entrega de datos. Las dificultades para acceder a la información necesaria impiden avanzar en la supervisión del uso de los fondos; sin embargo, ha quedado en evidencia que en la APE se mantiene un sistema de ocultamiento de la información que ampara irregularidades graves en la disposición de recursos públicos, los cuales, en 2010, ascendieron a mil millones de pesos.

Es imperioso, entonces, que el Estado en todas sus dependencias garantice la transparencia y el acceso a la información, como modo de control y de lucha contra la arbitrariedad y la corrupción. También es imprescindible que se arbitren dispositivos de control interno profesionales, que impulsen un uso legal y racional de los recursos estatales y que los diferentes organismos cooperen en los controles externos.

Según la Auditoría General de la Nación, organismos de la órbita del Ejecutivo obstaculizan los controles que son parte de la lucha contra la corrupción. El Estado debe garantizar la transparencia.

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