Analogía de la justicia boliviana

Javier Paz García

javierpaz177_ El domingo 3 de octubre de 2010, funcionarios de la Alcaldía de La Paz y del Poder Ejecutivo disputaron un partido amistoso, con motivo de la inauguración de una cancha de fútbol. En esa oportunidad, en una acción ladina, el presidente Evo Morales se acercó a un jugador del equipo contrario y le propinó un rodillazo en los testículos que lo mandó al suelo.

El juez del partido sacó tarjeta roja contra el agredido y ni siquiera amonestó a Morales. Encima de todo, según reportes de prensa, funcionarios de Gobierno vestidos de civil intentaron detener al agredido, lo cual llegó a suceder por intervención del alcalde de La Paz.



Tristemente, la justicia boliviana funciona de una manera similar. El Gobierno comete una agresión y el sistema judicial, cual jauría de perros, se lanza a castigar al agredido.

Tal vez el caso más emblemático es el del exprefecto de Pando Leopoldo Fernández, que fue acusado de la masacre de Porvenir, cuando en realidad fueron las huestes campesinas lideradas por el Movimiento Al Socialismo (MAS) las que querían tomar la Prefectura violentamente, y cuando el primer muerto fue Pedro Oshiro, un ingeniero de esta dependencia departamental, quien, al ser detenido por los campesinos, fue puesto de rodillas y asesinado de un tiro.

Pero no es el único caso de impunidad para el Gobierno y castigo para los opositores. En 2007, campesinos productores de hoja de coca a órdenes del MAS sitiaron la ciudad de Cochabamba y entre los crímenes que cometieron está el sádico asesinato del joven Christian Urresti, muerto a patadas y machetazos.

Sabemos que mientras el MAS esté en el Gobierno, no hay esperanzas de que se busque a los culpables de los hechos detallados. En el caso terrorismo, donde se quiso involucrar a gran parte de la dirigencia cruceña, existen videos y grabaciones de audio en los que se ve a funcionarios de Gobierno comprando testigos, y, sin embargo, no hay ninguna acción contra los corruptos. Otro caso, el del empresario estadounidense Jacob Ostreicher, también puso en evidencia la sumisión del Poder Judicial a los designios macabros del Poder Ejecutivo.

En fin, la cantidad de personas a las que este Gobierno les ha dado un golpe bajo, al estilo Evo Morales, para luego ser perseguidos por una justicia corrupta y sumisa, es tristemente larga y sabemos que seguirá creciendo.

El Deber – Santa Cruz