Terrorismo y política: un complot en el que todo encaja


El desbaratamiento de un supuesto grupo terrorista en Santa Cruz ha seguido una cronología demasiado precisa que no deja de llamar la atención. El presidente Evo Morales nos tiene acostumbrados a sus denuncias sobre posibles intentos de atentar contra su vida y a estas alturas del partido son pocos los que dan credibilidad a sus versiones.

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Trasladan los cuerpos de los supuestos terroristas abatidos por la Policía en un hotel cruceño, ayer.*



Sin embargo, el pasado domingo primero le avisa por teléfono a su mentor Hugo Chávez y luego en la radio masista Patria Nueva, denuncia la existencia de un “grupo paramilitar” que intentaría atentar contra su vida declarando que “posiblemente tenía los días contados”. Naturalmente sus “periodistas” que lo entrevistaron no requirieron mayores detalles y la cosa pasó como en anteriores oportunidades: como el producto de una mente con delirios de persecución. 

No obstante, a las pocas horas se produce un atentado con explosivos contra el domicilio del cardenal Julio Terrazas y a las pocas horas también, se produce un aparatoso operativo policial en el que tres personas resultan muertas en un céntrico hotel de Santa Cruz.

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El operativo estuvo a cargo de un grupo de policías y fiscales enviados desde La Paz y médicos forenses de Sucre para las autopsias de los 3 muertos. Por lo visto existía ordenes superiores de prescindir de los profesionales cruceños.

Por las declaraciones del propio presidente el gobierno sabía de la existencia de este grupo de supuestos terroristas ya que se habría hecho un trabajo previo de seguimiento….¿entonces porque no se evitó el atentado a la casa del cardenal Terrazas?

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El arsenal hallado presuntamente en el stand de Cotas, en el predio ferial, ayer.*

Por otra parte se denuncia que en un stand de la Cooperativa de Teléfonos de Santa Cruz ubicado en la  Fexpocruz se encontró armamento y explosivos, lo que siembra dudas acerca de alguna intención de involucrar en hechos de terrorismo a los grupos empresariales cruceños, pero habría que advertir que nadie guarda los instrumentos del delito en su propia casa a menos que se trate de neófitos y según el gobierno y el comandante de la Policía los supuestos terroristas ejecutados y los detenidos son gente experta.

Si tomamos en serio las afirmaciones de las autoridades del gobierno y de la policía, Eduardo Rosza Flores tendría una amplia experiencia en combate y habría estado en los Balcanes. Además existe el blog de dicha persona que figura hoy entre los muertos durante el supuesto enfrentamiento en el hotel cruceño.

Lo que se conoce de Rozsa es que «Chico» una película húngara se inspiró en su vida y que el principal actor del film, fue él mismo.

Si nos pasamos el trabajo de ingresar a dicho blog (eduardorozsaflores.blogspot.com) se advierte que se trata de una mescolanza de posiciones ideológicas, antisemitas, fascistoides y (cosa rara tomando en cuenta esto último) de respaldos a Irán, a la causa palestina y admiración por el venezolano Chavez y su «revolución bolivariana», aspectos en los cuales Rozsa coincidiría políticamente con el gobierno de Evo Morales.

Según la versión gubernamental, Rozsa sería un avezado combatiente y con amplia experiencia terrorista que sin embargo fue cazado sin problema alguno pero que tuvo antes la oportunidad de atentar contra el domicilio del cardenal Terrazas.

Existen posiciones y versiones que hacen sospechar que se trataría de un montaje concebido por la inteligencia gubernamental con asesoramiento externo, cuyas intenciones resultan todavía oscuras. Podría tratarse de un intento de justificar una amplia acción represiva inicialmente contra opositores y cívicos en el departamento de Santa Cruz y luego en otras regiones del país. No se debe olvidar que el ministro de la Presidencia sabe muy bien de las llamadas “operaciones encubiertas” y ya las puso en práctica para la cacería de autonomistas en Pando.

Mientras tanto, las dudas sobre este caso son mayores que las certezas. Salta a la vista las idas y venidas de fiscales, policías y autoridades del gobierno entre Santa Cruz y La Paz, sin permitir durante casi 20 horas que ningún medio de comunicación vea los cuerpos de los tres supuestos terroristas abatidos. Tampoco se realizó la presentación de los detenidos trasladados a La Paz y el viceministro Farfán dio por la noche una rápida explicación cargada de subjetivismo político, en cambio fueron muy accesibles al exhibir el supuesto arsenal de explosivos y armas encontrados en la Fexpocruz y que nadie sabe cómo y cuando entraron.

Las dudas surgen precisamente de la sospechosa exactitud con que encajan todas las piezas de este supuesto complot que muestra como víctima a Evo y su gobierno. Al parecer siguiendo un libreto, el presidente Morales en brazos de su protector Chávez denunció ayer en Venezuela que el plan estaba dirigido a acabar con su vida, la del vicepresidente García Linera y la de su ministro favorito, Juan Ramón Quintana, pero olvidó agregar que en la lista estaba también el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas.

El terrorismo de cualquier color o signo merece condena absoluta, por ello hay que exigir al gobierno dos cosas. Primero que deje de contaminar políticamente el trabajo de la policía y de los fiscales y les permita investigar hasta el esclarecimiento total del asunto.

Segundo, que el presidente Evo, el vicepresidente Alvaro y los masistas como Chato Peredo, Saul Avalos, los parlamentarios Diaz, Willca, Silva y el resto de la bancada, dejen de hacer política externa e interna con un tema tan serio como este.

En cuanto a los cruceños, todos a demandarle al gobierno que haga un supremo esfuerzo de buscar alguna vez la verdad en relación a este y otros casos que han quedado en el olvido y no se debe permitir la estigmatización de Santa Cruz con la nueva agenda real o ficticia que hoy nos plantea el MAS.

 

* Fotos El Deber