Los «sin miedo» albergan un «judas»


El diputado Javier Zavaleta no es el tipo de persona al que nos gustaría invitar a nuestra fiesta de cumpleaños. Parece «lento» pero es sinuoso y taimado, siempre está listo para acomodarse en el bando que más le convenga y sus colegas comentan que podría apuñalar por la espalda a su propia madre si con ello consigue algún beneficio.

image Javier Zabaleta (der) siempre al lado del MAS; en la foto «coordinando» su trabajo con Héctor Arce, mientras sucedían ataques furibundos del gobierno al MSM antes del 4 de abril.

Podríamos convenir que se trata de una exageración pero hay algo en la actitud de Zavaleta que no inspira precisamente confianza. Los militantes “sin miedo” aseguran que tenía un sordo resentimiento desde que no logró hacerse de la postulación a la alcaldía paceña por ese partido.



Ese resentimiento se lo tenía muy guardado pero en algún momento tenía que aflorar. Sin embargo, hay antecedentes que muestran que Zavaleta tenía algo entre manos desde hace bastante tiempo atrás. De otra forma no se explica que haya sido el autor de alucinantes resoluciones como aquella que emitió en su condición de presidente de la Comisión Especial Legislativa que investigó el caso de los 33 camiones cargados con contrabando en Pando que fueron descubiertos en julio de 2008 y en el que estaba implicado el entonces ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Esa resolución indicaba que no existió contrabando alegando que de acuerdo a la Ley Financiera 2009 el valor de la mercadería libre de tributación fue elevado de 10 mil a 20 mil UFV´s. Con el evidente propósito de librar de culpas al ministro Quintana, Zavaleta dijo que esa disposición sería aplicada con retroactividad, con lo que el caso dejo de ser tipificado como contrabando y pasó a ser una simple contravención.

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Sin embargo el asunto adquirió contornos grotescos cuando, a pesar de indicar que no existía delito de contrabando Zavaleta dejó en manos de Evo Morales determinar si existieron responsabilidades en Quintana. Como era previsible, Evo uso la atribución de juez que graciosamente le dio Zavaleta y dictaminó que Quintana era inocente.

Existen otros antecedentes. Mientras Evo, Álvaro y otros voceros del MAS lanzaban furiosas andanadas contra el jefe de su partido, Juan del Granado, faltando poco para que le mentaran a la madre, Zavaleta se declaraba “soldado del proceso de cambio”, con lo cual ya iba marcando distancia con el partido por el que fue elegido diputado y del cual ya ha dado suficientes señales de que está dispuesto a prescindir si ello le reditúa algunas migajas del poder a la sombra del MAS.

Una de esas señales fue su asistencia a una reunión de la bancada parlamentaria masista en un hotel de Mallasa en La Paz. Varios masistas se sorprendieron al verlo ya que no esperaban una visita de ese nivel cuando el MSM y el MAS prácticamente habían roto lanzas. Algunos llegaron a suponer que se trataba de un intento de satinaje.

Zavaleta tuvo que explicar que había tenido reuniones con la jefa de bancada del MAS, Rebeca Delgado, en la cuales él había ratificado su “compromiso social con el proceso de cambio” y su intención de trabajar “más allá de las posiciones partidarias”. Como la traición y el transfugio provocan desconfianza aún entre masistas, Zavaleta no pudo romper el hielo durante toda la reunión y por eso decidió que era necesario que aporte una nueva prueba de su adhesión al «proceso de cambio».

La oportunidad se le presentó cuando los otros tres diputados por el MSM presentaron un recurso de inconstitucionalidad respecto de las directivas 30 y 31 emitidas por el Órgano Electoral Plurinacional, la cual se negó a firmar, lo cual ratifica su intención de desmarcarse del MSM y adherirse al MAS, que en su criterio le brindaría mayores perspectivas políticas.

No es el primero. Antes transitaron por el mismo camino, René Martínez, que sigue haciendo conejitos para que Anamar no se recupere y él siga en la presidencia del Senado; Elizabeth Salguero, la candidata perdedora a la alcaldía paceña, y Pablo Groux, exministro de Culturas y encargado de la organización de la conferencia sobre el cambio climático.

Por lo visto el MSM no esta exento de los «judas», aquellos que sin haber sido marginados del partido como ocurrió con varios masistas hoy disidentes, decidieron irse al lado del poder, pues siempre habrá la posibilidad de lograr un ministerio, una embajada, viceministerios, Gerencias y Direcciones generales para si mismos o sus allegados; a su vez el MAS se alimenta de algunos “cuadros” dada su crónica falta de ellos. Naturalmente las características éticas de estos ex «sin miedo» no son de las mejores.