La calidad moral de los funcionarios públicos

Jimmy Ortiz Saucedo

fotojimmy_thumbNoticia: Desaparecen 119.800 dólares de la Fiscalía de Cochabamba.- Erbol.- El Fiscal de Distrito de Cochabamba, Freddy Torrico, denunció que 119.800 dólares estadounidenses, secuestrados en el marco de un caso particular, se perdieron de las dependencias del Ministerio Público, reportó la radio Aclo de la Red ERBOL.

Comentario: La noticia que comento, más las tres noticias que se muestra a continuación, son una funesta constatación empírica de la calidad moral de funcionarios públicos del Estado Plurinacional:

– Videos implican a un teniente en robo de dinero a procesado
– Aprehenden a exdirector de la Gobernación (exembajador de Evo Morales en la OEA)
– Policía cuestiona a juez que libera a supuestos ‘narcos’

No son noticias históricas de las tropelías de los funcionarios públicos; lo que daría para llenar una biblioteca, son noticias de la última semana.

Bolivia es uno de los pocos países del mundo donde la función pública es ejercida por elementos menos calificados técnica y moralmente de la sociedad. Lógicamente con las excepciones que tiene toda regla, excepciones que son golondrinas que no pueden hacer verano.

Es una desdicha monumental que nuestra mejor gente no aspire a ejercer la función pública, siendo ella nuestra empresa más importante. Es en la función pública que descansa, principalmente, el desarrollo y la felicidad del pueblo. Esta tendencia es más evidente en Santa Cruz.

La gente buena es un estorbo en la función pública, es un escollo para la mediocridad y para los “negocitos” de la militancia. La gente buena termina siendo expulsada naturalmente, por ser sapo de otra laguna. Esto lo sabemos todos.

El grado de desamparo que tiene el pueblo boliviano, en manos de estos funcionarios públicos, es altísimo. Estamos en las manos de Dios, solo su Divina Providencia nos podrá proteger.

¡Es mucha dosis que en la propia Fiscalía le roben la plata a un procesado! ¿Qué País es este? ¡Es una barbaridad que en la mismísima Felcn le roben a un ciudadano! ¡Es inverosímil que un ex embajador de Evo Molares sea un golpeador de mujeres! ¡Es una inadmisible que una jueza libere a peligrosos “delincuentes” ligados a carteles internacionales del narcotráfico! ¿Estamos gobernados por mafiosos? ¿A qué otra conclusión se puede llegar?

La única forma que veo para solucionar este problema es la institucionalización de los cargos públicos. Esta idea la planteé por primera vez en una publicación del periódico El Deber, el siglo pasado, con el título de Institucionalización de los cargos públicos (Bandera que los políticos no reivindican).

Desgraciadamente los partidos políticos no han tomado este importante asunto con la seriedad que corresponde, principalmente por que los cargos públicos son una fuente de pegas para la militancia, taras de un pasado que es necesario superar y que convierte los partidos políticos en agencias de empleo para oportunistas, que por lo general no buscan servir a la Patria sino servirse de ella.

Los funcionarios públicos deben ser idóneos y éticos. Para ello es necesario escogerlos mediante un concurso de mérito y conocer su hoja de vida. Necesitamos gente honorable, pobres o ricos no importa, pero honorables.

Los funcionaros públicos escogidos de esta forma, que les garantiza trabajo de por vida, deberían ser los empleados mejor pagados del país, puesto que en sus manos se encuentra nuestro destino. Así como también para inmunizarlos contra el virus más común de la administración pública, la corrupción.

Dignificar al funcionario público significa dignificar la Nación. Me juego por la moral, aunque ella no esté de moda en estos tiempos plurinacionales. Ya basta de pillos e ineptos dirigiendo Bolivia.

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