Como cada año por estas fechas, Huawei ha presentado el flagship de gran tamaño que tocaba, el Huawei Mate 10, al que suma el Huawei Mate 10 Pro. Suponen una gran prueba para la compañía y cierran el calendario de grandes anuncios hasta el próximo año. Con ellos, sin perder la esencia que le caracteriza desde hace años, la compañía china se suma a la principal tendencia del mercado, llevar los marcos hasta su mínima expresión dotando de más protagonismo al panel, algo en lo que el Huawei P10 supuso un cierto retroceso.

Como es típico en la familia, el Huawei Mate 10 llega con una pantalla LCD QHD RGBW de 5.9 pulgadas que va desde 1.8 nits hasta 730 nits (con soporte para HDR10), y que han bautizado como FullView, el equivalente a Infinity Display de Samsung. Sin embargo, Huawei se une a esta ola con tres particularidades.

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En primer lugar, frente a anteriores ediciones y frente al mercado, el Mate 10 tendrá lector de huellas en su parte frontal, algo que a día de hoy es cada vez más raro, pues dificulta reducir marcos y ampliar pantalla. En segundo lugar, su esta pantalla FullView no llega con ratio 18.5:9, sino que opta por tradicional 16:9. Esto gustará a muchos, pero también tendrá sus detractores, en el sentido de que quizá se haga demasiado ancho para tanta pantalla. En tercer lugar, aunque los bordes del terminal son redondeados, la pantalla mantiene sus esquinas cuadradas. La pantalla ocupa el 81.79% del frontal. A diferencia de su hermano mayor, el Huawei Mate 10 llega con certificación a salpicaduras y polvo IP53.

El Mate 10 Pro, por su parte, utiliza un panel AMOLED de 6 pulgadas con soporte HDR, con resolución Full HD+ para ajustarse a su ahora sí nuevo ratio de 18.5:9, alcanzando el 81.61% del frontal. Además, el lector de huellas pasa a la parte que inauguró el Mate 7, la trasera. El Mate 10 Pro llega con certificación IP67.

Tal y como ocurrió el año pasado, hay una edición Porsche Design, que según ambas compañías superó todas las expectativas.

Fuente: https://hipertextual.com