El «pinocho» académico


Fueron tres horas de antología y que si Borges lo permitiera podrían pasar a formar parte de su Historia Universal de la Infamia. Fueron tres horas, sin pagar un centavo al medio, durante las cuales el vicepresidente y candidato del MAS, Alvaro García nos hizo transitar por los límites del absurdo y del más crudo sofisma.

Hay determinados sectores que ven el canal 7 y escuchan la red Patria Nueva y todos ellos lo hacen llevados por su identificación con el gobierno. Existen otras personas que debemos soportar estos programas por la obligación de estar informados y así poder separar la paja del trigo en tales discursos. 

El ahora canal masista y antes estatal es fuente inagotable de acontecimientos tragicómicos protagonizados por las autoridades gubernamentales quienes han mostrado una habilidad extraordinaria para dibujar una Bolivia idílica supuestamente surgida en los últimos cuatro años y mostrar otra, mejor aún que según ellos se perfila hacia el futuro.



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Foto: El «vice» durante el programa “El Pueblo es Noticia” difundido por la Red Patria Nueva y Televisión Boliviana, el domingo (Abi)

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Esta vez fue el turno del «profesor» Alvaro García Linera quien teniendo con la boca abierta a los dos funcionarios “periodistas”, lanzó tal sarta de embustes y exageraciones que hubieran dejado muy mal parado al más experimentado de los “pajpacus” (charlatanes), de esos que venden pomadas y unguentos que curan todos los males.

Alvaro demostró que tiene una imaginación desbocada. Nos perfiló una Bolivia con una industria siderúrgica que Alemania envidiaría, con una seguridad financiera que provocaría los celos de Suiza y con unos índices de desarrollo humano que harían ver a los noruegos como unos pobres parias.

El candidato masista a la vicepresidencia fue inclemente. Sin misericordia alguna lanzaba, una tras otra, afirmaciones que seguramente hicieron que muchos de los ocasionales televidentes se preguntaran muy seriamente si el país al que se refería Alvaro era Bolivia y más aún, los cuatro años de gobierno que ponía como fecundo ejemplo, eran los del MAS.

En el capítulo de empleo fue en el que Alvaro mostró todas sus dotes de prestidigitador de plazuela. Si nos atenemos a lo que dijo podríamos concluir que los 500 mil bolivianos que tuvieron que largarse al exterior en los últimos cuatro años, en realidad no fueron a buscar trabajo sino a gastar los billetes que pudieron ahorrar sin mucho esfuerzo en una Bolivia en bonanza y con pleno empleo.

No se trataría de desempleados sino de turistas que prefieren gastar su plata en Europa y de tanto en tanto retornan al país con el exclusivo afán de defender su derecho al voto. Los miles de campesinos que periódicamente se trasladan a las ciudades para vivir de la caridad en realidad no serían más que unos snobs que les gusta vivir a lo hippie, teniendo como único techo a las estrellas.

Estas y otras sandeces son repetidas de forma machacona por la propaganda gubernamental que ha copado todos los espacios televisivos y de radios. Sin embargo, la realidad cotidiana de los bolivianos es otra muy diferente. La verdad es que la gran mayoría vive a salto de mata, excepto, claro está, la nueva oligarquía masista que transita en vehículos último modelo, vive en lujosas casas, toman un avión hacia Europa con la misma facilidad que otros toman un minibus y puede recibir tratamiento médico en costosas clínicas norteamericanas.

Sin embargo debieran estar advertidos que la mentira es efímera, que llega un momento en el que después de un placentero sueño, se abre los ojos a la realidad y esta se muestra descarnada.