Quintana con faldas


Impune y temeraria, Amalia Pando ha perdido la ecuanimidad como hace tiempo que perdió la dignidad y vive vendiendo su lengua al mejor postor. Antes fue ganada por Goni y su yerno y resaltaba las ventajas de la «capitalización» de las empresas estatales. Cambió muy rápidamente de cliente y ahora habla maravillas de la “nacionalización” y de Evo Morales.

image Tal para cual. Pando en su programa del canal  gubernamental entrevista al ministro Juan Ramón Quintana en diciembre de 2008 (foto Abi)

No sabemos a favor de quien hablará en el futuro porque habría que ser mago para predecir eso. Lo que si puede adelantarse, ya que para ello no es necesario ser adivino, es que la “Patora” (como le dicen en su gremio) apoyará a quien le pague mejor y le llene de publicidad su empresa productora. Aquí no se trata de principios o ideologías sino algo mucho más prosaico: el dinero, nada más que el dinero.



Esta faceta ya es conocida por muchos y ha ocasionado que una gran mayoría de los periodistas la rehuyan y cambien de acera cuando se cruzan con ella. No es que Amalia Pando haya sido alguna vez muy apreciada en el gremio pero de ahí a convertirse en una furiosa para-masista defensora de la violencia oficial, dista mucho trecho; menos mal que no hace nada para disimular su deplorable actitud así se encarga ella solita de enlodar su «trayectoria profesional» de 30 años en los medios.

Otra vez se le fue la mano a la Pando al indicar que los periodistas de la televisora Unitel estuvieron como matones en el momento en que el empresario ganadero Nelson Vaca fue detenido por los esbirros de la Utarc. Como de costumbre lanzó su acusación sin pruebas, como quien hace un comentario sobre el estado del tiempo.

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De entrada dice que los periodistas fueron a liberar a Vaca, que estaban armados y que las cámaras solo estuvieron presentes por si había algo que mostrar. Además, dentro de esa su mentalidad retorcida ya ha imaginado que la foto de Andrade y Rozsa fue publicada como parte de una vendetta por la captura  de Vaca.

Todo lo relatado por Pando resulta truculento y como de costumbre solo resalta los aspectos que supuestamente pueden favorecer a quienes sirve hoy políticamente, porque eso si, Amalia miente de una forma descarada pero no lo hace gratis y su fuente de financiamiento está en un ministerio ubicado en la avenida Arce de La Paz.

Menciona a Ignacio Villa (El Viejo) como quien desveló todas las actividades del grupo de Eduardo Rozsa pero se olvida deliberadamente decir que este mismo denunció que fue torturado para acusar a quienes convenga al gobierno y que luego tuvo que buscar refugio en Argentina. Esto último no convenía a sus «jefes» y por tanto había que descartarlo. 

Todo lo que dice Pando corresponde al libreto del gobierno. O acaso alguien piensa que es casualidad de que a los pocos minutos de que lanzó su retorcida versión, haya salido al ruedo el fiscal Fernando Ganam, que rápidamente quiere asegurarse el puesto de fiscal de Distrito de La Paz, recuperando la versión de la «periodista» para-masista.

Ante el revuelo que causó la agresión contra el periodista y camarógrafo de Unitel, en el Ministerio de Gobierno se vio por conveniente montar una contraofensiva que tuviera como elemento central mostrar como agredidos a los policías de la Utarc y como agresores a los periodistas, quienes habrían abandonado las cámaras para empuñar los fusiles.

En el Ministerio de Gobierno saben que son pocos los periodistas inescrupulosos que podrían hacerse eco de tan grotesca versión, pero por suerte siempre está a la mano doña Amalia, que deja chiquititos a los comunicadores de los medios gubernamentales, a la hora de defenestrar a todos los que se opongan al gobierno de Evo.

En suma, la misión que se encargó a Amalia Pando es hacernos creer que las palomas dispararon contra las escopetas, tarea que resulta muy difícil y que viniendo de quien viene podría resultar mas dañino que beneficioso para el propio gobierno, por aquello de que las mentiras tienen patas cortas.