La culpa es de los cubanos


humberto-vacaflorEconomía de palabras – Humberto Vacaflor Ganam

El discurso del presidente Evo Morales del 22 de enero dejó muchas dudas, comenzando por saber cuándo dará el informe de la gestión 2010-2011.

Porque lo que expuso fue otra cosa. Quizá la secretaria confundió los textos y le dio uno preparado para la eventualidad de que tenga que renunciar y deba informar sobre lo que hizo desde 2006 hasta ahora.



Seguimos esperando el informe sobre la gestión pasada, como se había anunciado.

Mientras tanto, hay que observar que las deficiencias del presidente en su exposición de 3 horas y media se deben a dos probables razones: o está mal de la vista o no sabe leer.

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Y aquí entran en escena los cubanos. Porque se supone que la ayuda de la revolución cubana (lo que queda de ella) tuvo dos programas específicos: curar a los bolivianos con problemas en la vista y enseñar a leer a todos los que no lo supieran.

Fue un descuido imperdonable que los cubanos hubieran olvidado a Su Excelencia. Arreglaron la vista de tanta gente en Bolivia pero no se interesaron por saber si el presidente Morales tiene o no una buena visión.

Porque el hecho de que haya dicho dólares en lugar de por ciento es grave. Que la participación del Estado en la economía pase de 12 dólares a 20 dólares, como dijo Su Excelencia, es muy exiguo para una revolución con tanta propaganda.

Hay alguien que alguna vez tuvo una confusión parecida, cuando debía leer 5%, y dijo “cinco ojo”. Lo raro es que el signo % es muy diferente de $.

Algo parecido le pasó a Su Excelencia cuando debía dedicarme su insulto semanal. Sus ayudantes, es decir aquellos que le dicen a quién tiene que odiar, pusieron mi apellido, y él dijo Vaca y luego Cordero. Quizá el texto que le dieron estaba expresado en ideogramas y él no pudo distinguir una vaca de un cordero, lo cual es grave. Sobre todo en quien dice haber sido pastor de ovejas en su niñez.

Habría que tener cuidado con estos detalles porque el que queda mal es Su Excelencia.

En cuanto al vice, pues tendría que cuidar las concordancias. En poses, gestos, dengues y merengues está muy bien. Pero decir “quienes creen que estas tensiones podrían ser resueltos” es grave. La que se lleva la flor es la frase “contradicciones de carácter segundaria”. ¿No se habrá topado con la palabra “secundario” (y no “segundario”) en los 20.000 libros que dice haber leído? Además, el carácter no puede ser secundaria.

Eso ya no es culpa de los cubanos.