Hasta se despeinó por la bronca. Salió echando chispas del estadio Patria en Sucre donde se cumplió la inauguración de los Juegos Bolivarianos. No era para menos una rechifla de esa magnitud era una afrenta imperdonable para su exaltado ego. Es que Evo Morales no acaba de comprender que una cosa son las proclamaciones con la asistencia de funcionarios públicos y “organizaciones sociales” aleccionadas y subvencionadas para que aplaudan todo lo que dice, hasta sus “chistes” de muy mal gusto y otra la conciencia de un pueblo.
Los familiares de los muertos en La Calancha, siguen esperando justicia (foto archivo)
Los muertos no se olvidan y los sucrenses se lo hicieron saber de forma muy clara a Evo Morales. La Calancha es un episodio que está muy presente en la memoria de los capitalinos. Es que fueron ellos los que pusieron la cuota de sangre para que el MAS pudiera imponer una Constitución Política del Estado que se sabe durará lo que dure el gobierno de Morales.
Las consabidas y previsibles afirmaciones de los funcionarios gubernamentales no pueden ocultar lo que es evidente: las heridas de La Calancha siguen abiertas y el gobierno nunca quiso cerrarlas y lo que hizo fue intentar taparlas con la tierra del olvido. Los intentos fueron, evidentemente, infructuosos.
¡Fueron grupos minoritarios! ¡Son expresiones racistas! repitieron de memoria los masistas quienes evidentemente no estuvieron en el lugar y no pudieron advertir que se trató de una auténtica expresión popular, que no fue minoritaria y tampoco racista. Todo el episodio fue transmitido por el propio canal 7 por lo que es difícil imaginar que este medio gubernamental hubiera tergiversado lo que sucedía.
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Fue evidente también la silbatina contra la delegación venezolana. Sin embargo en este punto cabe aclarar que no se trató de un rechazo contra la delegación deportiva de una nación hermana sino que el fantasma del entrometido Hugo Chávez estaba presente. Los sucrenses la tienen bien clara: tal es el grado de sometimiento de Evo Morales respecto a Chávez que silbar a cualquiera de ellos, es exactamente lo mismo.
Por otra parte era evidente el uso político que quiso hacer Evo Morales de la inauguración de un evento deportivo. En forma recurrente, él y sus colaboradores afirmaron que los Juegos se realizaban gracias al aporte y el esfuerzo gubernamental, lo cual es una soberana mentira. Los Juegos se realizan a pesar de Evo Morales y no gracias a él. Baste decir que debido a la falta de apoyo gubernamental, algunas disciplinas tendrán por sede a ciudades del interior y hasta del Perú.
Existió un sistemático sabotaje y eso lo saben los sucrenses quienes no toleraron que a la hora nona Evo quisiera mostrarse como gestor de unas obras que fueron concretadas con el exclusivo esfuerzo regional.
Una vez fuera del estadio Evo arremetió contra sus colaboradores que con su imprevisión ocasionaron que sea sometido a esa ruidosa silbatina. Rojo de ira les gritó porque no habían llenado el estadio con “ponchos rojos” o cocaleros para que lo ovacionen y por el contrario, habían permitido que asistan sucrenses que no ahorran rechiflas ni pullas contra él.
Se sabe que está poniendo paños fríos a su magullada soberbia sancionando a algunos de sus colaboradores que no tomaron los recaudos necesarios. Sucre también deberá pagar las consecuencias ya que ha emitido instrucciones expresas para poner obstáculos de cualquier tipo para el desembolso de recursos y también ordenó la agilización de los procesos judiciales contra las autoridades chuquisaqueñas.
Es conocido que Evo Morales es presa de sus rencores e implacable en sus venganzas y si todavía no arremetio con todo es por consideraciones estrictamente electorales. Los sucrenses han demostrado sin embargo que pese a las amenazas tienen una dignidad a toda prueba y una conciencia que no les permite rifar a cambio de prebendas a sus víctimas que cayeron en defensa de la capitalía y de las libertades democráticas.