Las victimas inocentes. Cierran las puertas del penal a hijos de presos

- Seguridad

Bolivia. Varios niños que viven con sus padres en Palmasola volvieron de pasar clases en sus escuelas y encontraron la cárcel cerrada lo que obligó a jueces y a la Defensoría a ir en ayuda de los pequeños.

Critican falta de alternativas para los niños del penal

Decenas de niños y adolescentes quedaron en la puerta de la cárcel a raíz de la medida, lo que obligó a jueces y a la Defensoría a ir en ayuda de los pequeños. Piensan en un retiro gradual.

image El Deber, Santa Cruz, Bolivia

Foto: Los hijos de los internos que ayer salieron a estudiar no pudieron entrar por orden superior.

Decenas de niños, hijos de internos, que ayer temprano salieron de la cárcel de Palmasola, como de costumbre, a pasar clases en colegios fuera del recinto, al retornar después del mediodía se toparon con la sorpresa de que el portón estaba cerrado para ellos por disposición del gobernador del penal, coronel Guido Parada, que instruyó a la guardia vetar el ingreso de los menores basado en una resolución judicial vigente desde el 13 de noviembre de 2012, que prohíbe la permanencia de niños y adolescentes mayores de seis años.

La medida de Parada se dio luego de que la dirección nacional de Régimen Penitenciario y otras instituciones culparon a la Policía por dejar entrar sin control a mujeres e hijos de reclusos que ingresan como visitas y terminan quedándose a vivir en la cárcel, donde a diario se exponen a los peligros, como violaciones que muchas veces quedan en la impunidad. Este año han salido a la luz cinco casos de abusos sexuales en el recinto, el último a un niño de seis años ultrajado el lunes por un reo extranjero, según la denuncia.

Medida causó desconcierto

Los niños retornaron del colegio después del mediodía y se toparon con la triste noticia de que en la cárcel no eran bienvenidos. Adentro, sus padres que purgan alguna condena o están detenidos preventivamente, esperaban por ellos. “Son 300 los niños que salieron esta mañana a pasar clases en los colegios que hay afuera de la cárcel y a ellos no se los va a dejar retornar a vivir aquí”, dijo Parada, que estima que en Palmasola existen entre 400 y 500 menores viviendo tras las rejas sin haber cometido ningún delito.

“Estamos con la ropa del cuerpo”, decía un niño de ocho años, que a las 13:00 de ayer, esperaba paciente que le abran el portón metálico del penal. “Voy a pedir al cabito (policía) que nos deje ingresar”, decía aún con esperanza. Pero a las 16:00 el muchacho ya estaba impaciente porque no sabía qué hacer. Una hora después, su padre le envió, con un hombre que fue a visitarlo, una chompa y Bs 10 para que tome el micro y vaya a buscar a un tío que vive por el Plan 4.000.

Una adolescente de 14 años dijo que se sentía engañada porque en la mañana, cuando salió al colegio ningún policía le advirtió que después no iba a poder ingresar. “Si lo hubiera sabido, no dejaba la cárcel”, afirmó la chica que vivía en la cárcel de mujeres con su madre.

Los niños se juntaban entre ellos. Hacían grupos de 10 o de 15 y se ponían a charlar en la acera. Conversaban sobre qué harán si al caer la noche aún no pueden ingresar al interior del centro penitenciario. Empezaban a hacer memoria, y uno recordaba que tiene un tío en el barrio La Morita pero que no tenía en mente la calle. Otro sabe que tiene una hermana en la avenida 2 de Agosto, pero no recordaba qué micro lo podía llevar hasta allá.

Presencia de autoridades

Autoridades que velan por los derechos de la niñez y adolescencia se enteraron de la extrema medida y anoche, a las 19:30, llegaron a Palmasola para socorrer a los menores que quedaron vulnerables fuera del centro penitenciario.

Rosy Valencia, directora de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, lamentó que la gobernación de la cárcel y la oficina de Régimen Penitenciario hubieran vetado el ingreso de los niños sin consensuar las medidas con las otras instituciones competentes. “A las 17:00 nos llegó la comunicación de Régimen Penitenciario sobre el cierre de las puertas a los chicos. No debieron actuar así, porque el bien superior es la seguridad de los niños. Con esta actitud se está vulnerando sus derechos”, manifestó Valencia.

Luego de analizar cada caso, los menores que tenían cerca a sus madres, se fueron con ellas; en cambio los que quedaron solos fueron trasladados a un hogar, como medida de protección hasta buscar a sus familiares.  “Los que estén solos van a ingresar a un hogar, como medida de protección hasta buscar a sus familiares”, dijo Valencia.

Traslado paulatino

Maiber Romero, regente de régimen abierto, señaló que los padres están conscientes del riesgo que corren sus hijos en el penal, donde el hacinamiento es traumático. “Queremos que la salida de los chicos sea consensuada, con paciencia. No estamos de acuerdo con que se ejerza violencia”, dijo Maiber. Duberty Soleto, director de Políticas Sociales de la Gobernación, informó de que las puertas de los hogares la Esperanza y Francisas Cassi están abiertas para recibir con todas las comodidades a los hijos de los reclusos

  EN CAUTIVERIO 

POBLACIÓN CARCELARIA

En Palmasola hay 5.200 reos. 4.300 en régimen abierto y el resto en Chonchocorito, en el penal de mujeres y en otros recintos.

Niños y mujeres

Se cree que en Palmasola hay al menos 700 menores y alrededor de 600 esposas de internos.

Establecimiento educativo

A 400 metros de Palmasola está el colegio privado Luz y Verdad. Fue construido en 1995 para acoger a los niños de la cárcel.

Alumnado

A dicho centro van 160 chicos del penal, a los que se les cobra Bs 20 la mensualidad.

SE CONOCEN OTRAS DOS VIOLACIONES EN PRISIÓN

La fiscal Gloria Trigo, de la Unidad de Víctimas Especiales (UVE), dio a conocer ayer otros dos casos de violación ocurridos en la cárcel de Palmasola, hechos que se suman a tres abusos denunciados este año, incluido el último a un niño de seis años, perpetrado aparentemente el lunes.

La representante del Ministerio Público informó de que ambos casos sucedieron en el mes de mayo. El primero se trata de un ultraje sexual a una niña, de siete años, que vivía con su madre y su padre (recluido) en régimen abierto. La otra víctima fue una mujer, de unos 30 años, que fue a visitar a su marido y terminó siendo violada por un interno.

Sobre el niño abusado el lunes, la madre se presentó ayer en la UVE para ampliar su declaración con el fin de que la fiscal María del Carmen Roca inicie la causa. La progenitora del chico fue retirada de la cárcel con sus otros cinco hijos para acudir a terapia con el pequeño afectado a un centro especializado.

Se trata de cumplir la ley y nada más

Hernán Cabrera | DEFENSOR DEL PUEBLO EN SANTA CRUZ

Desde hace varios meses la Defensoría del Pueblo alertó sobre los riesgos que corren los niños y adolescentes en la cárcel de Palmasola y ha coadyuvado a ejecutar un plan consensuado para el retiro de todos ellos, pasando por la decisión que deben tener sus progenitores que están detenidos. Una vez más, cuando ocurren hechos delicados, las autoridades competentes actúan y buscan responsables.

La ley es clara. Prohíbe la presencia de niños mayores de seis años en Palmasola; no obstante, los propios padres de familia presionaban para tal fin y las autoridades dejaban pasar. Pues bien, ahora es un esfuerzo compartido, no solo para evitar más violaciones o agresiones contra la niñez y adolescencia. Se trata de que cada uno de los internos asuma plenamente que sus hijos no pueden ni deben estar presos con ellos, porque los riesgos son muchos. No se trata de que el papá y la mamá se empecinen y que siga el círculo vicioso de desprotección y vulneración a los derechos de los pequeños. Se trata de que la Gobernación de Palmasola y Régimen Penitenciario eviten que sigan ingresando los menores a la cárcel. No se trata de reaccionar ante la emergencia y causar otros problemas. Se trata de que el Gobierno Departamental tenga políticas y hogares para dar cobijo a toda esta población infantil. Se trata de que el Gobierno coordine y ejecute acciones integrales con el sistema penitenciario.

Los hechos son muy graves como para seguir discutiendo  y debatiendo los problemas. Estos hechos demandan acciones coordinadas, decisiones importantes y medidas de protección y de cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia que viene siendo marcada con fuego y con peligros en Palmasola




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