Magia. Candidato convierte coca y chuño en millones de dólares


La “conciencia del pueblo” y los aportes en coca y chuño le bastan para pagar su millonaria propaganda electoral ¡a copiar la receta!

imageimage coca y chuño, la receta  milagrosa.

O el Presidente es muy cándido o los cándidos somos nosotros o por lo menos así nos considera el inquilino del palacio de Gobierno. En un programa que emiten dominicalmente los medios oficialistas y al que acuden los funcionarios gubernamentales que no quieren ser cuestionados por inoportunos periodistas sino recibir sonrisas complacientes y hasta ayuda cuando sus argumentos se agotaron, Evo Morales, en un alarde de cinismo dijo que no se requiere dinero para hacer campaña electoral o que por lo menos, su partido no lo necesitaba y que todo lo que necesitaba era la “conciencia del pueblo”.



Dijo que en sus campañas los “hermanos campesinos” le regalaron chuño y coca para hacer proselitismo y que devolvió una parte de los recursos que le entregó la Corte Nacional Electoral. Esto último es cierto, pero como siempre Evo dice medias verdades y oculta lo que no le conviene para mantener esa imagen del dirigente esforzado y sacrificado.

Y, llevando al extremo su cinismo sostuvo que para hacer una campaña solo era necesaria la “conciencia del pueblo”. Sin embargo, en esta como en otras oportunidades, se cuidó de decir que el costo de sus campañas, incluida la que lo llevó a la presidencia, fue millonario y centavos más o centavos menos, superó a las de los partidos tradicionales y «neoliberales».

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El presidente Morales impulsó la suspensión del apoyo estatal a los partidos políticos que fue otorgado con la finalidad principal de que no acudieran a fuentes de financiamiento ilícitas. Pero su intención no fue enaltecedora sino que estaba destinada a perjudicar a la oposición dejándola sin apoyo financiero para las diferentes campañas como ha venido ocurriendo.

Esta situación plantea una campaña muy desigual, millonaria para el candidato del MAS y paupérrima para sus rivales. Ocurre que a Evo nunca le faltaron fuentes de financiamiento y es conocido que ONGs como la Fundación Solón, Cejis, Unitas y otras de Europa, en especial una de Italia que sustenta inclusive a organizaciones terroristas, siempre realizaron generosos aportes a cambio de puestos «claves» para sus directivos.

Pero no fueron las únicas fuentes de financiamiento. Se sabe también que el líder libio Mohamar Kadaffi y ni que decir del tiranuelo caribeño Hugo Chávez no dejaron de hacerle llegar recursos de «libre disponibilidad». 

No se puede dejar pasar también los aportes de los productores cocaleros que no se limitan a donar unas cuantas libras de coca, como se explica en la propaganda oficial. En realidad los aportes de los cocaleros siempre se han realizado en contantes y sonantes billetes cuyos orígenes no están en la venta de la hoja para el tradicional acullico, sino que están estrechamente ligados a la producción y tráfico de una blanca sustancia.

Recientemente una empresa brasileña y es vox populi hizo también aportes a su campaña, recibió como retribución la construcción, con sobreprecio, de la carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos.

Ahora, estando en el gobierno y con el control de las riendas del poder, sus posibilidades de financiamiento se han acrecentado. Evo Morales tiene el aporte “voluntario” de miles de funcionarios públicos, aspecto que puede ser fácilmente corroborado en cualquier entidad donde ya han sido despedidos decenas de insensatos que tuvieron la ocurrencia de creer que la contribución era realmente voluntaria.

También Evo (y no solo él sino también los dirigentes de las organizaciones sociales) puede usar discrecionalmente los vehículos y bienes del Estado, además de los medios de comunicación del Estado que ahora se han puesto de la manera más grosera al servicio de la candidatura oficialista.

La cosa no se queda ahí. Ocurre que en el último tiempo las actividades del narcotráfico en el territorio nacional se han incrementado en la misma forma en que han crecido los cultivos de coca y el gobierno ha liberado la comercialización de la hoja, fomentando el boom de esta rentable actividad.

Desde esa perspectiva es natural que los «empresarios» del narcotráfico estén muy interesados en realizar su aporte al candidato que para ellos representa una garantía para la continuidad y expansión de su transnacional negocio que, además, requiere fluidez en el transporte en la ruta Chimoré-Caracas y que algún envidioso quiere cortar instalando radares en bases militares colombianas.

Entonces queda muy claro a que se refiere Evo cuando habla de “conciencia ciudadana” para hacer una campaña electoral.