21/05/2013

Chery
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Negociación a tientas

Fernanda San Martín Carrasco

FERNANDA Motín policial, novena marcha indígena, otra vez convulsión social. Como ya ocurrió en el conflicto con el sector de salud, el Gobierno ha dejado pasar varios días, incluso meses, sin dar una solución satisfactoria a sus demandas. Vemos con indignación cómo negocia y al mismo tiempo desprestigia los movimientos de reivindicación con sendos cortos publicitarios televisivos, intrigas y declaraciones oficiales de golpe de Estado (hasta ahora sin prueba alguna). Esa doble moral se ha vuelto frecuente en el actuar gubernamental.

La estrategia más útil para la gestión de conflictos es, sin duda, la negociación. La negociación es un proceso de comunicación por el que dos o más partes interdependientes, con intereses diferentes, tratan de alcanzar un acuerdo, aproximándose por medio de concesiones mutuas. Para que una negociación sea fructífera para ambas partes y se mantenga a largo plazo, ninguna debe sentir que ha sido pisoteada por la otra.

La primera regla de oro para negociar es separar la persona del problema. En el caso del TIPNIS, el Gobierno ha anunciado que no se sentará a hablar con la dirigente Bertha Bejarano. En esa misma “lógica” (de confrontación), los indígenas podrían argumentar que no se sientan a hablar con personas que trabajaron supuestamente defendiendo la causa de los pueblos indígenas en oenegés y que luego los traicionaron y, así, la descalificación podría seguir eternamente. Los conflictos no son las personas, son el hecho de la construcción de la carretera. Mientras el Gobierno siga mostrándose como un negociador duro, desprestigiando a sus interlocutores y con el objetivo de obtener la victoria a cualquier precio, no logrará un acuerdo a largo plazo con este sector social ni con ningún otro. El Gobierno debería recordar que el Estado nace cuando la organización política deja de basarse en relaciones personales y se funda en relaciones territoriales e institucionales. Un acuerdo perdura en el tiempo cuando está basado en el objetivo, no en los sujetos.

La segunda regla de oro es identificar la mejor alternativa a un acuerdo negociado. Para ello debemos diferenciar las posiciones de los intereses, encontrar el fin último de las partes. En el caso del TIPNIS, la posición de los indígenas es la no construcción de la carretera por el corazón del parque y la posición del Gobierno es la construcción de la carretera. El interés de los indígenas es la protección y preservación de los ecosistemas, de la fauna, de la flora y de su modo de vida. El interés del Gobierno es llevar progreso a la región. Vemos que los intereses no están encontrados, la integración y desarrollo de la región son posibles sin necesidad de destruir el medio ambiente. En otras latitudes, el ingenio ha construido un túnel debajo del mar; una ruta alternativa de carretera para el TIPNIS sería muy sencillo de realizar.

Entonces, ¿cuál es el verdadero problema? O ¿será que el verdadero objetivo de la carretera no es el desarrollo? ¿Tiene otros fines? ¿Es cultivar más coca? ¿Cuál es…?

La Prensa – La Paz