Dios nos libre que llegue la gripe porcina a Bolivia. Les digo esto porque por motivos de salud tuve que ir a la Caja Petrolera donde estoy asegurada y el escenario que encontré fue increíble y absurdo para un seguro que antes fuera vanguardia y ejemplo a nivel de los hospitales que se encargan de afiliar a empleados de empresas públicas y privadas.
En la Caja Petrolera los empleados son muy amables, los médicos en su gran mayoría son excelentes profesionales, y en la presente coyuntura que atraviesa el otrora hospital modelo, se muestran más amables y solícitos que de costumbre tal vez tratando de suplir con el trato humano la falta de servicios con la que se encuentran los enfermos que asisten a este centro hospitalario en búsqueda de curar sus males y que en contrapartidas se encuentran con que no hay nada, nada que se pueda hacer por ellos, aparte del trato caluroso de los médicos y personal de servicio.
La Caja Petrolera no puede prestar control ginecológico de papanicolau para prevenir el cáncer de útero en las mujeres porque no cuentan con reactivos, no pueden realizar mamografías hace casi un año porque el mamógrafo está descompuesto y no se arregla. No pueden hacer electrocardiogramas porque no tienen tampoco aparatos funcionando, no existen medicamentos, salvo algunas aspirinas y creo que dentro de poco ni eso habrá a disposición de los afiliados.
Definitivamente los enfermos van de un lugar a otro para tratar de encarar el diagnóstico que les ofrezca la restitución de su salud y se encuentran con la expresión preocupada de las secretarias, enfermeras y los médicos que no pueden hacer nada por ellos.
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Ese es el resultado de la politización y centralización de este hospital, pues al interior del centro que tendría que ser de salud y de preocupación por la salud existe una guerra intestina en la que se pelea políticamente el botín de los ingresos de la Caja Petrolera, y como este botín está en mano de los Masistas, los recursos están re centralizados, todo lo que se cobra en Santa Cruz a los afiliados de empresas, que no es poca cosa, porque alcanza a un promedio de 265 pesos bolivianos a los asalariados y es mucho más de 400 en el caso de los afiliados particulares, todos esos recursos se revierten a La Paz y de allí vienen migajas que no alcanzan ni para reparar los equipos viejos, menos para adquirir nuevos o para comprar los medicamentos o reactivos requeridos.
Después de peregrinar toda la mañana y recibir el no se puede, no hay reactivos, no funciona el aparato, no hay, no, no, no, no, no.
Y entonces, pese a la gran voluntad y la calidad humana de los médicos y empleados que no aunque es de gran valía no alcanza para curar a los enfermos, y entonces, con el Jesús en la boca, con profunda pena de ver a los viejitos, a la gente pobre, de escasos recursos, deambulando sin asistencia, entonces me encomendé a todos los santos e imploré en una oración interior que Dios no quiera que nos llegue la peste porcina, imagínense la mortandad que causaría, imagínense cuanta población diezmaría.
Estas son las cosas que el gobierno no entiende, no entiende que no puede llamarse gobierno de cambio, de los pobres, cuando está dejando más desprotegido que nunca a los pobres y necesitados, porque todo hasta los centros de salud han caído en manos de buitres que lo único que quieren es robar, es quedarse con el dinero que se debería invertir en salud, en escuelas, en producción. ¿Será que el presidente está tan ciego? O tal vez le mientan tanto y le metan tanta historia de que lo quieren matar, que lo están por asesinar para tenerlo preocupado, paranoico y para que justamente no vea lo que tiene que ver, para que se las pase dando discursos que contrastan con la realidad que estamos viviendo.
Presidente, lo invito, venga por favor a la Caja Petrolera de Santa Cruz, venga y vea, constate la miseria, constate la escasez, constate la politiquería, constate el saqueo que se está practicando so pretexto de que son sus correligionarios y que lo apoyan y lo protegen contra los cambas vende patrias y traidores oligarcas que lo quieren derrocar. Los cambas no lo quieren derrocar quieren que usted cumpla, que nos brinde servicios, que no nos pretenda alimentar y curar en salud con discursos que acaban siendo demagógicos porque estamos viviendo la miseria no sólo de falta de recursos, sino la miseria humana de las persecuciones a cuenta de inventarse historias para que usted esté distraído mientras muchos de sus correligionarios se roban todo, todo, todo lo que encuentran. Presidente no se equivoque, puede que usted también haya caído en la trampa de los maquiavelicos que arman estrategias para salirse con la suya, para distraerlo incluso a usted y mantenerlo fuera de la realidad y de sus verdaderas ambiciones.
Los cambas oligarcas, como sus chupamedias nos llaman, nos vamos a morir porque no tenemos ni acceso a la salud. Si viene la fiebre porcina se quedará sin población, no habrá ni quien lo convalide en las urnas, serán cuatro gatos los que queden y eso será lamentable para su presidencia.
Me imagino que las cosas tampoco son mejores en los departamentos hermanos.