Evo en el Vaticano


 

Pedro Shimose

SHIMOSE Evo I fue recibido en audiencia, el lunes 17, por el papa Benedicto XVI. En la entrevista, el presidente del Estado Plurinacional confesó ser “un miembro de la Iglesia católica”. ¡Aleluya! ¡Bienvenido al ‘sindicato católico’! Los católicos deberían cantar salmos de alegría, aunque recuerden que, hasta hace poco, Evo I se burlaba del sindicato católico, como él definía a la Iglesia católica. Como no ha podido doblegar a los católicos de Bolivia, ha cambiado de táctica y ahora se declara ‘católico de base’. Amén. Aceptemos su ‘conversión’, porque los designios del Señor son inescrutables.



Leída la noticia, uno celebra la capacidad camaleónica de Evo I, aunque sus cambios de personalidad puedan resultar preocupantes. Cuando va a Cuba, es castrista; en Venezuela, bolivariano; en China, maoísta; en Rusia, marxista-leninista; en Irán, islamista y, en Tiwanaku, adorador y sumo sacerdote del dios Inti y de la Pachamama. En fin, como ahora se declara “miembro de la Iglesia católica”, Evo I debe obediencia y respeto al cardenal Julio Terrazas, jefazo del catolicismo en Bolivia. O sus palabras en el Vaticano son una gran impostura o su conversión al catolicismo es un milagro de la Virgen de Fátima.

Pero no escribo esta columna para juzgar cuestiones de conciencia; la escribo para comentar dos titulares. Uno que dice: Evo se queja ante el Papa de los jerarcas católicos (gran titular de primera plana de EL DEBER, 18/05/10). No es exacto. Hubiese sido mejor decir sucintamente: “El Papa recibe en audiencia a Evo Morales”. Y después, todo lo demás, porque –desde mi perspectiva– el personaje principal de la noticia es el Papa, que acepta recibir en audiencia a un político que, en más de una ocasión, le ha faltado al respeto. En cuanto a sus quejas contra el cardenal Terrazas, su mensaje sobre el cambio climático, sus recomendaciones a favor de la abolición del celibato sacerdotal, “la protección a nuestros niños” y todo lo demás es, supongo, ‘peccata minuta’ para la diplomacia vaticana que, en estos casos, suele hilar muy fino, pues sabe que Evo I es célibe como los sacerdotes católicos, etc., etc., etc.

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El otro titular pertenece al mismo diario EL DEBER. En sus páginas interiores dedicadas a la información nacional, titula: Evo lleva sus quejas del cardenal ante el Papa. Resulta confuso. Debería titular: “Evo eleva ante el Papa sus quejas contra el cardenal Terrazas”. Cierro el tema diplomático, puesto que la visita de Evo I al Papa es un acto diplomático, político, de Estado a Estado. No es un tema eclesiástico ni religioso. Quien urdió esta entrevista le ha hecho un inmenso favor a la Iglesia católica en Bolivia, porque ¿cómo se presentará, a partir de ahora, el Gran Mallku ante su feligresía de la nación aimara? ¿Reconocerá, en Bolivia, su incorporación al sindicato católico?

Cambiemos de tema y abordemos asuntos profanos, que es lo mío. Mal van las cosas del Gobierno si a la Vicepresidencia le roban una vagoneta a plena luz del día y en el céntrico barrio paceño de San Pedro, pero peor va el periodismo si al cronista se le ocurre describir al ladrón, de esta manera: “Una persona de contextura gruesa y sin cabellera” (sic) (ED, 04/05/10). ¿Y por qué no “un hombre gordo y calvo”, simplemente? Como han llegado los surazos, abríguense, duerman apechugaditos y sean felices. // Madrid, 21/05/2010.

El Deber