Un senador del “Estado Plurinacional”, balbuceante y borracho hasta la inconciencia, no es precisamente una escena muy edificante y afecta no solo a la imagen del protagonista sino a la de todo el país. En todo lado se supone que un legislador debe ser depositario de virtudes morales y éticas y ser un referente de comportamiento para los ciudadanos a los que representa.
Surco durmiendo la borrachera en Tránsito de El Alto (foto Izq); y tras varias horas, ya recuperado, escapa de los medios ayudado por la policía alteña ayer.
Sin embargo el senador Fidel Surco, quien es, además, representante de los llamados “grupos interculturales” o colonizadores no es un modelo a seguir y lo ha confirmado con la última trapisonda que hizo: conducir un vehículo ¿oficial? en total estado de ebriedad en horas de la mañana de un día laboral no es algo que se debiera imitar.
Como ya es costumbre en los miembros de esta nueva casta masista que se consideran con derecho a todo, no solo conducía ebrio sino que chocó a otro vehículo e intentó darse a la fuga en un taxi, lo que posiblemente hubiera logrado con ayuda de la policía de no mediar la intervención de los vecinos alteños que ya están cansados de la prepotencia de estos nuevos sátrapas que hablan a su nombre.
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No es la primera vez que un masista incurre en este tipo de desmanes. Es más, se diría que estos muchachos tienen un serio problema de conducta, son muy dados a empinar el codo de manera exagerada y se comportan como recién salidos de un reformatorio. Son muy afectos a restregar en la cara de la población su condición de nuevos ricos y se pavonean a bordo de lujosos vehículos que les asigna un Estado que dice que practica la austeridad. Esta demás decir que estos vehículos, comprados con el aporte de todos los bolivianos, son víctimas a cada paso de su irresponsabilidad y nadie les dice nada hasta que se les ocurre ponerse al frente del gobierno y pasar a la categoría de disidentes.
Para ningún ciudadano pasa inadvertido la proliferación de vagonetas último modelo equipadas con destelladores y con los cuales, por lo general jerarcas gubernamentales, dirigentes de “organizaciones sociales” y parlamentarios oficialistas consideran que tienen carta blanca para todo.
Evo Morales dice que llegaron al gobierno para servir al pueblo pero en realidad se están sirviendo de él y no se preocupan mucho por ocultarlo, a cada paso se mandan una…
En el tema de Fidel Surco hay otro aspecto que resulta preocupante: la actitud servil de la policía que hizo de todo para camuflar al infractor. El propio comandante de la policía alteña, Freddy Soruco admitió que no se le practicó el test de alcoholemia hasta que llegara el abogado de Surco, para proteger sus derechos humanos, lo cual ya es un exceso de cinismo; con seguridad los uniformados habrían actuado con el mayor rigor si se tratara de un ciudadano común o alguien de la oposición.
El test se le aplicó 7 horas después de producido el accidente y si nos atenemos a la actitud policial no llamaría la atención la atención que hubieran proporcionado a Surco un suculento fricasé (comida picante de cerdo) para ayudar a que se le pase la borrachera.
Surco no es un conductor más, de un minibus o de un micro; es un senador, es decir se trata de una persona llamada a dar un ejemplo de comportamiento, lo que evidentemente no es su caso, ya que en su conferencia de prensa asumió una actitud deleznable tratando de salvarse y de echarle el bulto a su supuesto chofer que nadie vio y que seguramente aparecerá de la nada para autoinculparse a cambio de alguna recompensa.
Muy ofendido dijo que no acepta que se lo compare con Patzi. Tiene razón no cabe la comparación porque Patzi es un intelectual aymara que mostró humildad, admitió su error y pidió disculpas y él es nomás un sindicatero devenido en senador cuya única «virtud» ha sido salir de pobre en 4 años al amparo del poder.
Es indudable que a los bolivianos no les gusta tener un «dirigente» como Surco y se esperaba que renuncie al curul o que los jerarcas del MAS actúen con la severidad que aplicaron con Felix Patzi; no ocurrió ni lo uno ni lo otro. El ex colonizador, sobre quien pesa graves denuncias de corrupción y es repudiado por los pobladores de su región Caranavi, al parecer tiene algún padrino muy poderoso en el gobierno que le permite seguir gozando de impunidad.