El gobierno guarda silencio porque la información tendría gran impacto electoral. La Jindal recibirá su reembolso a cambio de cerrar el pico.
El gobierno se lo tiene muy callado porque sabe que la información tendría un gran impacto electoral, pero el hecho incontrastable es que El Mutún no va y la empresa india Jindal Steel que hasta el momento no mostró demasiado interés en la explotación del yacimiento ferroso, aprovechó el incumplimiento por parte del gobierno en la otorgación de las tierras para la instalación de infraestructura para desentenderse del asunto.
A esto se suma que el gobierno incumplió también con la construcción de ductos para la provisión de gas natural en un volumen de ocho millones de metros cúbicos diarios (30 por ciento de la producción total del país) para la instalación de una planta siderúrgica.
La dotación de tierras debió haberse concretado, de acuerdo al contrato, hasta el pasado 31 de octubre y el incumplimiento es causal de rescisión del contrato. La Jindall ya habría decidido dar este paso pero el gobierno se comprometió ante los personeros de la empresa a devolver hasta el último centavo las inversiones que efectuó, que no pasan de los 20 millones de dólares, a cambio de que el anuncio sea retrasado hasta después de las elecciones.
No se cumplió con la dotación de tierras por el escándalo que involucró al expresidente de la Empresa Siderúrgica de El Mutún, Guillermo Dalence, debido precisamente a la adquisición de tierras con sobreprecio.
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Sin embargo debe quedar muy claro que no es este el único aspecto que ha ocasionado que la explotación de El Mutún sea nuevamente postergada y esta vez parece que hasta las calendas griegas. El contrato con la Jindall Steel fue protocolizado el 26 de diciembre de 2007 y las áreas de explotación fueron entregadas en mayo de este año. Sin embargo, hasta la fecha no se conoce el Plan de Exportación Anticipada y el Plan de Inversiones
Los pasados meses la Jindall propuso reducir de 1.500 millones de dólares a 812 millones la inversión prevista para los primeros cinco años del contrato, lo cual implica una diferencia substancial no solo en lo económico sino también en cuanto a las proyecciones de la explotación ya que esta tendría que limitarse a la producción, en el mejor de los casos, de hierro concentrado y descartar la instalación de una siderúrgica.
Para la instalación de una siderúrgica se requeriría primero la instalación de una planta termoeléctrica pero como ya lo dijimos, el Estado boliviano no estaría en condiciones de garantizar el abastecimiento del gas natural en los volúmenes requeridos.
El ministro de Hidrocarburos, Oscar Coca, siempre fue evasivo ante consultas sobre cuando se concretaría la provisión de gas natural para la instalación de la termoeléctrica y de la planta siderúrgica y se limitaba a decir: “en los próximos años”.
Aún la producción de hierro concentrado se muestra ahora dificultosa. Hasta la fecha se ha acopiado 100 mil toneladas de mineral en bruto bajo la modalidad de “open pit” (extracción a cielo abierto) sin embargo se requiere la construcción de piletas para su lavado y los estudios de impacto ambiental no han sido efectuados.
En resumen: tenemos todos los antecedentes para indicar que el proyecto de la explotación de El Mutún será un nuevo chasco y que como otros rimbombantes anuncios del presidente Morales fue instrumentalizado políticamente. El contrato se quedó en eso, es decir solo se trata de unos cuantos papeles pero de realidades nada.
Fue tan solo otro elemento en ese mundo ilusorio y ficticio que ha creado el MAS para consumo de incautos.