San Alvaro de las bombitas


Se le ha ocurrido que los candidatos opositores debieran revisar su pasado y cree que el suyo es más inmaculado que el de la madre Teresa de Calcuta.

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El vicepresidente Álvaro García Linera, en la misa de Jueves Santo en la Catedral Metropolitana de La Paz, en marzo de 2008. (foto Abi)



Revisar nuestra conducta, recordar nuestro pasado para enmendar nuestros errores son actitudes muy recomendables y que debieran ser practicadas por todos con la mayor frecuencia posible. Después de todo, como seres humanos somos falibles y nadie está libre de haber tenido en su pasado algo de que arrepentirse.

Sin embargo, cuando alguien como el vicepresidente y candidato por el MAS Alvaro García, aconseja que se haga este acto de contrición no podemos evitar ponernos alertas ya que es claro que la motivación es evidentemente hipócrita y seguramente se creyó el cuento de que el pueblo no tiene memoria.

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Si bien al pueblo se lo adormece de cuando en cuando, resulta ingenuo pretender que siempre se mantendrá en ese estado ya que los hechos siempre vuelven a la memoria en circunstancias adecuadas.

Si bien ya deberíamos estar acostumbrados a las capciosas declaraciones del soberbio Alvarito, la verdad es que cuesta mucho hacerlo ya que el susodicho siempre parece dispuesto a romper récords en cuanto a hacer afirmaciones que sobrepasan los límites de lo tolerable.

Ahora resulta que se le ha ocurrido que los candidatos opositores debieran revisar su pasado quizás considerando que el suyo es inmaculado y tiene menos de que arrepentirse o rendir cuentas que la madre Teresa de Calcuta.

Evidentemente existen muchos capítulos oscuros de su vida que García Linera quisiera olvidar y que se olviden. Uno de ellos está ligado precisamente con el terrorismo. Pero patear el avispero o lanzar piedras a tejado ajeno cuando el propio es de vidrio no es precisamente una actitud muy adecuada para promover el olvido.

Para nadie es un secreto que Alvaro García Linera estuvo ligado con el Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK), organización, que si nos atenemos a los hechos, de guerrillera no tuvo nada y si tuvo mucho de terrrorista.

De acuerdo a las versiones de Felipe Quispe, el Mallku, el paso de García Linera por esta organización no fue muy heroico y si por algo se destacaba era por su cobardía. Estaba dispuesto a exigir a otros que dieran la vida por la causa pero el jamás estuvo dispuesto a hacerlo y prefería estar siempre a buen recaudo, excepto cuando había que guardar los frutos de una “recuperación” de fondos, es decir de un asalto, como ocurrió con los 500 mil dólares robados en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba y de los que nadie tiene noticias hasta ahora.

Siempre según Quispe, Alvaro García nunca se animó a colocar personalmente una bomba pero si mandaba a otros a hacerlo. Los dos campesinos que murieron al explotar prematuramente la carga que colocaron en una torre de alta tensión, serían responsabilidad del actual vicepresidente y candidato a la reelección por el MAS.

Entonces, si de revisar el pasado se trata, es claro que Alvaro tiene mucho material aunque no precisamente para enorgullecerse. No fue un guerrillero, no fue un combatiente, fue simple y llanamente un terrorista de pacotilla, pero no por ello menos peligroso.

Si se considera las sospechas que ahora existen sobre su vinculación y la de su hermano Raúl, con la tramoya armada en el caso del supuesto grupo terrorista de Eduardo Rozsa, habrá que concluir que este autoproclamado «ideólogo» del EGTK, ha conservado algunas de sus habilidades mas siniestras.