El «cocodrilo» Surco


Retornaron juntos del país «imperialista». Él, rozagante e impaciente por hacer campaña y ella, en camilla y casi ciega, víctima de un extraño atentado.

imageimageLa víctima (izq); Surco (der), el esposo y candidato a senador del MAS

Fidel Surco retornó al país acompañado de su esposa, Arminda Colque. Llegaron juntos pero de forma muy diferente. El primero, como es habitual, esbozaba su sonrisita socarrona y desafiante; la segunda llegó en camilla, con los ojos vendados. Lamentablemente la operación a la que fue sometida no tuvo buenos resultados.



Surco fue recibido con algarabía por sus correligionarios; fue bañado con mistura y adornado con guirnaldas. De Arminda, muy pocos se acordaron. Parece que en el marco de la utilización política del atentado del que fue víctima, los deseos de su recuperación no son muy visibles.

Surco se incorporó de lleno a su campaña como candidato del MAS a senador por La Paz. El sufrimiento de su esposa le interesa solo en la medida que pueda darle réditos políticos, en la medida que pueda mostrarse como víctima de una oscura e infame conspiración de la «derecha» y la «oligarquía».

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Surco que prefirió que su esposa reciba atención médica en una clínica del Imperio (EEUU), regresó con nuevos ímpetus y dispuesto a continuar haciendo de las suyas. Lanza acusaciones sin ton ni son y su preocupación por la recuperación de su esposa es principalmente para «imagen» ante los medios de comunicación.

Ya no suelta lágrimas de cocodrilo como lo hizo el día del atentado (debía hacerlo) y, por el contrario, se presenta hasta contento y arrogante, dispuesto a dar el mejor uso político de la tragedia que vive su esposa.

Pide que se esclarezca el caso y dice que su esposa tiene los nombres de los autores del atentado, pero todo el mundo sabe que esto es puro cuento. Se queja de que las investigaciones no avanzan y pide (como no podía ser de otra manera) que sea el fiscal Marcelo Soza el que se encargue del caso.

Sabemos perfectamente cuales son los métodos del tan mentado fiscal. La verdad es lo que menos le interesa y es absolutamente funcional al Ministerio de Gobierno desde donde le llegan las instrucciones sobre quienes debe involucrar y quienes no en el cada vez más desacreditado caso de “terrorismo y separatismo”.

No nos vamos a referir al absurdo que significa que un ciudadano, por más candidato o dirigente de los “movimientos sociales” que sea, “elija” quien quiere que investigue un caso. Si bien esta es una práctica común en el actual gobierno, por lo menos debieran cuidarse de guardar las apariencias.

Como van las cosas y de acuerdo a todos los antecedentes, nos atrevemos a suponer que el gobierno se apresta a utilizar este deplorable atentado para intensificar la persecución contra la oposición, dado que no le interesa otra cosa.

Como de costumbre sus argumentos serán de lo más deleznables y se irán cayendo poco a poco hasta volverse en su contra como está ocurriendo en el caso Rosza y sus derivaciones, pero esto les interesa muy poco.

Saben que cuando se dispone del poder se puede hacer de todo, al menos por un tiempo pueden hacer de mentira verdad y de verdad mentira. Mientras tanto que Arminda siga jodida y cumpla al pie de la letra el papel de víctima que le ha sido asignado por su «fiel» esposo y por los estrategas de propaganda política del MAS, a quienes llegado el momento, tampoco les temblará la mano para deshacerse del arribista Surco.