Seguridad, comodidad y privacidad son las tres claves que permiten evaluar lo que significará el uso de nuevas tecnologías en los aeropuertos para el acceso de los viajeros a las aeronaves

7º DÍA
El reconocimiento facial ya se utiliza en algunos aeropuertos, como el de Miami en la fotografía. Foto: AEROLATIN NEWS / INTERNET

“Abordaremos según el número de grupo”. Pronto habrá desaparecido la lenta fila ante la puerta de embarque para entregarle el pasaporte y la tarjeta de embarque a un miembro del personal de la aerolínea.

Los aeropuertos de todo el mundo están adoptando el embarque mediante reconocimiento facial. Una cámara decidirá si tú eres la persona que dices ser antes de permitir que abordes tu vuelo.

Delta Air Lines introdujo el embarque mediante reconocimiento facial en el aeropuerto de Atlanta en diciembre. El aeropuerto londinense de Heathrow introducirá las puertas de embarque con tecnología de reconocimiento facial a modo de prueba este verano. Estos proyectos son parte de una modernización aeroportuaria que aplicará la tecnología de reconocimiento facial a la llegada de la persona al aeropuerto para garantizar que coincide con la foto en su pasaporte, y luego aplicaría el mismo proceso de reconocimiento facial en cada etapa, desde la documentación y la verificación de seguridad hasta el embarque.

“El objetivo a largo plazo de la tecnología será que los pasajeros puedan caminar por el aeropuerto sin sufrir demoras”, anunció el aeropuerto Heathrow en un comunicado de prensa. Las pruebas preliminares han mostrado que “la respuesta ha sido tremendamente positiva”.

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Por supuesto que el aeropuerto diría eso. ¿Qué deberíamos pensar los pasajeros? Veo tres problemas: seguridad, comodidad y privacidad.

Seguridad

Primero hablemos sobre la seguridad. Actualmente, cuando abordo un avión en Heathrow, nadie sabe realmente quién soy. Hago mi documentación en línea y no entrego mi equipaje porque lo llevo conmigo. Mi tarjeta de embarque preimpresa me permite ingresar a la fila de seguridad y mi tarjeta de embarque y mi pasaporte me permiten subir al avión. El empleado de la aerolínea que revisa mi pasaporte -la primera vez que una persona lo hace en este proceso- lo hace para asegurarse de que tenga el mismo nombre que aparece en mi tarjeta de embarque. Dicho empleado no verifica que el pasaporte sea mío, a menos que la foto en él sea muy distinta a mi apariencia, y probablemente no cuenta con la capacitación necesaria.

La única vez que alguien me compara a mí con mi pasaporte, ya sea en persona o electrónicamente, es cuando llego al control de inmigración después del aterrizaje.

Así que, en principio, es apropiado que exista un proceso de identificación más riguroso. La privacidad es importante, de lo cual hablaré más adelante. Pero me gustaría pensar que las aerolíneas saben exactamente quién está en sus vuelos.

Comodidad

¿Las máquinas son mejores para cotejar caras con fotos de pasaportes? A pesar de todo lo que se dice de un fluido viaje biométrico por todo el aeropuerto, sabemos que no funciona así. Las puertas a veces no reconocen nuestro rostro. La tecnología aún necesita mejorar. Todavía no está lista.

Esto afecta la posible comodidad del abordaje electrónico. Si hay retrasos porque las cámaras no reconocen a los pasajeros, las filas se volverán más grandes. El reconocimiento facial les permitirá a las aerolíneas emplear menos personal de embarque, pero no queda claro si el proceso será más rápido.

Privacidad

Por último, está la privacidad. Éste es un gran problema en las calles, donde las personas han protestado en contra de que las fotografíen sin su permiso. La ciudad de San Francisco ha prohibido la tecnología de reconocimiento facial. No tiene el control de la seguridad del aeropuerto, lo cual es un asunto federal, y cuando subimos a un avión, las cosas son distintas. Como he dicho, las aerolíneas no solo tienen derecho a saber quiénes somos; tienen la obligación de saberlo.

La pregunta es qué hacen con esa información y si se la venden a las compañías o se la entregan a sus gobiernos para que la utilicen con fines represivos. Heathrow dice que se rige por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE y, por lo tanto, no les venderá nuestros datos a terceros.

EL DEBER