El 22 de enero próximo comenzaría una amplia ofensiva contra los medios de comunicación privados, luego de que Morales, si todo sale como lo han programado, asuma por segunda vez el mando del ahora Estado Plurinacional.
(izq) Evo Morales se dirige a Raphael Ramírez, editor de LA PRENSA, recriminándolo en acto público en palacio por denunciar la corrupción gubernamental en Pando, fue en diciembre de 2008. En marzo de 2007 el Presidente acusó a LA RAZÓN de mentir cuando informó que el país no accedería al dinero de la Cuenta Milenio (der).
Es sabido que cuando el presidente comienza a referirse a un determinado tema de forma muy insistente es que algo se trae entre manos y nunca está demás tomar ciertas precauciones. En los últimos días se ha referido en distintas oportunidades a la situación de los periodistas en los medios de comunicación privados.
Muy compungido dijo que los periodistas no tienen ni voz ni voto en los medios privados y los instó a «rebelarse» prometiéndoles que si lo hacían les daría trabajo de inmediato. Hasta dijo que podría declararse en huelga de hambre para solucionar la dramática situación de los profesionales de la comunicación.
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Es evidente que la situación de los periodistas no es de las mejores y que existen muchas reivindicaciones pendientes que se refieren no solo al aspecto de la valoración profesional sino también al salarial, pero que Evo se conduela de esta situación suena simple y llanamente hipócrita, porque es precisamente en los medios estatales controlados totalmente por su gobierno donde los periodistas han sido reducidos a simples lacayos del MAS.
Por otra parte es por demás conocido el rechazo que, al igual que los dictadores del pasado, siente Evo hacia la prensa independiente; baste recordar la humillación a la que sometió a un periodista en pleno Palacio Quemado amparado por su cargo y las frecuentes alusiones a la vida privada de algunas periodistas, así como sus permanentes recriminaciones a los reporteros cuándo se atreven a preguntarle sobre algún asunto incómodo para su gobierno.
Lo que ahora tiene en mente Morales para acabar con ese incordio que significa para él una prensa libre e independiente es utilizar a algunas personas incrustadas en algunos medios para intentar una “cooperativización” de las empresas periodísticas.
La estrategia ha sido diseñada por un exdirigente de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia de nombre Remberto Cárdenas y por Wilson García Mérida, quien cumple las funciones de asesor del ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana, en Cobija. Ambos comunicadores son conocidos por su venalidad y por su abierta disposición a escribir lo que sea en favor del lado donde eventualmente se ubiquen.
Hace unos meses, García Mérida acusó al ministro Quintana de ser el causante de la muerte de su esposa, una indígena aimara, por no haberle proporcionado a tiempo una peguita. Durante un tiempo escribió barbaridades contra Quintana pero ahora que le dieron empleo en el periódico que ha abierto el MAS en Cobija, lo muestra como el paradigma del izquierdista, lo cual es una flagrante impostura.
La estrategia diseñada por Cárdenas y García comenzaría a ser aplicada mediante demandas salariales de los periodistas y otros trabajadores relacionados con los medios de comunicación como los gráficos, camarógrafos y operadores. Se calcula que estas demandas serán rechazadas por los empresarios de medios pero el gobierno las respaldaría con lo que se generaría un conflicto de proporciones.
La solución vendría con la participación de los periodistas y otros sectores en la gestión de los medios y la designación de “interventores” gubernamentales.
Esta estrategia estaría dirigida a liquidar cualquier atisbo de crítica hacia el gobierno que al parecer quiere quitarse la careta y ha visto que una estrategia “a lo Chávez”, es decir una intervención directa, resultaría sumamente impopular por lo que acudiría a algunos dirigentes sindicales y “periodistas” de la misma catadura de los que ahora trabajan en los medios de comunicación masistas y del Estado.