Unos en avión, los otros «a pata»


Campaña. El gobierno «en comisión»; desde  Evo hasta el ultimo funcionario hacen campaña electoral ¿alguien trabaja en los asuntos de Estado?

imageimage 

Campaña: Evo en helicóptero (izq). Los opositores a pie y de puerta a puerta como muestra la foto (der) tomada en Cobija de dos mujeres de la agrupación de Reyes Villa.



La campaña oficialista tiene dos signos distintivos: el uso y abuso de los bienes del Estado y el chantaje. Los masistas consideran que todos los bolivianos son tontos y que se tragan los cuentos que largan a mansalva. Dicen que no utilizan los bienes públicos cuando las evidencias muestran lo contrario.

Evo Morales no solo está imponiendo aportes a los empleados públicos y los obliga a asistir a sus proclamas (el negarlo ya es una muestra del más abyecto cinismo) sino que todas las entidades están a su total disposición incluidos vehículos para sus caravanas. Los ministerios se han convertido en “casas de campaña” y cada uno de ellos debe aportar con afiches, gigantografías y otros insumos electorales.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Solo los militantes masistas pueden realizar propaganda. Los opositores sorprendidos pegando afiches o pintando paredes, son agredidos por la policía. Las disposiciones de la alcaldía sobre el pintado de paredes tampoco rigen para los masistas. El canal 7 dedica horas enteras exclusivamente a difundir como “espacios solicitados” las “multitudinarias” concentraciones de apoyo a Evo Morales. El espacio dedicado a la oposición en cumplimiento a las leyes electorales no pasa de unos minutos.

Los “periodistas” oficialistas aguzan su imaginación para mostrar el “masivo” apoyo a las candidatura del MAS y destacan el “rechazo” a las candidaturas opositoras. Casi con lágrimas en los ojos, condenan que un minúsculo grupo de cobardes cívicos tarijeños hayan agredido el pasado sábado a una masiva caravana de valientes masistas.

Lo peor es que en la gerencia administrativa de canal 7 no se consigna ingreso alguno por el pago de ese supuesto “espacio solicitado” ya que dichas transmisiones en directo no están contempladas en la ley electoral que se refiere única y exclusivamente a spots de unos pocos segundos.

Pero donde se hace más evidente la impostura y el abuso de Evo Morales es en el uso de los helicópteros que le ha prestado su guía, mentor y maestro, Hugo Chávez. Se calcula que la hora de vuelo de estos aparatos tiene un costo superior a tres mil dólares, suma que no corre a cuenta de Chávez sino de todos y cada uno de los bolivianos.

Evo que se ha dedicado las 24 horas del día a su campaña (de la misma forma que todos sus ministros, viceministros y directores) y ha desatendido totalmente los asuntos del Estado (alguien opina que eso puede ser bueno) visita hasta cuatro o cinco regiones por día, lo cual nos puede dar la idea de cuanto está costando su campaña a todos los bolivianos esto solo en la operación del helicóptero.

Saltando la parte que se refiere al uso y abuso de los recursos del Estado, nos encontramos ante el chantaje más grotesco que se pueda concebir. En sus intervenciones Evo y Alvaro García se refieren de manera permanente a la violencia y al caos que supuestamente surgiría en caso de que no sean elegidos. Este discurso está dirigido fundamentalmente a la clase media y pretende generar un clima de temor en un sector de la población que siempre resulta ser el más afectado por la inestabilidad.

Pero también tienen otro discurso para los sectores populares. Les dicen que sin reelección los bonos Juancito Pinto, Juana Azurduy de Padilla y otras dádivas se eliminarán. En El Alto, Alvaro García insistió en la necesidad de votar por los candidatos del MAS advirtiendo muy suelto de cuerpo que las iniciativas de los parlamentarios opositores no serán atendidas y de esta manera deja al desnudo nuevamente la esencia antidemocrática del proyecto gubernamental.

El abuso y el chantaje son los dos extremos de una tenaza que está aplastando a todos los bolivianos.